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Publicado el 3 Agosto, 2016 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Energía: Columna vertebral del desarrollo de Bolivia

Los planes estatales pretenden convertir al país altiplánico en el centro energético de Suramérica en pocos años

bolivia-gasPor Luis Brizuela Brínguez *

La Paz (PL) El gobierno boliviano prioriza inversiones para la producción de grandes cantidades de energía, con el fin de convertir al sector en pilar del desarrollo nacional y fuente de ingresos por concepto de exportación.

Los planes estatales pretenden convertir al país altiplánico en el centro energético de Suramérica en pocos años.

El ministro de Hidrocarburos y Energía, Luis Alberto Sánchez, declaró recientemente que en un mediano plazo el país duplicará sus reservas de gas natural y aumentará la producción para devenir uno de los principales exportadores de la región.

Detalló que desde 2006, la disponibilidad de este recurso no renovable pasó de 30 millones de metros cúbicos por día (MMmcd) a unos 60 millones.

En las próximas semanas incrementaremos las reservas utilizables en un 12 por ciento, a partir de la entrada en funcionamiento de la planta Aquío-Incahuasi, en el oriental departamento de Santa Cruz, con un potencial de unos 6,5 MMmcd, aportó.

De acuerdo con Sánchez, en 2005 solo 40 mil personas recibían los beneficios del proceso de gasificación, el cual llega ahora a casi 3,5 millones de bolivianos, en un país con una población de algo más de 10,2 millones de habitantes.

El consumo diario de gas natural a nivel interno se elevó de tres a 11 MMmcd, precisó.

Se refirió asimismo a la reciente inauguración de nuevas plantas de regasificación en poblaciones como Coroico, Desaguadero, Copacabana y Achacachi, en el departamento de La Paz, donde mediante el uso de las más modernas tecnologías se masifica el acceso al recurso en comunidades muy alejadas de los yacimientos.

No obstante, el titular explicó que los planes del gobierno pretenden diversificar las fuentes energéticas, las cuales tendrán como otro centro fundamental la generación y exportación de energía eléctrica.

Vender gas natural permite obtener ganancias de cuatro dólares, mientras los derivados de la petroquímica como plásticos y fertilizantes reportan seis dólares.

Sin embargo, la energía eléctrica se cotiza en ocho dólares, por lo cual es un buen negocio invertir en este renglón, pero antes necesitamos nuevas reservas, mayor producción gasífera y capacidades para generar más electricidad mediante otras fuentes, analizó.

Según Sánchez, para 2020 el Estado boliviano tendrá excedentes de dos mil 800 megawatts por hora (MW/h); cinco años después, la producción eléctrica nacional se prevé elevar a entre nueve mil y 10 mil MW/h, de los cuales la mayor parte estaría disponible para su comercialización.

En la actualidad el país consume unos mil 300 MW/h.

Precisó que el Estado también invierte unos mil 200 millones de dólares en las termoeléctricas para ampliar la capacidad de generación en mil MW/h.

Tenemos conversaciones muy avanzadas con Argentina y Brasil para exportar electricidad. En las próximas semanas podríamos estar cerrando varios acuerdos. El reto más importante para el Estado es la exploración de nuevas fuentes de energía, así como incrementar las reservas y producción, remarcó.

INVERSIONES EN LA PAZ

Como parte de dicha estrategia, las autoridades impulsan ambiciosos planes inversionistas en el departamento de La Paz, a fin de convertirlo en el principal polo productor y exportador de energía eléctrica de la nación.

En la actualidad se encuentran en fase de estudio las hidroeléctricas El Bala y El Chepete, los cuales requerirán una inversión superior a los seis mil millones de dólares con el fin de generar unos tres mil 700 MW/h.

La empresa italiana Geodata, que realizó el proyecto de identificación, está a cargo en estos momentos de la segunda fase, el estudio de diseño final, que tendrá un costo de 15 millones de dólares y será financiado por el tesoro de la nación, según explicó el presidente Evo Morales.

Los resultados de la pesquisa indican que la instalación de El Bala y El Chepete generarían tres mil 251 y 425 megavatios, respectivamente, y la afectación al área protegida donde deberán emplazarse sería de menos del dos por ciento.

Por ello, anunció el jefe de Estado, cuando se tengan todos los resultados será importante consultar al departamento de La Paz para saber si autoriza la ejecución de las plantas.

En caso de avalarse el proyecto final, El Bala se convertirá en la cuarta hidroeléctrica más grande de Suramérica, duplicará la capacidad de generación del país y permitirá ingresar mil 250 millones de dólares anuales, aseguran informes oficiales.

A ello se suma la labor ya iniciada de la hidroeléctrica Miguillas, en la provincia Inquisivi, cuya inversión asciende a 450 millones de dólares y aportará 203 MW/h cuando entre en operaciones en 2019.

No obstante, el país apunta a la diversificación de fuentes energéticas, como confirmó el vicepresidente Álvaro García Linera al inaugurar el VI Congreso Internacional de Gas y Petróleo 2016 que sesionó 12 y 13 de julio en Santa Cruz.

Con este propósito, dijo, el país utilizará todos los medios y fuentes de generación a su alcance, desde la renovable, eólica, geotérmica, solar, hasta la atómica, en la cual recibirán la ayuda de Rusia.

El vicejefe de Estado anunció fuertes inversiones en la construcción de hidroeléctricas en los departamentos de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y Beni para generar la mayor cantidad de energía mediante el agua.

Pero también vamos a utilizar el gas para consolidar la estructura de centro energético del continente, señaló.

En opinión de autoridades, derivan del decreto de nacionalización de los hidrocarburos firmado el 1 de mayo de 2006 por el presidente Evo Morales, mediante el cual fue posible garantizar la soberanía sobre los recursos energéticos y pautar un plan de desarrollo que revierte las riquezas en beneficios de bolivianos y bolivianas.

En opinión de Guillermo Achá, presidente ejecutivo de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), el gobierno proyectó un escenario propicio para facilitar las inversiones en la actividad hidrocarburífera, lo cual derivó en los actuales resultados.

Durante una reciente conferencia magistral, indicó que la inversión en la exploración en nuevos yacimientos pasó de 52 millones de dólares en 2005 a 262 millones el año pasado.

De igual forma, se refirió a la demanda creciente de gas natural en América Latina.

Bolivia está hoy en una posición estratégica para garantizar a la región el suministro de ese recurso. Los contratos firmados en los últimos años acreditarán que en un corto plazo tengamos un incremento sustancial de nuestras reservas, calculadas en unos 11 trillones de metros cúbicos, dijo.

Destacó asimismo que de 2015 a la fecha se firmaron más de 15 contratos que apuntalan los planes de prospección y producción, como parte de la política trazada por el Ejecutivo.

Achá advirtió que entre los desafíos a largo plazo para YPFB y la producción energética en general, está la rebaja de los costos y la introducción de nuevas tecnologías para hacer más eficientes los procesos productivos.

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.


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