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Publicado el 30 Julio, 2016 por Marta Sojo en Mundo
 
 

EEUU: Juego entre dos = lo mismo

Nadie se atreve a avizorar quién será el sustituto de Obama en las próximas elecciones

 

Las elecciones estadounidenses, proceso largo y complicado que concluirá el martes 8 de noviembre, cuando se realicen las votaciones para elegir entre Hillary o Trump. (FOTO: CUBADEBATE)

Las elecciones estadounidenses, proceso largo y complicado que concluirá el martes 8 de noviembre, cuando se realicen las votaciones para elegir entre Hillary o Trump. (FOTO: CUBADEBATE)

Por MARTA G. SOJO

El último capítulo de la primera parte del evento electoral estadounidense finalizó con las convenciones de ambos partidos. Los republicanos la celebraron en Cleveland, Ohio, del 18 al 21 de julio y entre el 25 y 28 del propio mes, fueron los demócratas en Filadelfia. A pesar de que este suceso es un acto planeado de cabo a rabo, un espectáculo montado para hacer oficial lo que ya las primarias habían dejado ver, los nominados por ambas agrupaciones con sus acompañantes de boleta para la vicepresidencia. Trump escogió a Mike Pence, gobernador de Indiana. Mientras Hillary optó por el senador de Virginia, Tim Kaine.

Sin embargo esta vez ambos encuentros estuvieron salpicados por diversos problemas que vienen caminando desde hace un buen rato. Primero la fuerte división entre las fracciones internas republicanas, considerada la mayor crisis de ese partido. Que por lo que se percibió en la Convención no se han logrado limar. Ni Trump ni el Comité Nacional Republicano fueron exitosos en obtener la unión de las esferas más importantes alrededor de su candidatura. Fue llamativa la ausencia en el conclave de figuras políticas muy significativas, una manera de expresar su descontento con la propuesta del candidato, entre ellos los dos expresidentes del clan Bush, los Georges, padre e hijo, entre otros.

E incluso, de los asistentes, los tres delegados de mayor rango que hicieron sendos discursos en el evento, no hablaron con fervor del candidato, a pesar de que este escogió de compañero de fórmula al gobernador de Indiana, un político tradicional.

Otros instantes tensos en Cleveland fueron las maniobras de los oponentes a Trump, que batallaron hasta el final para quitarle la candidatura. Todo falló y sin ningún arma legal que les pudiera funcionar, quedó definitivamente como el líder del Partido Republicano y su candidato para las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre.

Para ponerle la tapa al pomo, el discurso que leyó su esposa era en parte plagiado del dicho por Michelle Obama en 2008 en la Convención demócrata. Claro, que quien realmente tuvo el error fue la que confeccionó sus palabras, al demostrar una falta de rigor en los preparativos para la reunión. Tremenda pifia.

La Convención demócrata abrió también convulsa por unos correos electrónicos filtrados que revelaban el favoritismo del partido por Clinton y contra Sanders durante las primarias, cuando se suponía que debía ser neutral. El escándalo provocó la renuncia de la presidenta del partido, Debbie Wasserman Schultz.

Pero con todo, a Hillary Rodham Clinton le fue conferida la candidatura demócrata, lo que la convirtió en la primera mujer que lidera la campaña a la Casa Blanca de uno de los dos grandes partidos que siempre se juegan la presidencia.

Otro momento de tensión lo provocaron los seguidores de Bernie Sanders, al protestar de forma sonora el trato que recibió del partido y siguen mirando con frialdad a Clinton pese a las peticiones de Sanders de unión para derrotar a Donald Trump, según comentaron analistas norteamericanos.

De todas maneras, como dijo el escritor argentino Atilio Borón, tanto la Clinton como Trump representan, con ligeros matices, lo mismo: la dictadura “legal” del gran capital en Estados Unidos.

Por otro lado la inmensa mayoría de los estadounidenses tiene miedo al menos a uno de los dos principales aspirantes a la Casa Blanca, un dato llamativo que refleja un país preocupado y descontento con sus opciones. Un sondeo de AP determinó que el 81 por ciento de los estadounidenses comentó que tendría recelo si fuera elegido uno de los dos controvertidos aspirantes.

Pero este año la mayoría no solo desaprueba a ambos candidatos a la Casa Blanca, apuntan observadores, reprueba a los políticos en Washington y ha expresado su rechazo al consenso neoliberal entre ambos partidos. Algo que reafirmó la percepción de que el sistema electoral bipartidista se encuentra en crisis.


Marta Sojo

 
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