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Publicado el 1 Febrero, 2017 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

TERCERA EDAD

El largo camino de la vida 

América Latina y el Caribe envejecen y reclaman mejor atención para los adultos mayores que, de forma alarmante, suman más cada año

Por ARSENIO RODRÍGUEZ

Solo el cariño de los familiares más cercanos puede llenar de felicidad sus últimos días. (Foto Cepal)

Solo el cariño de los familiares más cercanos puede llenar de felicidad sus últimos días. (Foto Cepal)

Uno comienza a envejecer minutos después de haber nacido, como reconocen los especialistas, y este proceso solo se detiene con la muerte. Para el ser humano, sin embargo, ello no constituye una preocupación hasta el momento en que es encasillado como de la tercera edad, no importa lo bien que esté conservado. Para la sociedad, trabaje o no, usted sencillamente será un viejo. Es un proceso que comienza con las primeras lágrimas del recién nacido, en la mismísima sala de parto, hasta el llanto colectivo de quienes le quieren y lamentan su desaparición física.

La vida es una sola, por demás muy corta, y no siempre es aprovechada al máximo, en cuanto a la adquisición de conocimientos, amar, conocer y disfrutar de las bondades que nos da el entorno donde nacimos y vivimos. Otra historia es la calidad de vida cuando uno llega a la tercera edad.

El mundo despidió el año 2016 con más pediatras que geriatras, aunque existan 900 millones de personas que superan los 60 años, quienes representan el 12.3 por ciento de la población mundial. Pero los especialistas alertan que en 2050 estos nuevos integrantes de la tercera edad sumarán 2 090 millones, que significarán el 21.5 por ciento, un nuevo reto para las sociedades en la atención y cuidado con el objetivo de proporcionarles una mejor calidad de vida.

Visto el asunto por un economista, el holandés Joost Martens, director para la región de HelpAge Internacional, “…no hay suficiente visibilidad ni conciencia ante la realidad de la pirámide poblacional, que muestra al sector de adultos como el más grande. Hoy no son suficientemente tenidos en cuenta, y el tema vejez es muy importante para este siglo. Lo más relevante del índice que sacamos anualmente es crear conciencia para que haya políticas públicas inclusivas con los adultos mayores” precisó.

Para acercarse mínimamente a lo señalado por el especialista, falta mucho por hacer, lo que se reconoce en eventos nacionales e internacionales, pero no se concreta en los presupuestos de la mayoría de las naciones latinoamericanas y caribeñas. Crear nuevos asilos, en muchos casos, es hacer crecer almacenes de humanos de la tercera edad para que tengan un lugar donde esperar la muerte, y dichosos aquellos que en estas instalaciones gozan de atención médica, buena alimentación y distracciones.

Los especialistas en demografía señalan que un país es “joven” cuando menos del 10 por ciento de sus habitantes tienen 60 años o más. Ya se le considera envejecido si ese por ciento es del 10 al 19; muy envejecido entre el 20 y el 28; y cataloga como hiperenvejecido si se encuentra por encima del 30 por ciento, tal es el caso de Japón, donde el 33.1 por ciento tiene 60 años o más.

América Latina no escapa del envejecimiento

Son muy pocos los países que tienen garantizada la salud de los ancianos, como se trabaja para lograrla a plenitud en Cuba.

Son muy pocos los países que tienen garantizada la salud de los ancianos, como se trabaja para lograrla a plenitud en Cuba.

¿Cuál es la situación de los ancianos en la América Latina y el Caribe? ¿Gozan de una buena seguridad social los de la tercera edad en las naciones de nuestra región? ¿Quiénes son los más afectados por la edad avanzada? En fin, estas y otras muchas preguntas surgen ante una realidad que nos golpea a todos y en todas partes.

Hay sociedades donde las personas de edad avanzada son los menos, porque sencillamente se mueren jóvenes por mala alimentación, la ausencia de un buen sistema de salud y enfermedades que pudieran eliminarse. Y aunque cuando tocamos el tema uno piensa en África o en algunas partes de Asia, también hay países latinoamericanos y caribeños donde llegar a la categoría de anciano constituye una excepción.

A pesar de los gobiernos progresistas que existieron en Brasil y Argentina en lustros pasados, que hicieron temblar las nada estimulantes estadísticas sobre hambrientos, miseria, desocupación y otros males sociales y cambiaron las terribles cifras que hasta ese entonces existieron, los más recientes cambios en esas naciones, por ejemplo, pusieron nuevamente los números en rojo, gracias a las políticas neoliberales que llevan a cabo los nuevos gobernantes.

Según las estadísticas demográficas actuales, mundialmente dentro de 35 años el número de jóvenes caerá más del 60 por ciento y al “club” de los hiperenvejecidos, se sumarán otros 61 países, proceso que sin excepción afecta a todos los continentes, pero en especial a Europa occidental. En América Latina y el Caribe la proporción de adultos mayores en relación con su población es de 10.9 en la actualidad, aunque para el 2050 su incremento será de 116 por ciento para llegar al 23.6. Para esa fecha, entre los países con la mayor cantidad de adultos mayores se encuentra Cuba, con un estimado de 39.7 y el único con esa cifra en toda la región.

Como explica en un estudio el economista holandés ya citado, hoy una de cada diez personas en la región es adulto mayor, para 2030 va a ser una de cada seis, y para 2050, una de cada cuatro. En el futuro próximo, entre el 30 y el 40 por ciento de la población tendrá más de 60 años. La mayoría serán jubilados retirados del mercado laboral… Si se considera que otro tanto incluirá a niños y adolescentes que aún no tienen edad para trabajar, en no muchos años… el ciento por ciento de la sociedad estará sostenida por el trabajo del 40 por ciento, o menos”, concluye.

Es decir, desde ya deben buscarse las respuestas necesarias para enfrentar estas situaciones que visualizan los expertos no para próximos siglos, sino lustros, con el fin de lograr avances reales en el desarrollo de los países de la región, donde aún persisten situaciones de miseria, hambre y explotación para las grandes mayorías y de enriquecimiento sin freno de los oligarcas, políticos corruptos y grandes capitalistas.

En América Latina y el Caribe, las personas de edad avanzada suman alrededor de 57 millones, 10 por ciento de la población total. En el lapso de cuatro décadas, su número se habrá más que triplicado, y alcanzará 186 millones, lo que representará una cuarta parte de los habitantes de la región. Se trata de una revolución silenciosa, como lo han afirmado las Naciones Unidas, que por la velocidad sin precedentes y el contexto de desigualdad en el que se produce, tendrá serias consecuencias para el desarrollo y las políticas públicas.

Proyecciones de esperanza de vida

Un mal que es mundial, pero que las desigualdades en América Latina lo agrava. (Foto demedicina)

Un mal que es mundial, pero que las desigualdades en América Latina lo agrava. (Foto demedicina)

Según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la población de la región alcanzó este año más de 625 millones de personas. En la publicación Observatorio Demográfico, entre otros indicadores se actualiza, a principios de 2016, acerca del envejecimiento. Se calcula que la población total alcanzará los 680 millones en 2025 y 779 en 2050. En el documento se indica que el “índice de envejecimiento en América Latina fue de 41.1 personas de 60 años y más por cada cien menores de 15 años. Cuba (con 113.8), Uruguay (87.9) y Chile (73.5) mostraron los índices más elevados, mientras que en el otro extremo se situaron Guatemala (18.6), Haití (20.0) y Honduras (21.5)”.

El informe también señala que hacia mediados de 2014 la esperanza de vida al nacer en el conjunto de la región ascendió a 74.8 años como promedio, con variaciones nacionales que oscilaron entre 62.6 años en el caso de Haití y 81 años en el de Chile. Por otra parte, en 2014 la tasa global de fecundidad, entendida como el número medio de hijos que tendría una mujer que durante su vida fértil estuviera sometida a las tasas de fecundidad por edad de 2014, fue de 2.1 en el conjunto de la región. En el análisis por países se observa que esa tasa fue inferior a dos en los casos de Cuba, Chile, Brasil, Costa Rica y Colombia, y superior a tres en Guatemala, Bolivia y Haití.

En esta edición, el Observatorio Demográfico dedicó además un capítulo especial a analizar el descenso de la mortalidad infantil en las últimas décadas, en la que se lograron más avances de lo esperado. En ese sentido, el informe recuerda que las proyecciones elaboradas en 1990 indicaban que América Latina llegaría en 2015 a una tasa de alrededor de 29 defunciones de menores de un año por cada mil nacidos vivos. En cambio, las estimaciones actuales señalan que esa tasa habría bajado en 2015 a 19 defunciones como promedio regional, con variaciones que van desde 5.4 en Cuba y 41.3 en Haití.

Si la mayoría de los recursos en cada nación se dedicara a la salud, la educación y en lograr una mejor calidad de vida para sus ciudadanos -como podría afirmarse sucede en Cuba-, no cuando ya sean ancianos, sino desde el nacimiento mismo, se incrementarían aquellos que con salud y vigor puedan llegar a la tercera edad, y que millones de personas pudieran tener unos años más para cooperar con la producción en sus respectivos países, hacer más largo el camino de la vida y disfrutar sus últimos años en compañía de sus seres queridos.

 

La imagen clásica del anciano en un parque leyendo el diario, puede darse en cualquier parte. (Foto lahora)

La imagen clásica del anciano en un parque leyendo el diario, puede darse en cualquier parte. (Foto lahora)

Los más envejecidos, en cifras

Los países más envejecidos en nuestro entorno, según datos recientes, son; Cuba (19.4%), Uruguay (19.1%), Chile (15.7%), Argentina (15.1%), Costa Rica (12.8%), Brasil (11,7%), El Salvador (11,5%), Panamá (10,9%), Colombia (10.8%) y Perú (10%).

El resto son jóvenes: Ecuador (9.9%), República Dominicana (9.7%), México (9.6%), Venezuela (9.4%), Bolivia (9.2%), Paraguay (9%), Nicaragua (7.8%), Honduras (7.2%) y Guatemala (7%). Llama la atención la rápida tasa de envejecimiento para todo el continente.

 


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez