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Publicado el 10 Febrero, 2017 por Redacción Digital en Mundo
 
 

FRANCIA

Cinco por el trono

Cada vez más cerca de las elecciones, la ultraderechista Marine Le Pen favorita en las encuestas
La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, saluda a sus seguidores durante la convención de su partido en Lyon. ¿No se parece al saludo fascista?(larazon.es)

La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, saluda a sus seguidores durante la convención de su partido en Lyon. ¿No se parece al saludo fascista?(larazon.es)

Por MARYAM CAMEJO

Francia coquetea con sus dos pretendientes. Un rato gira a la derecha y otro a la izquierda, pero lo cierto es que no pretende quedarse quieta. Según especialistas, el estancamiento y el no-progreso del país, es lo que representa el presidente saliente François Hollande.

El exministro Manuel Valls, triste heredero de la impopularidad de Hollande, sufrió la pérdida en las segundas rondas del Partido Socialista (PS) para elegir candidato a la presidencia.

El vencedor Benoit Hamon, antiguo ministro de Educación, rompió con el actual mandatario en 2014, descontento con la “deriva liberal” que siguió su gobierno, y se lanzó al maratón por la presidencia con un programa de fuerte contenido social y ecologista. Aboga por una reducción de la jornada laboral a 32 horas por semana, una medida para recortar el desempleo que ronda el 10% y propone, además, implementar una renta básica universal que asignaría a todos los franceses mayores de 18 años, un ingreso de 750 euros mensuales, para luchar contra la precariedad.

Aunque ha sido tachado por algunos de utopista, este candidato está posicionado en cuarto lugar, según encuestas de intención de voto. Hamon corre detrás de la ultraderechista y favorita Marine Le Pen, el socioliberal Emmanuel Macron y al conservador François Fillon, mapa que cambió tan solo unas semanas atrás debido al escándalo suscitado en torno a este último, tras conocerse que su esposa había estado cobrando un sueldo parlamentario por un empleo ficticio. A pesar de pedir perdón públicamente a los franceses, el candidato no solo perdió adeptos, sino que contrario a sus declaraciones acusando a los medios de querer asesinarlo políticamente, su “error ético” ha sido un suicidio en plena campaña.

Por su parte, la hija de Le Pen y la cantidad de seguidores que ha ganado es un caso de análisis profundo que empieza por el exitoso cambio de imagen de su partido, el Frente Nacional (FN). El brexit en Inglaterra y la victoria de Trump en Estados Unidos, le vinieron como anillo al dedo a Marine Le Pen. La política de Trump de “América primero”, fue la base –vestigio además de posibles alianza política en el futuro– del atronador “Francia primero” de la ultraderechista.

“On est chez nous” (estamos en nuestra casa), gritaba el público en el lanzamiento de la campaña del FN. La globalización y el fundamentalismo islamista son los dos ejes sobre los que Le Pen construyó su discurso. Encontró los dos horrores de moda en Europa y se los arrojó a la cara a los franceses para buscar terreno común por encima del descontento del pueblo. El efecto de sus propuestas es el respaldo de miles de votantes a sus ideas, incluida la visión de que la Unión Europea (UE) es un fracaso, que puso a Francia bajo tutela y, por tanto, hay que recuperar la soberanía con un FREXIT.

Le Pen propone la reducción drástica de la inmigración y el control de las fronteras, la salida del euro y una única moneda nacional, temas todos sensibles no solo dentro de Francia, sino en Europa completa, que culpa a la crisis de refugiados y a la UE de la falta de trabajo para los nacionales y de la situación económica actual de dichos países.

El segundo en la carrera, Emmanuel Macron, favorecido por el escándalo de Fillon, es otro de los casos de estudio en estas elecciones, porque con un nuevo partido que no llega al año de vida, y sin el apoyo de uno tradicional, el candidato ha logrado posicionarse como uno de los favoritos. Macron habla de seguir construyendo Europa, pero “otra visión de Europa” para combatir el terrorismo, y para ello dedicar un 2% del PIB a defensa, y reclutar “diez mil policías y gendarmes”.

Jean-Luc Mélenchon es el último en la carrera. Ha aglutinando el voto de la izquierda no tradicional. Como Hamon, es otro desencantado del PS y dejó el partido para presentarse como independiente, aunque bajo las siglas de la formación “Francia Insumisa”. Sus chances de llegar a las segundas rondas de elección para presidente son realmente bajos.

Entre Marine Le Pen y Emmanuel Macron parece que se decidirá el futuro de Francia, nación con altas posibilidades de terminar 2017 con un gobierno que alza la mano contra la UE y se la estrecha a Donald Trump.


Redacción Digital

 
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