Sí o No históricos
El plebiscito del 2 de octubre en Colombia permitirá la continuación de un largo proceso para llegar a la paz
Aunque existan campañas a favor del No y la prensa informe sobre encuestas que señalan paridad, una gran mayoría de los colombianos están a favor del Sí y lo demuestran de muchas formas. (Sputnik mundo)
Por ARSENIO RODRÍGUEZ
El pueblo colombiano se apresta a participar en un plebiscito que antes de realizarse ya puede considerarse histórico, dado que todo ciudadano de esa nación podrá responder con un SÍ o con un NO a la pregunta ¿Apoya usted el acuerdo de paz estable y duradera?, boleta que el 2 de octubre circulará en todas partes del país.
Como señalara el presidente Juan Manuel Santos, “queda en manos del pueblo decirle sí a este acuerdo que va a cambiar la historia del país, para enterrar más de medio siglo de guerra y recibir la paz”.
El mandatario aseguró que existen todas las garantías para que se realicen las campañas por ambas opciones y precisó que “no hay lugar a ninguna confusión. No es una pregunta sobre si los colombianos quieren o no la paz, sino que es muy concreta sobre si apoyan o no el Acuerdo Final” adoptado en la capital cubana luego de cuatro años de intensas y complejas negociaciones entre las partes. Y es que la realidad de esa nación, después de décadas de guerra arroja que en el país, aunque resulte difícil entenderlo, existen ciudadanos a favor del No.
El escenario está listo para el referéndum. Una vez acordado por el Congreso colombiano, Santos y los ministros de su Gabinete firmaron el documento convocatorio del plebiscito. En este momento, el mandatario “agradeció a las delegaciones de paz que dieron lo mejor de sí para lograr un acuerdo. En relación con la pregunta aprobada, afirmó que su redacción atendió a las solicitudes de la Corte, que pidió se realizara de forma clara, directa y sencilla, según destacó la emisora TeleSUR.
Días antes el país había comenzado a vivir por primera vez la paz tan deseada en más de medio siglo, cuando Gobierno y guerrilla anunciaban que estaban listas para el cese al fuego bilateral y definitivo, lo que constituía uno de los pasos fundamentales para la firma de la paz. Desde La Habana el líder de las FARC-EP, Timoleón Jiménez ordenó a “todos nuestros mandos, a todas nuestras unidades, a todos y a cada uno de nuestros combatientes, a cesar el fuego y las hostilidades de manera definitiva contra el Estado colombiano”, mientras que por su parte el presidente Santos había ordenado lo mismo al Ejército.
Termina la batalla de las armas y comienza una más compleja, que en cierta medida llenó de incertidumbre la política nacional en las últimas semanas. Como figura protagónica a favor del No se encuentra el expresidente Álvaro Uribe, quien desde el primer momento comenzó la campaña y desplegó una intensa actividad en tal sentido. Los primeros sondeos reportados por la prensa informan sobre una igualdad entre los partidarios de apoyar los acuerdos y quienes lo rechazan.
Los magistrados de la Corte determinaron que el plebiscito solo tiene carácter vinculante para el Presidente, pero no para los demás poderes públicos, es decir, de ganar el No, el Gobierno no podría seguir con el Acuerdo alcanzado con las FARC-EP, pero tampoco significaría que todo haya terminado, ya que el Congreso tendría facultades para rescatarlo, incluso, podría volver a otorgar facultades al Presidente, según algunos expertos.
Mientras más cerca esté el día de la votación, mayor intensidad tendrán las campañas a favor de una u otra respuesta. Aunque se espera que la necesidad de gozar de la paz tan ansiada influirá en que el voto sea a favor. Ello permitirá proseguir este largo proceso, e iniciar su última etapa, donde lo principal será el cumplimiento de cada uno de los puntos aprobados en el documento final en la capital cubana, y que desde ya recibió el Sí de los pueblos del planeta.




