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Publicado el 21 Octubre, 2016 por Marta Sojo en Mundo
 
 

EEUU: Enfrentamiento entre la realidad y el entretenimiento

Pocos días antes de las elecciones una evaluación de las posibilidades de los candidatos

 

El 8 de noviembre Estados Unidos realizará comicios para elegir presidente y vicepresidente, los 435 representantes de la Cámara de Representantes y 34 senadores (un tercio) de la cámara alta. También estarán en juego 11 gobernaturas y cientos de puestos estatales, municipales y locales. (foto cubahora.cu)

El 8 de noviembre Estados Unidos realizará comicios para elegir presidente y vicepresidente, los 435 representantes de la Cámara de Representantes y 34 senadores (un tercio) de la cámara alta. También estarán en juego 11 gobernaturas y cientos de puestos estatales, municipales y locales. (foto cubahora.cu)

Por: MARTA G. SOJO

La duda y la expectativa tienen a la opinión pública en ascuas, muchos expertos aún se abstienen de vaticinar quien podrá ser el futuro presidente norteamericano, y algunos políticos y votantes echan pestes en contra del candidato más polémico de la contienda, Donald Trump, pero tampoco lanzan una sonrisa de satisfacción cuando se refieren a la oponente Hillary Clinton. Así que la interrogante está abierta.

Pero las sorpresas a veces no avisan, y esta vez golpearon al candidato republicano cuando el diario Washington Post publicó íntegramente una grabación de comentarios lujuriosos y denigrantes hacia la mujer que enrarecieron el ambiente y provocaron un aumento del repudio hacia su persona por sectores de la sociedad, además de que varios influyentes republicanos le retiraron su apoyo, como Paul Ryan, presidente de la mayoría de ese partido en la Cámara de Representantes, entre otros.

El escándalo de las grabaciones ha provocado que algunos analistas que hasta ahora mantenían su reserva de dar un pronóstico de quien pudiera ganar la contienda, se replantean que Trump está en muy mala posición y que por lo tanto la Clinton tiene las de ganar.

A pesar de todos esos factores en su contra, se conoce que  el republicano conserva aún un vasto grupo de seguidores en las bases, porque les gusta escuchar lo que él dice. La Clinton, experta política, ex secretaria de Estado, Primera Dama del país entre 1993-2001, y abogada de prestigio, con un currículo tan abultado  debía ser la favorita, ya que cuenta con la aceptación de la cúpula de su partido, pero no es bien vista por las masas de votantes. Advertía el cineasta Michel Moore  meses atrás, que  Hillary no es confiable y es deshonesta.

La cuestión fundamental es el descontento que existe en la población norteamericana con sus dirigentes y el desgaste de sus partidos. Como dijera el académico norteamericano Noam Choamsky, Trump es el resultado de implosión y colapso de la sociedad donde un sector entero de la población no se ve representado por los políticos tradicionales.

De todas maneras hay algunos especialistas en el tema, que sopesan el inclinarse hacia uno u otro bando al considerar que las abstenciones, las explosivas declaraciones de Trump, pudieran eliminarlo y darle a la Clinton los lauros, pero también la misma abstención, la desidia que existe en el electorado pudieran quitársela.

El asunto es que fuera de revelaciones, tanto las de Trump como la que le han sacado a la Clinton sobre sus correos electrónicos, se les va todo el tiempo y sigue sin aparecer la sustancia de argumentos. No hay programas, que muestren cuáles son sus ideas en el futuro en temas serios sociales, económicos etc., como se palpó en los dos primeros debates televisivos de los tres programados.

El encuentro inicial cara a cara, Clinton-Trump, reconocen que lo ganó la dama, en el segundo repitió, según los sondeos de opinión al finalizar los mismos. Ausente estuvieron contenidos de valor, si acaso un ligero toque a la actualidad nacional o mundial, se enfocaron en el sexo, las mentiras, las videograbaciones y los correos electrónicos, y ver quien era más astuto en su respuesta ante los burdos ataques. Paradójicamente, estos debates, se han convertido en lo más visto de la historia entre dos candidatos presidenciales en EE.UU.

Para el último, auguraron que rompería records, si fue así o no, lo que sí quedó claro fue que un 52% de la audiencia, según sondeos realizados al final del combate, cree que Clinton ganó ante Trump, celebrado en la Universidad de Nevada, Las Vegas. Este tipo de encuestas ofrecen una primera y rápida impresión, los próximos días pudieran hacerse lecturas más precisas.

Quizás lo más impactante de todo lo dicho en la noche de este miércoles  fue que Trump puso en tela de juicio el principio fundamental del proceso electoral considerándolo un sistema amañado. Puede que sean palabras al azar en medio de una competencia para ver quien quedaba mejor parado, y ni el mismo cree en la verdad que probablemente dijo. Pero sí recordamos lo que sucedió en el 2000 en la Florida, cuando le dieron  la victoria del estado, a George W. Bush, y siempre se comentó que hubo trampa. No es raro entonces que tal práctica no sea una falacia.

En pocas palabras aplica decir del tercer debate que fueron muchas palabras y poca sustancia.

Estamos en la recta final de una elección cada vez más inusual que podría dañar permanentemente el sistema democrático estadunidense, señala el corresponsal de La Jornada, David Brook. Mientras que Luis Sánchez Ibarra, en un artículo de opinión daba una tajante definición del momento “Quedan descubiertas en la actualidad (campaña electoral) como lo que siempre han sido, un trámite de suprema hipocresía”.

Si no aparece otra sorpresa de octubre, ¿será Hillary Clinton la primera presidenta en los 240 años de historia de ese país? A saber, en pocos días tendremos la respuesta.


Marta Sojo

 
Marta Sojo