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Publicado el 12 Septiembre, 2016 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Cámara baja enjuicia a Eduardo Cunha: hay crimen, ¿y castigo?

Por Moisés Pérez Mok
Eduardo Cunha. Foto: TeleSur

Eduardo Cunha. Foto: TeleSur

Brasilia, 12 sep (PL) En el proceso de casación más prolongado de su historia, la Cámara de Diputados de Brasil juzgará desde hoy la pérdida del mandato de Eduardo Cunha, vértice de la alianza golpista que derribó a la presidenta constitucional Dilma Rousseff.

Más de 340 días transcurrieron entre la denuncia por quiebra del decoro parlamentario presentada contra Cunha por los partidos Socialismo y Libertad (PSOL) y Red Sustentabilidad (REDE) y la sesión extraordinaria convocada para las 19:00 (hora local) de este lunes y que podría extenderse hasta el miércoles.

En declaraciones a una radio local, el titular de la Cámara baja Rodrigo Maia (Demócratas, DEM) admitió que la votación del parecer del relator Marcos Rogério, de su propio partido, deberá producirse apenas el miércoles, aunque aseguró no tener dudas de que ‘vamos a terminar ese asunto’ en el transcurso de la semana.

Maia anunció que abrirá la sesión de hoy solo cuando exista un quórum alto, de cerca de 420 de los 513 legisladores de esa Casa; una pretensión que, según alertó el diputado Chico Alencar (PSOL), pudiera verse comprometida por maniobras de la base aliada del presidente Michel Temer, quienes buscan vaciar el plenario.

De comenzar el enjuiciamiento, la estrategia de los parlamentarios del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al cual pertenecen Temer y Cunha, sería poner en marcha una guerra regimental, cuestionar los procedimientos, e intentar posponer la votación.

La así llamada ‘tropa de choque’ del ex titular de la Cámara de Diputados pretende que en vez del parecer presentado por el relator favorable a la casación del mandato, se vote un proyecto de resolución que permitiría introducir enmiendas y de ese modo reducir el castigo a solo una suspensión temporal.

Eduardo Cunha responde a un proceso político-disciplinario acusado de mentir a la ya desaparecida Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de la estatal Petrobras cuando fue cuestionado sobre la existencia de cuentas bancarias en el exterior a su nombre, las cuales negó.

La justicia suiza, sin embargo, confirmó la existencia de las mismas e investigadores de la operación anticorrupción Lava Jato creen que el dinero con el cual se nutrieron las cuentas provino de la intermediación ilegal de Cunha en operaciones de la petrolera.

Apartado desde mayo pasado de sus funciones como diputado federal por decisión del Supremo Tribunal Federal (STF), Cunha es reo en dos acciones penales por los delitos de corrupción pasiva, lavado de dinero, evasión de impuestos y falsificación con fines electorales, y es blanco de otras seis investigaciones en el ámbito de Lava Jato.

El 7 de julio pasado, en una comparecencia televisada en la cual llegó incluso a sollozar diciendo que pagaba un alto precio por admitir y llevar adelante el proceso de juicio político contra Dilma, el legislador evangelista renunció a la presidencia de la Cámara de Diputados, en una nueva maniobra para intentar eludir la justicia.

Al perder el cargo, en vez de responder ante los 11 ministros del STF pasa a ser juzgado por la segunda Sala, donde hay solo cinco magistrados y -en ausencia de uno de ellos- cualquier votación que termina empatada a dos votos favorece al reo.

Para que se haga efectiva la casación del mandato de Cunha como diputado, se requiere el voto favorable de la mayoría absoluta (257) de la Cámara; una cifra que de acuerdo con un sondeo del diario Globo está rebasada, pues 279 parlamentarios ya declararon públicamente su intención de hacerlo.

De cualquier modo, alertó el diario digital Brasil 247, quien conoce el actual Congreso y la astucia del ex-presidente no arriesga pronósticos sobre el resultado de la votación, pues puede que sus aliados logren preservarle sus derechos políticos, que no haya quórum, o falten votos. Todo puede suceder.

En un comentario aparecido dos meses atrás en esa misma publicación, el periodista y escritor Alex Solnik señaló que ‘el extraño poder de resistencia de Cunha se explica porque la misma confabulación que derrumbó a Dilma le da sustentación’.

Ni la suspensión como diputado y como presidente de la Cámara determinada por el Supremo Tribunal disminuyó el ímpetu en el apoyo a Cunha. No por gratitud, sino por miedo, dijo y afirmó que ‘tal como derrumbó a Dilma, puede derrumbar a la Cámara de Diputados, al Senado y al gobierno’, entonces provisorio.

Toda Brasilia – subrayó Solnik- sabe que Cunha es el verdadero hombre-bomba listo para explotar.


Prensa Latina

 
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