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Publicado el 1 Enero, 2017 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

AMÉRICA LATINA

No hay plazas vacantes

Realidades y mentiras sobre el desempleo en la región

Por ARSENIO RODRÍGUEZ

Ante la cercanía del fin de año viene a mi mente una imagen contemplada hace más de dos décadas en Madrid, a solo unos metros de la muy mencionada Puerta de Alcalá, donde un hombre relativamente joven, sentado en el suelo y recostado a una pared, portaba un letrero en el que reclamaba: No pido limosnas, solo quiero que me ayuden a conseguir un empleo para poder mantener a mi familia.

El llamado no podía ignorarse, aunque la multitud que paseaba por la avenida parecía no verlo, cegada quizás por las luces de neón que cubrían la calle, las vidrieras y sus anuncios lumínicos, que invitaban a los paseantes a comprar los regalos para sus seres queridos ante la llegada de la Navidad.

Ello me motiva ahora a tratar uno de los problemas que se afronta actualmente no solo en Europa, sino también en América Latina y el Caribe: el desempleo, que en ocasiones y según las estadísticas de organismos especializados, pareciera que no existe o es un mal menor.

El mensaje es claro, preciso y pudiera ser en cualquier nación latinoamericana o caribeña. (Foto NotiYARA)

El mensaje es claro, preciso y pudiera ser en cualquier nación latinoamericana o caribeña. (Foto NotiYARA)

Sin embargo, en las principales capitales de la región el fenómeno es visible. Ciudad México, Buenos Aires, Sao Paulo, en fin, no es que las personas lleven una identificación como desempleadas, pero se les puede ver haciendo colas, día tras día, en las oficinas o en las puertas de las grandes fábricas, que casi siempre los recibe con el conocido letrero de “no hay plazas vacantes”.

Según informe Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe, dado a conocer en octubre por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Santiago de Chile, publicado en la edición 15 de su revista, se señala un alza del desempleo de 1.6 puntos porcentuales, en comparación con igual período del año pasado.

¿De cuántas personas estamos hablando? ¿Quiénes son los más afectados?

Una nueva generación de pobres

Las frías estadísticas no son capaces de reflejar el sufrimiento y las penurias en que viven millones de latinoamericanos y caribeños debido a la pobreza y la indigencia, fenómenos sociales que como señalara hace un año Cepal en su informe Panorama Social de la Región 2015, se incrementarían ante la ausencia de verdaderas políticas de los Estados para eliminarlos.

En México y en otras naciones los obreros venden su fuerza de trabajo en los parques. (Foto: AFP)

En México y en otras naciones los obreros venden su fuerza de trabajo en los parques. (Foto: AFP)

A mediados de junio de 2016, en Ciudad Panamá se alertaba sobre la recaída de entre 23 y 25 millones de ciudadanos con edad laboral, muchos de ellos jóvenes y mujeres, quienes tienen en la actualidad una inserción laboral precaria en los sectores de servicios y forman parte de un grupo mayor, de 220 millones de personas, es decir, un 38 por ciento de los que son vulnerables.

En fin, Latinoamérica y el Caribe será la región del mundo con el mayor incremento de la tasa de desempleo juvenil en 2016, un índice que alcanzará el 16.8 por ciento este año y llegará al 17.1 por ciento en 2017, según estima la OIT en un informe. Dicho aumento implicará un incremento extra de 800 000 desempleados jóvenes (15 a 24 años) en el área. En números absolutos, en 2015 había 8.5 millones de parados de temprana edad, una cifra que se espera que aumente hasta 9.2 millones en 2016 y 9.3 millones en 2017.

La repercusión de esta realidad se expresa de inmediato en los índices de pobreza, agravada por la desaceleración económica referida por Cepal, una situación que en 2014 afectaba al 28 por ciento de América Latina. Esta situación se traduce en más de 167 millones de personas en esa condición, lo que significa cinco millones de pobres más que en 2012.

Ahora empeora al incorporarse más personas al ejército de parados. Muchos son jóvenes recién graduados de carreras universitarias, obligados a emigrar a otras tierras en busca de empleo. Los que deciden quedarse engrosan de inmediato las estadísticas de los parados o empiezan a laborar a tiempo parcial en pequeños negocios. Quienes la pasan peor son los que, desesperados, se unen a bandas criminales y se convierten en delincuentes comunes o estafadores, de acuerdo con su nivel cultural.

Trabajar o no, esa es la cuestión

Más de la mitad de los 300 millones de trabajadores en la región son asalariados en microempresas con menos de cinco puestos de trabajo, autoempleados sin calificación. Asimismo, de las más de 50 millones de empresas pequeñas y medianas, el 70 por ciento son informales, y dos de cada tres nuevos trabajos creados en la zona fueron en el sector de servicios, que tiene baja productividad y altas tasas de informalidad. No es necesario precisar que todos aparecen en las estadísticas como personal asalariado.

El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, añade el informe, subvalora los logros sociales y no mide aspectos importantes para el bienestar como la seguridad, la calidad del empleo, la igualdad o la conservación del medioambiente, entre otros. A lo que se debe añadir que quienes trabajan en las ya famosas microempresas, promocionadas por toda la prensa y en especial por los sectores ricos se cuentan como empleados, no importa que trabajen tiempo parcial o sencillamente una parte del año.

Las medidas del gobierno de Macri han aumentado el desempleo en muy breve tiempo. (foto EFE)

Las medidas del gobierno de Macri han aumentado el desempleo en muy breve tiempo. (foto EFE)

La situación sin embargo se agrava, sobre todo por el peso que tienen Argentina y Brasil y las políticas neoliberales que los actuales gobiernos de esas naciones llevan a cabo y que solo traen desocupación y más pobreza a la mayoría de sus respectivos pueblos.

La batería de medidas macroeconómicas de los primeros tres meses de gobierno de Macri en Argentina, por ejemplo, redundaron en que 1.4 millones de personas cayeran por debajo de la línea de pobreza. Por su parte, el presidente interino de Brasil, que llegó al cargo mediante un golpe, ya presentó sus cartas credenciales con despidos de miles de trabajadores.

La publicación en abril del informe del Observatorio de Deuda Social de la UCA –la casa de estudios donde se formaron Macri y varios miembros del gabinete– puso en cifras las consecuencias del ajuste, y obligó al Gobierno a dar explicaciones. La consigna “nuestro objetivo es pobreza cero en la Argentina” repetida por el Presidente durante la campaña, no solo no se cumplía, sino que los pobres se multiplicaban. “Pobreza cero tiene que ver con una meta como sociedad. Es una meta desde ya inalcanzable”, se excusó recientemente el jefe de Gabinete, Marcos Peña, durante un brindis con periodistas en la Casa Rosada.

Viajando mentalmente sobre el Atlántico para llegar a España, uno se pregunta al aterrizar si aquel buen señor que no pedía limosnas, sino ayuda para lograr un trabajo, pudo o no encontrar uno digno, aunque mejor sería indagar si sus nietos forman parte de los cientos y cientos de españoles que, en busca de trabajo, se desplazan a otras naciones europeas, especialmente a Alemania.

 


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez