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Publicado el 4 Julio, 2016 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Duelo en Irak tras domingo sangriento

Los bagdadíes cargaban en mortajas los cadáveres en medio del luto de las familias y del decretado por las autoridades para los tres siguientes días, coincidentes con el fin del Ramadán y el inicio de la festividad musulmana del Eid El-Fitr
Otra hitoria de terrorismo del Estado Islámico

Este sangriento día pasará a la historia como una página más del terrorismo. (Foto: ndmx.co)

Miles de iraquíes acudieron hoy a sepultar a los cerca de 130 fallecidos –en estos momentos diversas fuentes informativas informan 170- por los atentados del domingo en dos barrios chiitas capitalinos, demostraciones de duelo transformadas también en duras críticas al gobierno de Haider al-Abadi.

Destaca Prensa Latina que los bagdadíes cargaban en mortajas los cadáveres en medio del luto de las familias y del decretado por las autoridades para los tres siguientes días, coincidentes con el fin del Ramadán y el inicio de la festividad musulmana del Eid El-Fitr.

Muchos de los asistentes a los sepelios efectuados según la tradición islámica a primeras horas de este lunes, gritaban consignas contra el grupo extremista sunnita Estado Islámico (EI), que se adjudicó la autoría de los ataques causantes también de más de 160 heridos.

Asimismo, clérigos chiitas recriminaron al primer ministro iraquí Al-Abadi, también de esa confesión musulmana, la frágil seguridad imperante en Bagdad y otros centros urbanos, a pesar de los éxitos militares frente a los extremistas en Fallujah, en la provincia occidental de Al-Anbar.

Pasada la medianoche del domingo, unos islamistas radicales perpetraron el atentado con bombas más mortífero de este año en Iraq, al hacer detonar un camión frigorífico lleno de explosivos frente a una popular heladería en el distrito capitalino de Al-Karrada.

Según fuentes policiales y hospitalarias, la voladura del camión mató a por lo menos 125 personas, muchas de ellas mujeres, niños y jóvenes que disfrutaban en familia de helados para mitigar el sofocante calor después de romper el ayuno por el mes sagrado islámico del Ramadán.

Las autoridades estimaron en alrededor de 150 los lesionados por la potente deflagración en ese centro comercial, que fue seguida horas después por otro acto terrorista en un segundo mercado popular del barrio Shaab, en el noreste de Bagdad y también de población predominantemente chiita.

El balance de víctimas fue de al menos cinco decesos y unos 16 heridos, según un portavoz del Comando de Operaciones Conjuntas de la capital, que añadió que muchas de las muertes se produjeron por quemaduras o asfixia al quedar atrapados dentro de un centro de entretenimiento de varios niveles.

El gobierno de Iraq informó este lunes que recibió numerosas demostraciones de solidaridad por parte de gobiernos como los de Irán, Egipto, otros árabes y Estados Unidos, y de organizaciones como el movimiento libanés Hizbulah, la Unión Europea y la ONU, entre otras.

Al-Abadi, quien visitó el lugar del atentado y también los repudió públicamente, prometió mantener la lucha contra el Daesh, acrónimo árabe del EI, con apoyo de milicias chiitas y miembros de tribus sunnitas, así como de asesores militares iraníes y combatientes de Hizbulah.

En la cruzada de Bagdad contra el Daesh también interviene la coalición internacional que lidera Estados Unidos, cuya aviación fue clave en la derrota sufrida por los extremistas la semana pasada en Fallujah, ciudad de la provincia oeste de Al-Anbar ya liberada.

Por lo pronto, las fuerzas iraquíes elevaron la vigilancia ante la amenaza del EI de que “con la venia de Dios, seguirán los ataques de los muyahidines (luchador islámico) contra los renegados (como llaman a los chiitas)”.


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