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Publicado el 25 Septiembre, 2016 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

Los primeros pasos

Sumario: En el mismo escenario donde se llevó a cabo la guerra, la FARC-EP discutió el futuro de paz del país

 

El máximo dirigente de las FAR-EP llamó a todos a profundizar en las discusiones y a aprobación de los Acuerdos de La Habana (Foto Telesur)

El máximo dirigente de las FAR-EP llamó a todos a profundizar en las discusiones y a aprobación de los Acuerdos de La Habana (Foto Telesur)

Por ARSENIO RODRÍGUEZ

El Diamante dejó de ser un lugar desconocido en los Llanos de Yari, una remota región en los confines de la Amazonía colombiana, lugar escogido por la dirección de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Ejército del Pueblo (FARC-EP) para celebrar la Décima Conferencia Nacional Guerrillera de esa organización, en la que participaron decenas de delegados e invitados y donde en su discurso inaugural Timoleón Jiménez, jefe máximo del grupo, agradeció la ayuda de Cuba y Noruega como países garantes, y a todos los que han apoyado el proceso.

Comenzó así una semana de discusiones donde se aprobó el Acuerdo de Paz y el orador precisaría sobre el paso a la vida civil de todos los frentes de la FARC-EP, en un momento donde el país amanece con dos posiciones encontradas y publicitadas por los medios de comunicación, unos a favor de un país sin confrontaciones bélicas, otros que arremeten contra los acuerdos de la capital cubana. Como señalara un colega de la prensa, “los enemigos de la paz no son tantos como poderosos”.

Horas antes del inicio de tan importante Conferencia comentó Jorge Torres Victoria, comandante Pablo Catatumbo, que se notaba apoyo unánime al acuerdo y que en las primeras horas del evento, representantes de 44 unidades y bloques de la guerrilla habían planteado diferentes inquietudes, como “qué pasaría con las bandas criminales herederas del paramilitarismo o si el Gobierno irá a cumplir su parte del Acuerdo”. El jefe guerrillero, miembro del Secretariado de las FARC-EP, explicó que los combatientes también tenían dudas “acerca de cómo va a ser su reintegración en la vida económica colombiana y si los presos de las FARC iban a salir de las cárceles”.

Timoleón señaló que los compromisos del evento deben darse bajo los acuerdos de La Habana por parte de las delegaciones del Gobierno y la guerrilla, y recordó que era primordial conformar en primer lugar los acuerdos y producir el tránsito hacia un movimiento político en el país; precisó además “el especial homenaje que tendremos que rendir a la memoria y abnegación de este titán de los pueblos de nuestra América, el presidente eterno, Hugo Chávez Frías, sin cuyo apoyo nada de lo alcanzado hubiera sido posible”.

El Acuerdo de Paz logrado con el Gobierno fue rubricado el pasado 24 de agosto y será firmado en un acto solemne el 26 de septiembre en Cartagena de Indias por el presidente Juan Manuel Santos y Timoleón Jiménez. Finalmente, será sometido a una consulta popular en un plebiscito a celebrarse el 2 de octubre. Según un despacho de la agencia ANSA fechado en Roma, el secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, estará presente en la firma del Acuerdo final.

Con el fin de la batalla de las armas, comienza una más compleja, que llenó de incertidumbre la política colombiana y es que como figura protagónica a favor del NO se encuentra desde mucho antes de la firma del Acuerdo, el expresidente Álvaro Uribe, que mantiene una intensa y costosa campaña en tal sentido. Según la prensa local existe igualdad de partidarios que apoyan los acuerdos y de quienes los rechazan. La Corte Constitucional determinó que solo se podrá votar Si o No, por lo que los votos en blanco no contarán. De triunfar el Sí el Gobierno podrá tramitar entonces las normas necesarias para implementar los puntos del Acuerdo. De imponerse el No, las consecuencias son impredecibles, según los expertos.

Los magistrados de la Corte determinaron que el plebiscito solo tiene carácter vinculante para el Presidente, pero no para los demás poderes públicos, es decir, de ganar el No, el Gobierno no podría seguir con el Acuerdo alcanzado con las FARC-EP, pero tampoco significaría que todo haya terminado, ya que el Congreso tendría facultades para rescatarlo, incluso, podría volver a otorgar facultades al Presidente, según algunos especialistas.

El verdadero protagonista de la aceptación o no del Acuerdo firmado por las partes después de más de medio siglo de guerra, será el pueblo colombiano, apabullado por la propaganda que lo invita al No, aunque es de esperar que los deseos de tranquilidad verdadera y el fin de una larga lucha armada que llenó de luto los hogares de esa nación se impongan y finalmente comience el proceso que culmine en la tan ansiada paz.

 


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez