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Publicado el 18 Julio, 2016 por Marta Sojo en Mundo
 
 

EEUU: Las cosas van para peor

Décadas de violencia policial contra negros

 

Nuevas demostraciones de las fracturas raciales estadounidenses. (elconfidencial.com)

Nuevas demostraciones de las fracturas raciales estadounidenses. (elconfidencial.com)

Por MARTA G. SOJO

Era sabido que después de haber asesinado la policía a dos afrodescendiente este mes, ellos volverían a salir a las calles de todo el país. Incluso podía hasta imaginarse lo que sucedió en Dallas, Texas: la matanza de cinco policías durante una manifestación contra la violencia policial, a manos de un reservista afroamericano de 25 años, que había estado en Afganistán.

Pero esta nueva historia de brutalidad, dentro de poco desaparecerá de las pantallas de TV y otros medios, como en otras ocasiones, luego de aplacarse un poco los ánimos, hasta un nuevo altercado. Los policías matones dentro de un tiempo le buscaran una reubicación adecuada, sin haber pasado por una celda. A los agentes del orden fallecidos les harán los honores por el cumplimiento del deber, y todo seguirá tal cual está, porque el diseño de relojería del sistema estadounidense para el control de estos “arrebatos” de alguna minoría está bien engrasado.

Visto está en la historia desde las revueltas pacíficas de Martin Luther King, quien logró que la segregación hacia los negros se eliminara con legislaciones, pero la mentalidad xenófoba no cedió ni un ápice y el aire de superioridad de muchos blancos tampoco. Los actos de violencia racista siguen siendo una constante en Estados Unidos en el siglo XX y el XXI. Ni siquiera influye que el residente de la Casa Blanca sea negro.

La cuestión no comenzó precisamente en Dallas. Allí se ejecutaban manifestaciones en el transcurso de 48 horas en distintos puntos del país contra la muerte de dos hombres negros a manos de la policía, pero el escenario se transformó. En Minnesota, el afroamericano Philando Castile murió abatido por un agente que lo había detenido porque su vehículo tenía un faro trasero roto. Su novia transmitió el hecho al mundo, en vivo y en directo, desde su móvil; se le ve agonizar mientras el policía siguió con su pistola en mano. Un día antes Alton Sterling, en Baton Rouge, Luisiana, había perdido la vida por disparos de otros dos agentes luego de haberlo reducido.

Tras la muerte de ellos las protestas se fueron incrementando en otros territorios de forma espontánea. La emboscada contra la policía se produjo en una marcha en la calle de apenas 800 personas, la cual transcurría en calma por el centro de la ciudad, hasta que comenzó el tiroteo.

El tirador, Micah Johnson, fue abatido por los comandos policiacos, tras la explosión de un artefacto enviado por un robot de las fuerzas de seguridad. El jefe de la policía local explicó que las autoridades intentaron negociar con él durante horas antes de tomar la decisión de abatirlo. Johnson reconoció que estaba “enfadado con los blancos”.

El presidente estadounidense declaró que una vez que se vayan aclarando los hechos habrá que reabrir el debate sobre el fácil acceso a armas de fuego potentes que “hacen más letales estos ataques”, además de ofrecer sus condolencias. “Hemos visto tragedias como esta demasiadas veces”, había declarado Obama haciendo en referencia a las muertes grabadas con teléfonos móviles por disparos de policías, incidentes que motivaron la ira del atacante de Dallas.

Este tipo de hechos, demostración de las heridas raciales de Estados Unidos, y sus consecuencias están aún por resolver. No son pocas las voces que consideran que estos casos, al igual que otros acaecidos, evidencian el problema estructural del racismo, reflejado en estos casos en un exceso de violencia de la policía con la comunidad afroestadounidense.

Sam Sinyangwe, un analista político, se dio cuenta de que son escasas las estadísticas de muertos de manos policíacas; de allí nació su proyecto Mapping Police Violence. “Busqué bases de datos de nombres que son alimentadas de forma masiva por los ciudadanos. Y después revisé la información periodística en referencia a los muertos: Muertos a manos de la policía en 2014, 1 149. La vida de los jóvenes negros no vale mucho para los políticos. Lo que mi información muestra es que policías que matan a personas negras, eso lo ves en todo el país y son tres veces más propensos que los blancos a ser víctimas de los agentes”, ante lo que otro politólogo, Lucas Scott, apuesta por “establecer un diálogo” para enfrentar “esta espiral de violencia, que tendrá graves consecuencias”, desconociendo que el mal está en la médula de las estructuras político-sociales de esa sociedad.

 


Marta Sojo

 
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