0
Publicado el 26 Agosto, 2016 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

ECUADOR  

Víctima de la prepotencia imperial

Sumario: Los ecuatorianos seguirán reclamando la indemnización de la Chevron, por daños ecológicos
Ecuador: La situación creada por el derrame es dramática en las zonas afectadas. (www.ecuavisa.com)

Ecuador: La situación creada por el derrame es dramática en las zonas afectadas. (www.ecuavisa.com)

Por ARSENIO RODRÍGUEZ

Como era de esperar, un Tribunal Federal de Apelaciones de Estados Unidos falló a principios de agosto a favor de la transnacional petrolera Chevron, acusada por las autoridades ecuatorianas por los daños que ocasionó con derrames del llamado oro negro en comunidades amazónicas ecuatorianas. La prensa se hizo eco de lo que constituyó un verdadero escándalo internacional, cuando el propio presidente Rafael Correa se personó en la zona afectada y mostró el desastre ecológico que aún perjudica al país. El mundo entero pudo ver sus manos cubiertas del petróleo que permanecía desde hacía años en un inmenso territorio.

La “justicia” estadounidense mostró una vez más al mundo su prepotencia, al dar a entender que su jurisdicción abarca el planeta y que sus decisiones son de obligatorio cumplimiento por gobiernos de cualquier nación. En más de una ocasión el Presidente ecuatoriano describió a Chevron como una empresa corrupta y corruptora, que contaminó a la Amazonía ecuatoriana y solo intenta desprestigiar a las autoridades para eludir toda la responsabilidad en ese crimen. Además, rechazó la difusión de mentiras en contra de su Gobierno, relacionadas con el pleito del Estado con la petrolera, que antecede al actual Ejecutivo, según un despacho de la agencia Prensa Latina fechado en Quito.

Pero la historia no es reciente, tal como ha dicho Correa, ya que el proceso judicial comenzó antes de su administración, en los años 90, cuando la empresa pertenecía a la Texaco. Desde entonces, los juicios quedaron en la nada. El abogado Pablo Fajardo, representante de Ecuador en el litigio, dijo al conocer la decisión de la corte norteña, que “ello no influye en las acciones de ejecución de los procesos planteados en las cortes canadiense, brasileña y argentina por igual motivo y en las próximas” donde presenten el caso, precisó.

La Corte estadounidense ratifica una sentencia emitida en 2014 por el juez Lewis Kaplan, que rechaza la multa de 9 500 millones de dólares impuesta a esa empresa en 2011 por el Tribunal Provincial de Sucumbios, en Ecuador. Meses después del fallo dado en 2014 se demostró que Kaplan tenía acciones y otros intereses en compañías relacionadas con la petrolera estadounidense.

Según reportes de prensa, en las tres décadas que la Texaco, fusionada a Chevron en 2001, derramó 16.8 millones de galones de petróleo en el ecosistema, vertió otros 18.5 mil millones de galones de aguas tóxicas en los suelos y ríos ecuatorianos y quemó 235 millones de pies cúbicos de gas que se expandieron por el aire. En las informaciones periodísticas se afirma que la explotación de hidrocarburos desde 1964 hasta 1992 sin cumplir las normas ambientales, dañó dos millones de hectáreas de la Amazonía ecuatoriana y afectó a miles de personas, quienes exigen indemnización desde hace años, aunque no compense todos los problemas ocasionados y mucho menos la pérdida de vidas.

Por su parte, la agencia francesa AFP profundizó aún más en el daño ecológico y precisa que entre 1972 y 1992 la trasnacional extrajo 1 500 millones de barriles de petróleo, pero vertió 19 000 millones de galones de residuos y derramó 17 millones de galones del oro negro, y precisó que cuando esta empresa perforaba pozos, abría fosas donde arrojaba restos tóxicos sin ningún tipo de impermeabilización ni otro tratamiento, para luego cubrirlas con tierra, lo que provocaba filtraciones de sustancias nocivas que siguen contaminando las aguas.

El rechazo a esta barbarie ha ido en ascenso. En 1993, más de 30 000 campesinos e indígenas de la región de Sucumbios, una de las más afectadas, iniciaron acciones contra Chevron por los derrames, así como por la deforestación de un millón de hectáreas de bosques. La situación tiene el agravante del aumento de los casos de cáncer, leucemia y abortos espontáneos.

Pero, los tiempos han cambiado y Ecuador también. Hoy el Gobierno de esa nación no entra en componendas ni acepta sobornos. La decisión de un juez estadounidense no impedirá que mantenga el reclamo de indemnización, y siga firme en su lucha.

 

 


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez