0
Publicado el 28 Agosto, 2016 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

COLOMBIA

Paz ganada

El pueblo colombiano deberá ratificar el histórico Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARP-EP
(laprensa.peru.com)

(laprensa.peru.com)

Por  ARSENIO RODRÍGUEZ

Cincuenta años de enfrentamiento armado y cuatro de discusión con el objetivo de alcanzar la paz en Colombia llegaron a fin con la firma en la capital cubana este 24 de agosto del Acuerdo Final, Integral y Definitivo, sobre la totalidad de los puntos de la Agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia.

Suscrito por los jefes de las delegaciones del Gobierno Nacional de Colombia y de las Fuerzas Armadas de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), el acuerdo constituye un hecho histórico sin precedentes para ese país y toda la región. Cierra una larga y sangrienta etapa de guerra e inicia una nueva batalla: lograr que el pueblo colombiano haga suyo estos documentos mediante plebiscito y sobre todo que vele por su cumplimiento.

En presencia del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, rubricaron el documento el jefe de la delegación gubernamental Humberto de la Calle; el jefe de la representación guerrillera, Comandante Iván Márquez; y los garantes de Cuba, embajador Rodolfo Benítez, y de Noruega, Dag Nylander, respectivamente.

El Gobierno y las FARC-EP agradecieron el apoyo prestado por Venezuela y Chile como países acompañantes. Las partes coincidieron en que la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en el país, pues implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios.

Según consta en el comunicado conjunto número 93, el Acuerdo Final recoge todos y cada uno de los acuerdos sobre los puntos planificados en La Habana. Afirman que este convenio presta especial atención a los derechos fundamentales de los grupos sociales más vulnerables de Colombia y los más afectados por el conflicto armado.

A este texto conclusivo de las conversaciones le seguirá la décima conferencia de las FARC-EP, el plebiscito mediante el cual se busca refrendar lo pactado, así como la firma protocolaria de la paz. Los firmantes coincidieron en que si bien no es el acuerdo perfecto, constituye un mecanismo viable para iniciar las transformaciones necesarias en Colombia, sobre bases de garantías al respeto de los derechos fundamentales de las nuevas y futuras generaciones.

Opinan los protagonistas

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en una alocución desde Bogotá precisó que “hoy comienza el fin del sufrimiento, el dolor y la tragedia de la guerra”, al referirse a la firma del Acuerdo en La Habana. Calificó el texto como “un conjunto de compromisos articulados entre sí para terminar el conflicto armado y darnos la oportunidad de construir juntos una paz estable y duradera para todos los colombianos”.

Según el mandatario el acuerdo “beneficia, protege y fortalece los derechos de todos los colombianos y responde a todas las dimensiones del conflicto y, por eso –precisamente por eso–, nos permite cerrar el capítulo de la guerra con las FARC y empezar a escribir el nuevo capítulo de la paz”, insistió.

Acerca del proceso de implementación de los pactos, Santos anunció que “enviaría al Congreso el texto definitivo del Acuerdo Final e informaría la decisión de convocar el plebiscito para su refrendación”, el cual se llevará a cabo el domingo 2 de octubre, precisó. “Queda en manos de ustedes, de todos los colombianos, si aprueban este acuerdo histórico. Nunca antes los ciudadanos habían tenido en sus manos la llave del futuro. Abramos esas puertas y hagamos de nuestra nación el país que siempre hemos soñado: un país de paz”, dijo.

Durante su intervención, el jefe de la delegación gubernamental en las conversaciones, Humberto de la Calle, dejó claro “que el pueblo colombiano es el que decidirá si ambas delegaciones han acertado”.

Agregó que lo firmado es “una hoja de ruta para Colombia, y el momento de darle una oportunidad a la paz”. Asimismo, explicó que todos los colombianos tienen algo que aportar, y hay que darle paso a una nueva oportunidad de vida, pues lo que importa es que se abren caminos para dejar atrás la violencia.

El Acuerdo no es perfecto, pero sí es el mejor posible y el más viable, sentenció el jefe de la delegación gubernamental. Según De la Calle, las FARC-EP tendrán garantías plenas y sus miembros no serán perseguidos por sus ideas; asimismo las armas desaparecerán de sus manos, y con su ingreso a la política se dará un paso gigantesco, concluyó.

Por su parte, Iván Márquez, jefe de la delegación guerrillera, subrayó que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas. “Hemos ganado la más hermosa de todas las batallas: sentar las bases para la paz y convivencia de Colombia”, dijo. En La Habana hemos cerrado el acuerdo más anhelado de Colombia, sentenció. Tierra, democracia, políticas sin armas, son entre otros, algunos de los elementos de un acuerdo que tendrá que ser constituido en norma pétrea que garantice el futuro de la dignidad y la paz de todos y todas, agregó Márquez. “Hoy estamos entregando al pueblo colombiano lo que hemos construido para que la fuerza de la unión empiece a edificar la sociedad del futuro concentrada en la soberanía, la democracia y las relaciones de igualdad y hermandad con todo el mundo”, dijo

El tratado es un punto de partida para que el pueblo sea orfebre de la transformación social que clama la mayoría. Lo acontecido en la capital cubana no solo es de gran significación para Colombia y su pueblo, sino para América Latina y el Caribe, empeñada en que toda la región sea una zona de paz, como proclamaran los países miembros de la Celac en histórica reunión.

 


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez