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Publicado el 31 Julio, 2016 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

TURQUÍA: Golpe que colapsó antes de empezar

Se pretendió colocar al ejército en el poder. Dice especialistas que los conspiradores estaban amparados por una fuerza externa

 

(www.sputnik.com): Al llamado de Erdogan, cientos de miles de simpatizantes salieron a apoyar al gobierno constitucional.

Al llamado de Erdogan, cientos de miles de simpatizantes salieron a apoyar al gobierno constitucional. (Foto: sputnik.com)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Sobre el fallido golpe de Estado en Turquía se sopesan varias hipótesis. Una de ellas involucra a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, la tristemente célebre CIA, que mantiene en su nómina desde 1998 al clérigo Fetulá Gülen, líder en la sombra del terrorismo islámico, quien es visto por el analista político William Engdahl como la fuerza oculta.

También está este otro análisis que subraya el hartazgo de una parte de los uniformados de la vuelta de tuerca del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, en lo que respecta a mayores cuotas de poder personal e incluso por querer promover un referendo popular que acabe con el carácter laico de la sociedad. Se dice que se trata de un pequeño grupo dentro de la Primera Armada, cuya sede está en Estambul. Un día después de la intentona, el 16 de julio, las fuerzas de seguridad detuvieron al excomandante del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, Akin Ozturk, pero se especula que haya unos 50 mil detenidos con la posibilidad de que Ankara vuelva a legitimar la pena de muerte. Sin embargo, esto es un tema muy delicado pues de instaurarse de nuevo tal vez peligre la entrada de Turquía a la Unión Europea. Esta nación abolió el castigo capital en 2004, aunque en realidad lleva 32 años sin aplicarlo.

Ozturk pudo tomar la decisión de organizar la intentona -de acuerdo con la prensa local- al enterarse de la destitución y de los preparativos de un consejo castrense que se centraría en sus posibles vínculos con Gülen. “No protejan más a este traidor. No supone ningún beneficio para ustedes, la humanidad o el Islam”, expresó el primer ministro turco Binali Yildirim en una intervención pública para exigir a Estados Unidos la extradición de Gülen a Turquía.

Por su parte Johannes Hanh, comisario de la UE encargado de las negociaciones con Turquía para la adhesión, declaró que “una purga tan amplia y tan rápida demuestra que había una lista previa de gente para depurar. Estoy muy preocupado. Es lo que temíamos”, dijo en Bruselas. El canciller turco, Mevlot Cavosoglu, ripostó diciendo que este comentario era “inaceptable”. Y aquí entra otra de las especulaciones manejadas por occidente en torno al suceso del 15 de julio, referido a un “autogolpe” de Erdogan con vistas a ganar popularidad y también por cortar cualquier posibilidad de oposición abierta al Partido Justicia y Desarrollo (AKP) del cual forma parte. En lo que a él respecta considera que está tomando las medidas adecuadas para preservar el orden constitucional y defender la democracia después del intento de golpe.

Y es interesante observar cómo de aliado de occidente ahora Turquía ha pasado al lado contrario de la orilla sin importar los servicios prestados en los esfuerzos por derrocar a Bashar Al Asad en Siria. De manera que Ankara acusa tanto a la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como a Washington. El exjefe del departamento de inteligencia del Estado Mayor turco, Hakki Pekin, en una entrevista a la revista digital rusa Sputnik subrayó que es probable que Estados Unidos fuera informado con antelación sobre el intento de golpe de Estado. “Al menos sus servicios especiales lo sabían”, dijo.

De esta misma opinión es el experto Hakki Pekin, quien afirmó que las señales de la preparación de un golpe de Estado procedían de organizaciones internacionales, centros de investigación extranjeros así como medios de comunicación en una tentativa por dividir Oriente Medio, incluida Turquía, la que quieren no se convierta en un estado islamizado. Aún es pronto para sacar una conclusión definitiva. A medida que vaya pasando el tiempo afloraran más pruebas y se podrá saber con mayor precisión quienes y qué fuerzas actuaron. Y lo principal, por qué.

 


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda