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Publicado el 12 Septiembre, 2016 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

Alerta al Sur

Ante la amenaza de la contraofensiva neoliberal en Amércia Latina la única respuesta válida de los pueblos es frenarla en pie de lucha
Un sabotaje al gaseoducto evidencia las verdaderas intenciones de las protestas mineras en Bolivia. (Foto abi)

Un sabotaje al gaseoducto evidencia las verdaderas intenciones de las protestas mineras en Bolivia. (Foto abi)

Por ARSENIO RODRIGUEZ

La derecha latinoamericana junto a sus aliados, desde militares fascistas hasta políticos corruptos y traidores, no ocultan su satisfacción ante los recientes acontecimientos en Brasil, las posiciones de fuerza en Venezuela y el incremento de la actividad opositora al Gobierno plurinacional de Bolivia. Llegan incluso a creer que han descubierto la fórmula mágica para desplazar del poder, “democráticamente”, a los jefes de gobierno progresistas que se ven sometidos a un ataque frontal.

El golpe de estado parlamentario en Brasil contra la constitucionalmente elegida Dilma Rousseff a fines de agosto, resultó la tercera muestra de una peligrosa política que confunde a las bases de los partidos de izquierda y demás fuerzas progresistas, ya que el llamado “golpe blando” se ha llevado a cabo “con todas las de la ley”.

Paraguay primero, seguido de la pequeña Honduras, no fueron acontecimientos muy divulgados por la prensa internacional. Pero Brasil ya es otra cosa y aquí radica la euforia de los golpistas locales y sus admiradores en otros países.

Pensarán que la fórmula ha llegado en buen momento y aunque no tiene nada de mágica, evidentemente les ha funcionado, hasta ahora. Los tres países tienen en común que los usurpadores del poder fueron acompañados por los medios masivos que una vez más colocaron a los corruptos en posición de acusadores de ese vicio a sus víctimas.

Como el fenómeno se ha generalizado allí, se afecta la imagen de políticos que pueden haber cometido errores, reconocidos, además, pero contra quienes no existen pruebas de deshonestidad.

Pretenden que quienes son los más afectados por los virajes a la derecha se muestren indiferentes durante los procesos electorales, crean en las mentiras que satanizan a los dirigentes de izquierda y acepten calladamente lo que se les impone, aunque sean ellos mismos los que posteriormente se lancen a las calles a protestar.

Ejemplos hay muchos; el más significativo en este sentido, Argentina.

El método del golpe blando borró la terrible imagen del soldado fuertemente armado, arrastrando a sus víctimas a la luz del día, o policías golpeando a jóvenes por el delito de protestar en contra de sus acciones ilegales. Ahora todo transcurre “plácidamente” y en el escenario creado para administrar al país y aplicar la justicia. Paso a paso los golpistas se reúnen en estos hermosos lugares, acompañados todo el tiempo por sus medios masivos de comunicación, que adornan y justifican todas sus acciones.

Desde la noche antes de la destitución de Dilma, los brasileños incrementaron las acciones contra los golpistas. (Foto telesur)

Desde la noche antes de la destitución de Dilma, los brasileños incrementaron las acciones contra los golpistas. (Foto telesur)

Sin derramamientos de sangre llegan al poder, y desplazan a aquellos que sí obtuvieron el respaldo popular para ostentar tan altas responsabilidades. Brasil es el más reciente ejemplo y todo indica que trabajan para que no sea el último.

Los primeros adversarios de Dilma vestían uniformes, estaban fuertemente armados, usurparon el poder mediante la fuerza de las armas y la torturaron siendo muy joven. Ello no impidió que la dirigente política se mantuviera firme en sus ideas de liberación del país que la vio nacer, y decidiera seguir en la lucha a favor de los más desposeídos, que eran y son muchos.

Los actuales, vistiendo costosos trajes y amparados en la impunidad de sus cargos gubernamentales, la juzgaron y condenaron. También la torturaron, aunque sin picana eléctrica, ni golpes y otros salvajes métodos que aprendieron en cursos impartidos por especialistas venidos del Norte. Esta vez la tortura fue psicológica, duró meses y quienes la aplicaron hablaban en nombre de una democracia en la que Dilma creyó, la representativa, que evidenció una vez más que sí representa, pero a los ricos.

El crimen político fue en agosto, ante las cámaras de la televisión, con posibilidad de ser visto no solo por los brasileños, sino por el mundo entero. Todo fue muy “democrático” y ¿quién puede decir lo contrario? No aconteció en las oscuras mazmorras de un cuartel. Ella habló y respondió todas las preguntas, aunque sus torturadores sabían de antemano cuál sería la decisión final.

Continúa la guerra sucia en Venezuela

El pueblo venezolano respondió masivamente al llamado del Gobierno en apoyo al proceso revolucionario. (Foto tve)

El pueblo venezolano respondió masivamente al llamado del Gobierno en apoyo al proceso revolucionario. (Foto tve)

Los acontecimientos en Venezuela no son más que una guerra sucia llevada adelante por la oposición para intentar dar una imagen de caos e inestabilidad que les permita obtener mayor apoyo de las naciones patrocinadoras. La marcha opositora realizada el primero de setiembre, bajo la consigna de “toma de Caracas” se encontró una poderosa muralla humana que muy cerca reiteraba su apoyo al Gobierno de Nicolás Maduro y al proyecto chavista. El fin de la marcha opositora era realizar actos violentos y provocar heridos y muertos, pero la oportuna actividad de los órganos de la seguridad venezolana impidió que pudieran cumplir sus objetivos. Varios detenidos, y armas y explosivos ocupados demuestran las verdaderas intenciones de los organizadores de la marcha opositora. ¿O es que un fusil con mira telescópica era necesario para protestar pacíficamente?

La oposición aumenta sus presiones al Consejo Nacional Electoral (CNE) a fin de que acelere el llamado revocatorio antes de que termine el año y lograr así la salida de Maduro de la presidencia. Por su parte, el Gobierno llama reiteradamente a la paz y a dirimir las diferencias mediante el diálogo.

Según el CNE, los mismos que ahora reclaman acelerar el proceso revocatorio fueron los responsables de retrasarlo, al incumplir con los plazos establecidos en la entrega de documentos. Más tarde se detectaron irregularidades y fraudes en la recogida de firmas.

El vicepresidente ejecutivo, Aristóbulo Istúriz, dijo que “siempre es posible un entendimiento. Lo más importante es que se haga a tiempo”. El dirigente chavista considera que la derecha de su país está pendiente de otros temas que no son relevantes para el pueblo y que además no resuelven ni el problema económico ni el alimentario, según entrevista concedida al diario El Universal.

Todavía hay tiempo en Venezuela para hablar y resolver las diferencias entre el Gobierno Nacional y la oposición, apuntó. Insistió que en reiteradas oportunidades el presidente Nicolás Maduro ha convocado al sector opositor a una mesa de entendimiento, mientras la derecha sigue en sus intentos de sabotear al Gobierno.

Ante las acciones programadas por los opositores, Istúriz precisó que todas serán contrarrestadas con actividades permanentes en las calles, con el Partido Socialista de Venezuela a la cabeza.

Por su parte, el director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), Gustavo González, indicó que las autoridades se mantienen alertas para enfrentar cualquier plan violento que los enemigos intenten organizar.

Pese a las amenazas y los intentos de la derecha, el presidente Maduro reiteró que por medio de la inversión social, la Revolución bolivariana seguirá impulsando la construcción de consultorios, centros de diagnóstico y rehabilitación integral, más la formación de médicos, entre otras acciones a favor de los más desposeídos. Eso es lo que no les perdonan los enemigos del proceso, pero es lo que apoya la mayoría del pueblo venezolano que se mantiene movilizado para recordarle a la oposición que las calles les pertenecen a lo largo y ancho del país.

Casualmente” acciones desestabilizadoras en Bolivia

Alentados por lo que consideran cambios irreversibles a su favor en países vecinos, la derecha boliviana y sus aliados en el exterior conspiran abiertamente contra el Gobierno de Evo Morales. Para ello utilizan todas las vías y todos los sectores, y provocan situaciones alarmantes y provocadoras, como las movilizaciones mineras de agosto y el brutal crimen contra un alto funcionario gubernamental, el viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes, que había ido a dialogar con los cooperativistas mineros que organizaban acciones violentas y bloqueos en protesta de una ley que, según ellos, les perjudicaba.

En su peculiar estilo de Gobierno, el presidente Evo Morales se encuentra en la primera línea del enfrentamiento a estas últimas provocaciones y prometió, durante una ceremonia militar celebrada en Cochabamba, presentar las pruebas sobre quiénes están detrás de estos planes tanto dentro del país como en el exterior.

Las denuncias de intentos desestabilizadores e incluso de un “golpe blando”, se reforzaron las últimas semanas tras las protestas violentas de los cooperativistas mineros. Las autoridades sostienen, según un despacho de la agencia Prensa Latina, “que el trasfondo de las protestas es obtener mayores beneficios económicos, lograr exenciones fiscales y concretar acuerdos directos con las transnacionales, algo contrario a la Constitución”.

El mandatario boliviano ha denunciado insistentemente que existe una conspiración contra su Gobierno, precisando que los sectores de derecha movilizan a cooperativistas mineros, a personas discapacitadas, así como a transportistas, y los relacionan con las acciones de las últimas semanas. Les facilitan argumentos a los sectores opositores, que al igual que en Venezuela, sueñan con la intervención internacional, y acabar en lo que de seguro llamarán “crisis humanitaria”.

En Bolivia se cumple el mismo guion, que solo se diferencia del aplicado en otros países, por tener en cuenta las peculiaridades de cada nación y cuyo objetivo principal es mantener en jaque permanente al gobierno.

Cuando se destituyó a Dilma, su abogado y otras personalidades dentro y fuera de esa nación calificaron el momento como día triste. Cierto. Las consecuencias de lo acontecido en el gigante sudamericano afecta a toda América Latina y el Caribe y acciona la alarma, sobre todo, en el Sur del continente.

El peligro que se cierne en el área es que la reacción pueda echar atrás todo lo avanzado en países que muestran considerables avances a favor de los más pobres. Los antiguos hambrientos, los sin casas, los que no tenían trabajo, todos los favorecidos por el accionar de dirigentes políticos honestos que han instrumentado políticas que acabaron con su hambre, que les dieron viviendas decorosas y trabajos para poder alimentar a sus familiares, son los que deben salir a las calles y rechazar los planes que están en pleno desarrollo.


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez