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Publicado el 30 Julio, 2016 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

VENEZUELA: Diálogo vs chantaje

El Gobierno Bolivariano quiere el dialogo político, la oposición quiere condicionarlo a su agenda antinacional

 

Instante en que Samper anuncia la decisión de invitar al Vaticano al dialogo del Gobierno con la oposición venezolana, en presencia del Presidente Nicolás Maduro y la Canciller Delcy Rodríguez, así como los expresidentes español José Luis Rodríguez panameño Martín Torrijos y dominicano, Leonel Fernández

Instante en que Samper anuncia la decisión de invitar al Vaticano al dialogo del Gobierno con la oposición venezolana, en presencia del Presidente Nicolás Maduro y la Canciller Delcy Rodríguez, así como los expresidentes español José Luis Rodríguez panameño Martín Torrijos y dominicano, Leonel Fernández

Por LAZARO BARREDO MEDINA

Mientras el Presidente Nicolás Maduro reitera la necesidad de llevar adelante un proceso de diálogo político sobre los temas fundamentales de los venezolanos, un diálogo en función de reforzar la soberanía, la paz del país, la oposición amenaza con la negación a sentarse a la mesa hasta tanto el Gobierno no cumpla con una serie de condiciones, entre ellas la fecha del referendo revocatorio, la liberación de los llamados presos políticos, entre muchos otros.

No pocos analistas temen que a la altura de los actuales acontecimientos  se agotan las posibilidades de una salida institucional en Venezuela, porque la oposición lleva a esa hermana nación a una etapa disfuncional donde un poder no reconoce la autoridad de los otros poderes, y viceversa. Todo se agrava, como dijo recientemente el ministro de Cultura, Freddy Ñáñez, ante el beligerante e irrespetuoso el lenguaje de personeros como el presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, para legitimar la violencia y propiciar condiciones para la desestabilización social y una guerra civil. “Espoleta Allup”, como le dicen a este singular personajillo de la política venezolana, anda por sus fueros, sobre todo después de regresar de una visita que hizo a Washington. “La agenda de un eventual diálogo por parte nuestra la ponemos nosotros, y si no están dispuestos a considerar esa agenda pues no vamos”.

Como un elefante en una cristalería, Ramos Allup trata de abortar cualquier intento de comunicación con sus amenazas: “Para mí el Gobierno está en época de preaviso… Saben que están en sus días terminales, y van a pagar sean civiles o sean militares. Cuando esto pase, que va a ser pronto, van a tener que responderle a la Justicia por sus mal andanzas”.

Un video de una conversación sostenida con periodistas de medios privados por este hombre, que nadie sabe si  encabeza la Asamblea Nacional o una guarimba, es expresión de que este sector no quiere diálogo, en su plan eso no existe, su objetivo es tumbar al Gobierno y volar en pedazos la Constitución bolivariana. En la pantalla se le aprecia orondo al decir: el Gobierno es como un cochino, que le vas dando y dando, hasta que lo matas y te lo comes en diciembre.

Pero existe un sentimiento mayoritario en Venezuela que puede favorecer a un eventual diálogo entre el gobierno y la oposición, asegura el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper. “Y queremos facilitar las condiciones para que se establezca este acercamiento”, subrayó el ex presidente colombiano, aunque sin dejar de reconocer lo difícil que resulta pues “en Venezuela existen dos tendencias, aquella de ‘la polarización, profundización de la violencia y el injerencismo extranjero, y la opción del diálogo”. No es la primera vez que las partes apelan por la mesa de negociación. Desde el intento del  golpe de 2002 contra el comandante Hugo Chávez, la dirección revolucionaria ha tendido el puente de la comunicación bilateral para encontrar salidas mediante el entendimiento sensato, pero siempre la oposición ha intentado condicionar cualquier acuerdo y escudarse en subterfugios, como ahora lo hace Henrique Capriles  al acusar a Samper de ser un ‘aliado’ de Maduro y no de ‘la solución a la crisis’, que reiteró con énfasis es la salida del Presidente Bolivariano.

Es imposible negar la crisis actual del país, el desabastecimiento de alimentos y medicinas, la inflación, la inseguridad, ante la caída de la renta petrolera y las maniobras de todo tipo de esta derecha recalcitrante, pero también por la corrupción de ciertos funcionarios y los problemas internos dentro del chavismo que provocan tendencias hacia la desunión y agravan las tensiones, pero para todos los entendidos esa oposición sigue sin aportar ni una sola idea para un proyecto de futuro nacional, independiente y que preserve la justicia social.

Hay que seguir arando en el mar, pero es muy difícil lograr el  diálogo con personajes retorcidos como “espoleta Allup” y comparsa.

 


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina