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Publicado el 3 Agosto, 2016 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Francia por una refundación del Islam en el hexágono

La nación gala "debe mostrarle al mundo que el Islam es compatible con la democracia", sostuvo el primer ministro Manuel Valls
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París, 3 ago (PL) Golpeada recientemente por varios atentados terroristas, Francia se declara dispuesta a luchar contra la amenaza extremista y ello implica promover una refundación del Islam en el país para despojarlo de sus versiones más radicales.

La nación gala “debe mostrarle al mundo que el Islam es compatible con la democracia”, sostuvo el primer ministro Manuel Valls, quien aseguró que se harán todos los esfuerzos para liberar a esa religión de los males que la afectan desde el interior.

Desde enero de 2015, este país ha sufrido en varias ocasiones el impacto de ataques terroristas con un marcado matiz religioso, pues los autores estaban relacionados con el Islam en sus versiones más radicales, particularmente las difundidas por el autodenominado Estado Islámico (EI).

Un detalle importante es que los atacantes no eran militantes del EI venidos desde el Medio Oriente, sino franceses o europeos nacidos y crecidos en esta región, que en algún momento de sus vidas fueron reclutados o influenciados por redes dedicadas a radicalizar a jóvenes e impulsarlos a atentar contra personas inocentes en sus países.

Aunque la cuestión religiosa ha estado presente en todos estos meses, adquirió un mayor protagonismo en los últimos días pues el blanco del último ataque fue, precisamente, una iglesia católica.

Dos adolescentes de apenas 19 años realizaron una toma de varios rehenes en el centro de culto y, antes de ser abatidos por las fuerzas de seguridad, degollaron al sacerdote, un hombre de 86 años dedicado a al catolicismo hacía casi seis décadas.

Los testigos del hecho contaron que la escena fue en extremo cruel pues los jóvenes obligaron al cura a arrodillarse frente al altar y lo golpearon y maltrataron con el objetivo de humillar no tanto al ser humano, sino a la religión personificada en un hombre.

El hecho vino a confirmar las dimensiones de la amenaza del extremismo y a ratificar que más allá de las influencias externas, se trata de un problema gestado en el interior del país.

En palabras del jefe de Gobierno galo, es una “mecánica infernal que empuja a los individuos, a veces muy jóvenes -hombres mujeres, musulmanes o convertidos recientemente- a tomar las armas y a virarlas en contra de sus países”.

Desde la propia comunidad musulmana llegaron las manifestaciones de rechazo al hecho.

El rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur, aseguró ante la prensa que ese tipo de actos no tienen nada que ver con el Islam, y afirmó que los musulmanes de Francia los rechazan de la forma más firme.

Para evidenciar esas posturas, numerosos musulmanes asistieron a las misas católicas en iglesias de diversas ciudades del hexágono, y también participaron en el funeral del párroco asesinado, celebrada en la catedral de Ruán (noroeste).

Las máximas autoridades de la religión musulmana se declaran favorables a la intención gubernamental de refundar el Islam y forjar un nuevo pacto con la República, lo que incluye medidas como cerrar todas las mezquitas que difundan una ideología radical y expulsar a los imanes defensores del extremismo.

Sin embargo, más allá de la cuestión religiosa, todavía no hay pronunciamientos de medidas encaminadas a abordar las condicionantes sociales y económicas que favorecen la radicalización de las personas, principalmente los más jóvenes.

En este sentido, nada se ha dicho sobre cómo reintegrar a miles de muchachos que viven actualmente en situación de marginalidad social, que no estudian y no consiguen empleo, y constituyen así blanco fácil para las redes de reclutamiento.

Muchos de los que han atacado en Francia pertenecen a ese grupo que, de acuerdo con los especialistas, presenta además problemas para integrarse culturalmente, pues suelen ser descendientes de migrantes (sobre todo del Magreb africano) que nunca han llegado a ser aceptados como franceses.

Sin ser demasiado explícito en sus declaraciones, el primer ministro lo admitió: “debemos ser más voluntaristas en la organización del Islam en Francia”, dijo, “pero estos es solo una parte de la solución” aceptó.


Prensa Latina

 
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