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Publicado el 4 Noviembre, 2016 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

ISRAEL-PALESTINA

Sin racismo, sin violencia y sin humillación

Relación entre razón y el sentimiento pueden ser premisas para un compromiso por la paz

 

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Para muchos el tema israelí palestino carece de solución. Argumentos sobre esta postura se han esgrimido bastante. No obstante, la objetividad creada en suelo palestino a partir de la ocupación sionista, yo prefiero pensar que en algún momento habrá paz y justicia en esa zona. Sin dejar a un lado la realidad, me aferro a los ejemplos positivos que pudieran ir de a poco desbrozando un camino harto espinoso.

A propósito de las guerras se ha dicho que si dependiera de las madres estas nunca existirían. Eso parece que han querido decir las miles de mujeres judías y musulmanas que salieron a las calles de Israel para reclamar un cese definitivo al llamado conflicto entre israelíes y palestinos: la Marcha de la Esperanza fue organizada por Mujeres Activas por la Paz, un grupo fundado después de la guerra de 2014 en Gaza.

La iniciativa que en un principio captó la atención de unos cientos de simpatizantes, al concluir lo que se vio fue una masa compacta de miles de mujeres, de ambos lados, cada quien cargando sus heridas, ya sea por el terror con que el ejército sionista asume su ocupación, o bien como resultado de las acciones de resistencia palestina que también han ocasionado víctimas civiles entre los israelíes.

Michal Fruman es una de esas personas que del lado del ocupante ha sentido la muerte. Al hablar en el acto de cierre por la paz, aseguró que “este es un encuentro por la vida y la paz. La vida aquí será posible sólo si dejamos de culpar a los demás y dejamos de ser víctimas. Todos debemos afrontarlo, asumir la responsabilidad y empezar a trabajar por el bien de la vida aquí”.

Este evento sin precedentes tomó la atención de algunos medios como el árabe Haaretz, pero ningún medio de relevancia de esos que se consideran de puntería hizo la menor alusión al asunto pues en mi opinión se trata es de minimizar la justa causa palestina, pretendiendo desconocer un enfrentamiento añejo de cuando el movimiento sionista soñó un espacio para sí. Luego, con el fin de la Segunda Guerra mundial, y a propósito del holocausto judío, con el visto bueno de la entonces Liga de las Naciones, se levantó un nuevo país en una Tierra de árabes, sin el consentimiento de estos, más bien solo con la promesa de que en un futuro el pueblo palestino también tendría su Estado.

Nada de eso ha pasado, por el contrario, el armamentismo de Israel es creciente, la construcción de asentamientos judíos en suelo palestino también galopa y ahora para colmo hay un extendido terrorismo en la región del Levante que reposiciona a Israel como el factor de contención de Irán, Siria, Líbano, y cualquier otra nación que tengan ideales de libertad.

El sionismo es una ideología racista que sostiene la pertenencia de una nación en una Tierra ya habitada por otro pueblo. Nada de eso les importa. Como dijo el activista israelí, Noam Rotem esto es una expresión de privilegio sobre la base de la religión y la nacionalidad, con lo cual el Estado excluye a gran parte de la población. Hay más de 50 leyes anti árabes en el Estado sionista.

¿Y cómo puede hacer tal cosa? Israel tiene padrinos muy poderosos como lo es Estados Unidos, a eso debe sumársele el escaso esfuerzo de la comunidad internacional en darle solución al problema, muy específicamente a los derechos palestinos, lo cual se ha evidenciado por ejemplo cuando se bombardea indiscriminadamente Gaza, sin que pase nada. Por otra parte, el número de refugiados en los territorios palestinos aumenta con cada generación, lo que satura los servicios básicos de los 19 campamentos administrados por la ONU en Cisjordania y donde viven unas 200 mil personas. No solo hay un problema político, también humanitario.

Por si esto fuera poco la economía palestina está estancada a consecuencia de la ocupación de Israel. Tampoco se respetan los derechos humanos. Y para colmo de males, como política de Estado, se sigue exacerbando las tensiones entre ambos pueblos. De ahí que haya sido como una bocanada de aire fresco esta manifestación que aunque pudiera parecer solo una gota en el mar, alienta y mueve conciencias.

 


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda