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Publicado el 24 Octubre, 2016 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

SOMALIA

Entre la injerencia y la miseria

Estados Unidos continúa clasificando las operaciones contra el terrorismo de Shabaab como “ataques de autodefensa”, mientras el país africano se muere de hambre.

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

FotoSomalia(www.hispantv.com): La empresa estadounidense de contratistas, Bancroft Global Development, despliega sus hombres también en Somalia.

La empresa estadounidense de contratistas, Bancroft Global Development, despliega sus hombres también en Somalia. (www.hispantv.com)

Falta apenas una semana para que Somalia celebre sus elecciones presidenciales, este 30 de octubre. Si bien la noticia es positiva existe un mal de fondo que puede empañar cualquier buen propósito: la inestabilidad que vive el país por la constante amenaza del grupo yihadista Al Shabab. A eso se le suma además la permanencia de tropas yankis en su suelo, de manera velada.

África es blanco del terror extremista islámico, lo mismo que Oriente Medio, y puede llamarse de distintas maneras; Al Qaeda, Al-Nusra, Boko Haram o Estado Islámico, el objetivo sigue siendo el mismo: crear un supuesto califato musulmán, pero con la peculiaridad de controlar los ricos yacimientos de petróleos.

Ya he dicho en otras ocasiones, que tal vez la meta final sea establecerse a sangre y plomo para legitimarse como en su momento lo hizo el Talibán en Afganistán, aun cuando solo una pléyade de naciones lo reconociera.

Sin embargo, eso está muy lejos en el horizonte, de momento a Somalia, como al resto de los países que padecen esa tragedia, solo le resta combatirlo pues en el día a día ahora mismo, la condición de estar Al Shabab con el control del sur y centro del país, a las autoridades gubernamentales les será muy engorroso realizar un censo electoral.

De cualquier manera es preciso resaltar los avances del Ejército somalí y de las tropas de la Misión de la Unión Africana (AMISOM), las cuales tienen otro escollo peligroso: la presencia de tropas estadounidenses sin declarar, en una base desde la que lanza sus drones. Pero seamos veraces. De vez en vez Washington coordina sus acciones con el gobierno federal como la de abril de este año, momento en que lanzó un ataque aéreo en Somalia contra Hassan Ali Dhoore, un alto dirigente de Al-Shabab.

Lo cierto es que Somalia no acaba de levantar cabeza, y es plato codiciado por su posición estratégica en el Cuerno de África  (Limita al oeste y noroeste con Etiopía y Yibuti, al sur con Kenia, al norte con el golfo de Adén, y al este con el océano Índico). De manera que el Africom, o comando para Operaciones Militares del Mando África de Estados Unidos, tiene entre sus blancos a esta nación, tal y como lo reconoció el portavoz de Africom, Chuck Prichard.

“Hemos enviado un número limitado de instructores y asesores, además de una pequeña célula de coordinación militar a Somalia”. Esto que parece ser una constatación es más bien una engañifa pues recientemente, tal y como lo advierte el sitio digital HispanTV, Aabdiqani Abdi Jama, ministro de Estado para la presidencia en la administración regional interina en la ciudad portuaria de Kismaayo, aseguró que los estadounidenses tienen una base no declarada en su localidad.

Jama ha sostenido que allí se  albergan más de 40 efectivos militares y, también, ha descrito una pequeña pista de aterrizaje en sus terrenos que se utilizan para los drones. Actualmente, Estados Unidos tiene bases militares permanentes en Yibuti, Kenia, y Etiopía, pero la naturaleza secreta de sus bases en Somalia ha provocado la desconfianza de los somalíes.

Incluso se dio el incidente de que hubo que pedirle a las fuerzas yankis que explique cómo sus aviones de guerra Boeing, atacaron “equivocadamente”, el mes pasado, un supuesto objetivo militar enemigo dentro de Somalia y mataron a 22 personas inocentes.

“La administración de Galmudug, Estado de Somalia, está muy decepcionado de que el Pentágono de Estados Unidos haya utilizado una fuerza excesiva contra las fuerzas de Galmudug con información errónea de otro estado regional en Somalia”, dijo a la prensa local, replicado por Prensa Latina, Mohamed Osman Adan, ministro de información del estado de Galmudug.

Asimismo, de acuerdo con un comunicado visto por Reuters, el gobierno de Somalia ha pedido una explicación a los Estados Unidos.

Un escenario complicado

Como si lo anterior no fuera poco en Somalia opera, con el beneplácito de Barack Obama, la Bancroft Global Development, empresa contratista; nada dicho sin tapujos: mercenarios. Esta entidad fue creada en 1999 por Michael Stock, y tiene en Somalia la misión de coordinar sus búsquedas de terroristas con la AMISOM.

Se ha confirmado que el mismísimo Obama comenzó a financiar directamente a estas operaciones, y no a través de terceros países de la misión africana. El contrato millonario entre el gobierno y la susodicha compañía de Virginia se cerró a comienzos de 2010.

En el presente, la agencia noticiosa Associated Press (AP) estima que Estados Unidos gastó unos 206 mil millones de dólares en subcontratos similares tanto en Iraq como en Afganistán, entre el 2002 y el 2011.

En contraste, Bancroft, a diferencia de Blackwater (otra famosa firma de mercenarios), que arma a sus “mentores”, parece respetar el embargo de armas impuesto por la ONU a Somalia. Se dice que su personal –en su mayoría veteranos de guerra procedentes de cuerpos de élite norteamericanos o europeos– no porta armas. ¿Se podrá creer esta afirmación? ¿Cómo actúan entonces? Parece un cuento para adormecer niños, y niñas, los que por cierto en Somalia por cientos de miles se mueren de hambre.

El 38 por ciento de la población somalí, sufre inseguridad alimentaria

El 38 por ciento de la población somalí, sufre inseguridad alimentaria. (www.eltiempo.com

A veces cuando se dicen estas cosas, muchos lectores hacen un gesto de fastidio o de resignación ante una verdad harto conocida: 4,7 millones de somalíes,  38 por ciento de la población, sufren inseguridad alimentaria por la falta de lluvias y la sequía que afecta a gran parte del norte del país.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), está involucrada de lleno, pero poco puede hacer si no cuenta con el suficiente respaldo de la comunidad internacional, y muy particularmente las naciones desarrolladas, como Estados Unidos.

Sería maravilloso que en vez de armar mercenarios se dedicara a enviar médicos o agrónomos, lo que caería en el campo de la utopía, al menos, como diría Hugo Chávez, por ahora. Un espacio de tiempo muy prolongado cuando el continente africano se muere, literalmente de hambre. Tal vez si Bernie Sanders hubiera ganado la batalla presidencial Estados Unidos tendría solidaridad con sus semejantes como línea de política exterior. Pero eso entra en el campo de la especulación.

Lo cierto es que un estudio de campo elaborado por la Unidad de Seguridad Alimentaria y Análisis de Nutrición para Somalia (FSNAU), que depende de la FAO, y la Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambruna (FEWS Net), reveló que 950 mil somalíes están en situación de crisis, de los cuales la mayor parte son desplazados internos.

Richard Trenchard, director de FAO Somalia, definió la situación con una sola palabra, que lo resume todo: “terrible”.

 

Intentos por democratizar

En junio de 2012, el gobierno de transición de Somalia y los líderes que representan a las regiones aprobaron una Constitución, que fue aprobada abrumadoramente el 1 de agosto por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

 


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda