0
Publicado el 27 Octubre, 2016 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

HAITI

Hermanados ante la adversidad

El huracán Matthew abrazó con la destrucción a territorios de Cuba y Haití, con cientos de muertes en la Isla hermana
Miembros de la Brigada no solo atienden a los heridos, sino que les facilitan los medicamentos necesarios (Foto Enmanuel Vigil)

Miembros de la Brigada no solo atienden a los heridos, sino que les facilitan los medicamentos necesarios (Foto Enmanuel Vigil)

Por ARSENIO RODRIGUEZ

La hermandad entre los pueblos de Haití y Cuba recoge múltiples momentos en la historia, desde la presencia de trabajadores haitianos que llegaron para quedarse, con su cultura y tradiciones, hasta en situaciones trágicas provocadas por las poderosas fuerzas de la naturaleza, que sobre todo se ha ensañado con nuestros vecinos más cercanos, quienes han sufrido terremotos, ciclones, inundaciones y también el castigo por haber sido los primeros en nuestra región de alzarse contra un imperio. Ante los embates de la naturaleza, los haitianos siempre han tenido la solidaridad cubana.

Semanas después de la última de las tragedias sufridas, los haitianos esperan por la tan necesaria ayuda para sanar las heridas provocadas por el huracán, pero del monto calculado por los organismos especializados de las Naciones Unidas solo ha sido recogido una mínima parte, a pesar de los cientos de muertos, el peligro de las epidemias que provoca la actual crisis y la ya endémica situación de penuria que sufre esa nación.

Qué decir entonces, cuando muchos de esos donantes, al parecer, no saben la destrucción provocada por el huracán en Cuba y, como no tuvimos muertos, es como si no hubiera pasado por nuestro territorio. Todo eso para no verse obligados a reconocer la eficiencia de la Defensa Civil cubana y el papel de nuestro Gobierno, que con su Presidente al frente y acompañado con los ministros vinculados  con la tragedia, recorrió todos los lugares siniestrados para organizar la ayuda inmediata.

La intelectual argentina Stella Canoni, en reciente comentario, precisaba que “después del terremoto de 2010, que dejó más de 200 mil muertos y dos millones sin casa, por llamar de algún modo a los miles de viviendas precarias, es el huracán Matthew, que el 4 de octubre pasado arrasó y destruyó todo a su paso y volvió a poner ante nuestros ojos la tragedia del pueblo haitiano, pero sólo como un relámpago, un flash, una noticia pasajera”.

“Como caídos del cielo”, los internacionalistas confraternizan con los pobladores, en su mayoría niños y jóvenes (Foto Enmanuel Vigil)

“Como caídos del cielo”, los internacionalistas confraternizan con los pobladores, en su mayoría niños y jóvenes (Foto Enmanuel Vigil)

Y agregaba; “Unos 200 mil haitianos quedaron en la calle, cuando aún no se ha logrado resolver la tragedia de 2010, mientras Estados Unidos mantiene fondos congelados, fondos que son del pueblo haitiano, que sigue esperando que alguna vez se haga justicia.  Las inundaciones, los aludes que arrastraban todo a su paso no dejaron nada en pie. Se destruyeron los sembradíos, se perdió el ganado, y el hambre grita a tan escasos kilómetros por mar de Estados Unidos, la mayor potencia del mundo, que -como Francia y otros países europeos- han sido los verdugos de un pueblo, cuya historia tiene esplendores y tragedias sobrecogedoras”.

Ahora bien, ¿cómo ve un médico cubano, de la Brigada Henry Reeve, la tragedia desde el mismo territorio arrasado? “Algún día tendré que contar o escribir tantas vivencias, las propias  y hasta las de algún colega. Casi nadie se imagina las cosas que suceden y vemos, cuanta calamidad, pobreza, miseria, cuanto dolor y sufrimiento” señala en su facebook Enmanuel Vigil Fonseca miembro de la brigada Henry Reeve

“Niños, en su mayoría sin un plato de comida, sin acceso a la educación o a la salud, tan básico en nuestra Cuba. Es cierto que tenemos deficiencias, no somos perfectos, pero cuando veo estas realidades, entiendo que somos inmensamente privilegiados. Mi hija de apenas 6 años, cada vez que salgo, me hace la misma pregunta. Papá, ¿por qué te vas? Y viene la misma respuesta, casi ya automática para ella. Papá tiene que ir a ayudar a otros niños, que carecen de lo que a ti te sobra”.

Tan rápido como llegó la ayuda y el aliento a nuestros compatriotas en el oriente de la Isla, así llegó la brigada Henry Reeve a la cercana Isla, sumándose a los médicos que están de forma permanente y marchando a los lugares más apartados, precisamente donde golpe con más fuerza el huracán. La adversidad, en vez de derrotarnos, una vez más,  nos hace incrementar los lazos de amistad y solidaridad entre cubanos y haitianos.


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez