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Publicado el 18 Agosto, 2016 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

El temor de Temer

Temer y su gobierno no pueden ocultar preocupación ante una demanda popular, sabiamente resumida en la consigna presente en todo el país, que en dos palabras fora Temer,
Michel Temer

Ahora el llamado deporte de los súper reflejos no anuncia una modificación de su reglamento, sino afianza un programa de trabajo en Brasil.

Por ARSENIO RODRÍGUEZ

Salvo un brasileño, el pueblo del gigante sudamericano disfrutó de lo lindo la inauguración y las competencias que se llevaron a cabo durante los XVI Juegos Olímpicos, por primera vez en Latinoamérica y el Caribe, y no pudo hacerlo porque la ceremonia inaugural le parecía eterna y seguramente rezaba para que concluyera sin el abucheo que se merecía y merece. Temer temía y teme reacciones en su contra, aunque todo en Brasil se planifica y bien.

Los representantes deportivos se cuidaron de mencionar su nombre o, por lo menos, su jerarquía, porque así se lo sugirieron. Uno solo lo hizo y el abucheo fue inmediato. Como es costumbre en cada inauguración de estos juegos, las autoridades deportivas internacionales agradecen al presidente o presidenta –dado que es el más alto representante de la nación–, por todo el esfuerzo realizado por hacerlos realidad. Pero el nombre de Michel Temer no fue pronunciado. No obstante, casi al final sí se pudo escuchar un gran abucheo, cuando inevitablemente tuvo que declarar inauguradas las Olimpiadas, aunque lo hizo con un mínimo discurso y seguido por fuegos artificiales y lógicas expresiones de alegría del público.

Pero volvamos al temor de Temer, que le acompaña desde mucho antes de usurpar la silla presidencial. Quizás comenzó en la etapa cuando surgieron las primeras acusaciones en su contra por corrupción y que ha evadido, por ahora. Le acompañó, y de qué manera, en la etapa en que participaba en la conjura para sacar a Dilma, y ahora en la espera de que se logre cumplir el guion original. Nuevamente la decisión está en un grupo de senadores que la sancionaron, y vuelven a la carga para que finalmente deje de ser la Presidenta elegida por 54 millones de brasileños. ¡Cosas de la democracia! “representativa”.

Temor justificado, porque los golpistas son los primeros que conocen que el juicio político contra Dilma no tiene bases jurídicas. Son los poderes económico, mediático y judicial los que planificaron la destitución de su cargo, usando sus poderes. Aunque lleve el apellido de blando, es un duro golpe contra el pueblo, y a nombre de “la democracia”, pues no son tiempos de aplicar la fuerza militar, como en pasadas y grises épocas vividas en Brasil. Y aunque la credibilidad en las instituciones y en los políticos ya se ha perdido hace tiempo en esa nación, lo que les importa a los conspiradores es que la llamada democracia burguesa siga funcionando con sus rejuegos ante los ojos del mundo. Triste experiencia que le tocó vivir a los brasileños, pero que forma parte de la ofensiva de la reacción y que ya experimentaron hondureños y paraguayos.

“El Senado se reúne para adoptar una de las más graves decisiones que la Constitución le encomienda, como es la posible destitución de una presidenta”, declaró Ricardo Lewandowski, presidente de la Corte Suprema, al dejar abierta la sesión, que coincidió con la quinta jornada de los Juegos Olímpicos.

Si fuera así, el proceso llegará a su fase definitiva, en la que el pleno del Senado deberá volver a pronunciarse en una última votación, en la que la mandataria será despojada del mandato si así lo decide una mayoría calificada de 54 votos (dos tercios). Esa sesión sería convocada para finales de agosto y, en caso de llegarse a la destitución, el mandato que vence el 1o de enero de 2019 será completado por Michel Temer, quien desde el pasado 12 de mayo sustituye a Rousseff en forma interina, al menos hasta que concluya el proceso.

Sin embargo, si Rousseff fuera absuelta, recuperará el poder y Temer deberá volver a ocupar la vicepresidencia, aunque su abierta enemistad con la mandataria puede llevarlo a su renuncia.

El usurpador y sus secuaces cuentan con el apoyo de la prensa hegemónica, que continuará su saga para confundir y mantener a los ciudadanos alejados de las calles, y neutralizar así cualquier acción en su contra. A eso, precisamente, temen Temer y su gobierno, que no pueden ocultar preocupación ante una demanda popular, sabiamente resumida en la consigna presente en todo el país, que en dos palabras fora Temer, significa fuera Temer.


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez