0
Publicado el 18 Noviembre, 2016 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

Unidad: viejo reclamo imprescindible

Importante arma de las fuerzas progresistas pa-ra enfrentar a las oligarquías que pretenden restituir la política neoliberal

Por ARSENIO RODRÍGUEZ

La presencia del pueblo argentino en las calles es la única forma de frenar la política neoliberal (Foto ; ne-xofin)

La presencia del pueblo argentino en las calles es la única forma de frenar la política neoliberal (Foto ; ne-xofin)

La región de Sudamérica no escapa a las conmociones de orden político –para no hablar de las climáticas–, las que más se sienten y se sufren, en especial en Brasil y Argentina, sin dejar detrás a Venezuela, por los intentos de la oposición de aplicar su fórmula “democrática” para reinstalarse en el Gobierno.

Cambios políticos conocidos se dieron en el año, consumados bajo el manto acogedor de la democracia representativa y que permitieron a un grupo de senadores destituir a una presidenta electa por 54 millones de electores, y a un presidente elegido imponer, igual que el golpista brasileño, políticas neoliberales que intentan retrotraer a esas naciones a las mismas situaciones que habían llevado al poder a gobiernos empeñados en hacer verdaderos cambios imprescindibles para sus respectivas sociedades.

Por su parte –al cierre de esta edición–, el Gobierno y la oposición en Venezuela iniciaban un diálogo que ha creado expectativas en cuanto a la posibilidad de encontrar soluciones que respeten las leyes y soberanía del país, así como a las autoridades gubernamentales, en especial al presidente Nicolás Maduro.

En tal sentido la mayoría opositora en la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó posponer la imposición de un juicio político contra el presidente Nicolás Maduro, en reconocimiento al inicio del diálogo entre el Gobierno y la oposición, pero sobre todo porque no eran viables sus intenciones de repetir lo acaecido con Dilma en Brasil.

La oposición esperaba la comparecencia de Maduro en la Cámara para responder a las acusaciones de los diputados, pero el Presidente rechazó asistir a un proceso que consideró ilegal. Además se vieron obligados a aplazar la movilización anunciada hasta la casa de Gobierno de Miraflores para informar a Maduro sobre el veredicto del supuesto juicio legislativo.

La mesa se instaló el 30 de octubre, tras seis meses de trabajo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), con ayuda de los expresidentes Martín Torrijos (Panamá), José Luis Rodríguez Zapatero (España) y Leonel Fernández (República Dominicana).

La verdaderas intenciones

Los brasileños recuerdan casi a diario que el Presiden-te actual es, simplemente, un golpista.(Foto; Youtube)

Los brasileños recuerdan casi a diario que el Presiden-te actual es, simplemente, un golpista.(Foto; Youtube)

Solo unos meses han bastado para conocer las verdaderas intenciones de uno y de otro. Michel Temer traicionó los acuerdos que tenía con el PT y fue parte activa de la conspiración contra Dilma. Mauricio Macri no se queda atrás en el arte de mentir, cuestión que ahora su vocero de prensa trata de enmendar, ya que las promesas durante la campaña fueron solo eso, promesas. Uno y otro, en meses, pretenden acabar con las conquistas alcanzadas gracias a los gobiernos progresistas.

La acción de ambos y su evidente triunfo envalentonan a otros en la región, ya sea en Ecuador, Venezuela o Bolivia, naciones que están en la mira de los planes de la reacción continental y del imperialismo norteamericano. Chile, aunque en una situación diferente, mostró avances de la derecha en recientes elecciones parciales y coloca al Gobierno en una posición defensiva ante lo alcanzado por la oposición.

Los retos para la izquierda sudamericana son grandes y complejos. Estos cambios en su contra se dan en países con cierto desarrollo, con mucha riqueza, y que han jugado y juegan roles importantes en la política regional e internacional. La unidad, viejo reclamo que la historia ha exigido a los partidos progresistas, se convierte en la actualidad en elemento determinante y de extrema urgencia para poder enfrentar esos retos.

No hay que olvidar lo acontecido en Ecuador hace no mucho y que fracasó ante la acción del presidente Rafael Correa, y hace muy poco los intentos de la derecha boliviana en contra del presidente Evo Morales. Ambas situaciones se caracterizaron por una modalidad, el usar a movimientos indígenas, gremiales, de mujeres y de la sociedad civil en general, ya que los tiempos de los golpes duros han dado paso y con éxito, a los golpes blandos, ensayados primero en Honduras y Paraguay y aplicados finalmente en Brasil.

El resultado a favor de la derecha en las elecciones parciales es una alerta para el Gobierno chileno. (Foto: Telesur)

El resultado a favor de la derecha en las elecciones parciales es una alerta para el Gobierno chileno. (Foto: Telesur)

Otro elemento a tener en cuenta por las izquierdas latinoamericanas es el desencanto de la base electoral con los partidos tradicionales, expresado en el abstencionismo, cuyo último ejemplo aconteció en Chile con un porcentaje cercano al 70 por ciento y que permitió al expresidente Sebastián Piñera, aparecer como fuerte candidato para ocupar nuevamente el sillón presidencial en el Palacio de la Moneda. Mientras, la paz en Colombia sigue avanzando, a pesar de sus detractores.

Debe tenerse presente, además, el uso y abuso de la palabra cambio, presente en toda campaña de la derecha y que, en última instancia, es bien utilizada, porque se cambia, pero para peor. Quedan por ver los nuevos intentos de la oposición venezolana,  decidida a incrementar sus acciones, de todo tipo, contra el legítimo Gobierno de Nicolás Maduro.

El cambio climático quizás lo sufran más directamente los campesinos y sus cultivos, ya sea por la sequía, las inundaciones y los huracanes.  A los habitantes de las ciudades de la región les preocupa solo cuando ven los reportes televisivos sobre el tema, aunque el otro cambio sí les altera el pulso a todos, porque tiene que ver con la posible pérdida de su puesto de trabajo, si lo tiene, o la esperanza de encontrarlo en el caso de los desocupados, si tienen para comer y vestirse, en fin, si pueden tener una vida digna.

Se acaba el año, pero no las penurias de la región. Los avances en Brasil y Argentina durante los gobiernos del PT y Peronista, respectivamente, corren peligro de ser eliminados. Evo Morales ha sabido enfrentarse a los peligros y las amenazas que existieron y existen, al igual que Rafael Correa, quien está a punto de terminar su mandato. En Chile, habrá que ver cómo marchan las cosas ahora, después del desalentador resultado en los recientes comicios.

Queda Venezuela como objetivo no solo de la reacción interna, sino continental y mucho más, de los planes que no oculta el Gobierno norteamericano denunciados reiteradamente por la dirección del país, que cuenta con apoyo popular y, sobre todo, por la unidad del pueblo y sus Fuerzas Armadas.

En cada una de estas naciones las calles se convierten en el escenario donde las masas pueden influir, e incluso determinar, para que no haya más cambios en su contra. De la movilización popular y la unidad de las fuerzas progresistas depende revertir lo alcanzado por la derecha y evitar que avancen en otras naciones.


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez