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Publicado el 27 Enero, 2017 por Redacción Digital en Mundo
 
 

FRANCIA

Los grandes personajes de estas elecciones

El 23 de abril de 2017 se realizarán las primeras rondas para elegir presidente. El juego está apretado pero el pueblo tiene favoritos

 

Por MARYAM CAMEJO

Marine Le Pen, candidata de la ultraderecha, lidera las encuestas de intención de voto (foto telesurtv.net).

Marine Le Pen, candidata de la ultraderecha, lidera las encuestas de intención de voto (foto telesurtv.net).

Francia coquetea como muchacha inocente con sus dos pretendientes. Un rato gira a la derecha y otro a la izquierda, pero lo cierto es que está cansada de quedarse quieta.

El estancamiento y el no-progreso del país, eso es lo que representa para los galos el presidente saliente François Hollande. El ex ministro Manuel Valls, triste heredero de la impopularidad de Hollande, es percibido en las calles francesas como el continuador, hijo político del presidente actual, causa que lo medios define como razón para que el candidato haya quedado en segundo lugar en las primarias socialistas, por detrás de Benoit Hamon, que se presenta con un programa innovador para disputar la nominación del Partido Socialista (PS).

Hamon, antiguo ministro de Educación, rompió con Hollande en 2014, descontento con la “deriva liberal” que siguió el gobierno de Hollande, y se lanzó al maratón por la presidencia mientras abogaba por “un nuevo modelo de desarrollo”, que comprende la creación de una renta básica universal de 700 euros para todos los franceses. “Irrealizable”, dice Valls desde la cuerda floja, en tanto llama a mirar la realidad a los ojos para reconocer que la propuesta de su colega “arruinaría el país”. De echar raíces la candidatura de Hamon y ganar las segundas rondas socialistas, estaría esclarecido el hecho de que los franceses no solo ya no quieren a Hollande, quién no se atrevió a postularse para un segundo mandato, sino que esperan romper con la línea que él representa, y encontrar desde esta misma posición política otro camino para Francia.

Sin embargo, eso sería afirmar demasiado, porque según los sondeos de intención de voto con vistas al próximo abril, el país parece rechazar la propuesta de mantenerse con un gobierno de izquierda, y prefiere lanzar al pódium de la primera ronda a la ultraderechista Marine Le Pen y al conservador François Fillon como favoritos, dejando atrás al independiente Emmanuel Macron y a Jean-Luc Melenchon, del Partido de la Izquierda, ubicándose los candidatos del PS como los super atrasados de la carrera.

Len Pen y Fillon, cuentan, hasta ahora, con grandes posibilidades de ser los afortunados en llegar a segunda ronda el 7 de mayo. El extraño caso de Marine Le Pen merece un análisis largo y detallado porque si algo hay que reconocerle a la candidata del Frente Nacional (FN), es que ha logrado desenterrar su partido del hueco donde lo dejó su padre Jean-Marie Le Pen, a quien ella misma expulsó después de que este declarara que las cámaras de gas de los campos de concentración nazi no fueron más que “un detalle” de la historia. Le Pen hija logró, aparentemente, quitarle del cuello al FN los carteles de antidemocrático, antisemita, homófobo, racista y premoderno.

La líder de la extrema derecha propone renegociar la relación de su país como miembro de la Unión Europea (UE) para recuperar soberanía y seguir los pasos del BREXIT, reducir drásticamente la inmigración y controlar las fronteras, así como salir del euro y establecer una única moneda nacional; temas todos sensibles no solo dentro de Francia, sino en Europa completa, que culpa a la crisis de refugiados y a la UE de la falta de trabajo para los nacionales y la situación económica actual de dichos países.

En este sentido, Fillon plantea minimizar la acción del Estado para favorecer la iniciativa privada con el fin de conseguir el pleno empleo, que es su “prioridad”, y así convertir a Francia “en la primera potencia europea en diez años”. Muy pretencioso el candidato de Los Republicanos, segundo favorito hasta el momento.

Por ahora las encuestas auguran que Francia, en mayo, ubicará en el poder a una ultraderechista que ha alcanzado “exorcizar” a su partido para asumir una supuesta nueva identidad política que, más allá de la izquierda y la derecha, habla “en el nombre del pueblo” tratando de condensar las aspiraciones al orden, la protección y la soberanía nacional. Francia se dirige, entonces, bulliciosa y en debate, entre tiras y encojes de los candidatos, a un posible punto de no retorno para la Unión Europea, donde puede ser que, por segunda vez, se escape un país. Habrá que ver.


Redacción Digital

 
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