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Publicado el 25 Febrero, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

METAL PRECIOSO

¿Villano o salvador?

El Au ha provocado numerosas tragedias, pero utilizado racionalmente demuestra sus bondades

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

En la Federación Rusa, son famosas las fuentes con láminas de oro. (foto valenciaplaza.com)

En la Federación Rusa, son famosas las fuentes con láminas de oro. (foto valenciaplaza.com)

La máxima de que la riqueza no hace la felicidad pudiera ser objetada, pero varias investigaciones sobre la percepción de bienestar han demostrado que al final de la vida lo que más hubieran querido tener las personas son dos cosas bien sencillas: ¡salud y amor!

Mundialmente famoso es el mito grecorromano sobre el rey Midas, bendecido con su absurdo deseo de convertir en oro todo lo que tocaba; su mesa, sus ropas, su alimento y hasta su hija. Convencido de la inutilidad de esa obsesión, clama por la vuelta a la naturalidad, y vivió al final contento en una choza del bosque.

Otra leyenda quizá menos conocida pero igualmente válida porque se asienta en la historia, se refiere al monarca inca, Atahualpa, quien se dice llegó a pagar por su libertad muchas veces su peso en oro. El colonizador español Francisco Pizarro, ladino como era, burlándose del prisionero sojuzgó no obstante al Perú, y llevó a la horca al valeroso guerrero, quien comprendió que aquel extranjero estaba enfermo de codicia. Entonces enfrentó la muerte con dignidad.

Desde inmemoriales tiempos se sabe que ni todo el oro del mundo le pone precio a la vida, esa que se escurrió entre los dedos de cientos de miles de indígenas, obligados a buscar pepitas en las minas y el lecho de los ríos. Así fueron exterminados los auténticos habitantes de la isla de Cuba y del Caribe. Igualmente por la ambición se pagó un alto precio ecológico por la contaminación de las aguas en América Latina. Pero nada de eso frenó la áurea reputación: entre 1848 y 1855 la fiebre del oro de California provocó que perdieran la vida la mayoría de los buscadores, emigrantes de Europa, Asia y hasta de Australia.

Mucho antes de estos acontecimientos se le veneraba en todas partes e incluso se cuenta que en Praga, en una callecita muy pequeña, aledaña al Castillo de la ciudad, se aglomeraron los alquimistas para transformar la paja en oro. De esa experiencia estuvo plagada Europa y el principal objetivo de sus alquimistas fue producir oro partiendo de otras sustancias como el plomo, mediante la búsqueda de la llamada piedra filosofal.

Radiografía de un elemento

El Buda de oro de Bangkok, Tailandia, es macizo; puro metal precioso. (foto asiatraveldeals.info)

El Buda de oro de Bangkok, Tailandia, es macizo; puro metal precioso. (foto asiatraveldeals.info)

¿Qué es en realidad “eso” que vuelve loco a quienes han cometido los actos más brutales por conseguirlo? Se trata de un elemento químico de número atómico 79, de símbolo Au, cuyo color amarillo brillante o dorado sugestiona al punto de relacionarse con algo bonito, considerándosele metal precioso y el más dúctil y maleable de todos, pero a la vez muy resistente a la corrosión y a la oxidación, a lo que se le añade, además, ser buen conductor.

Según Wikipedia se encuentra en estado libre o combinado, principalmente entre las rocas y en las vetas de cuarzo. Se le puede hallar también en los depósitos de aluviones secundarios, en el agua marina, y hasta hace unos siglos en las aguas de los ríos. Una vez en la industria se prepara una aleación con otros metales y suele ser muy útil en joyería, orfebrería, medicina, y en altas tecnologías.

Su reino en las finanzas

El dinero se estableció como medida de cambio, pues no siempre un producto que se trocaba por otro tenía la misma equivalencia, ni por su valor de uso ni por el trabajo en él empleado. De ese modo se han usado con este fin muchos bienes: conchas, vacas, sal, tabaco, metales. Entre estos últimos, el oro fue el más apreciado, por sus características como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar.

En el siglo VI en el distrito de Lidia, en Asia Menor, aparecen por primera vez las monedas hechas con una aleación de oro y plata, lo cual condicionó el nacimiento del llamado dinero material, cuyo valor venía determinado por su contenido en metales preciosos. Las monedas fueron de esta manera cuenta corriente, principalmente en las naciones desarrolladas y a la vanguardia del mundo. Hubo en cambio un obstáculo: los más pícaros las limaban o recortaban para sacar el metal precioso que contenían. Así se derivó, a juicio de algunas fuentes consultadas, a las monedas de baja calidad confeccionadas de bronce o cobre. Es decir, a dinero fiduciario, cuyo valor dependía principalmente del número de monedas de oro por las cuales se podía intercambiar.

Este tipo de moneda dio origen inexorablemente al “patrón oro” que no es más que un sistema monetario respaldado por un bien tangible con valor en sí mismo. Ya para la Primera Guerra Mundial se le hacen adiciones a este patrón, hasta el mundialmente célebre consenso de Bretton Woods de 1944, cuando el dólar comenzó su reinado, bajo la condición de que la reserva Federal, o banco central estadounidense, sostuviera el soporte de oro. Solo que Richard Nixon, en 1971, suspendió la convertibilidad dólar-oro y lo devaluó para estimular sus exportaciones, dado el desprestigio derivado de la Guerra de Vietnam.

El dólar no es más que dinero fiduciario, o simples papeles, producidos por la mayor imprenta del mundo a cargo del Impero más poderoso de la Humanidad. Estados Unidos, en su afán de preponderancia y hábil en el juego de las finanzas, defiende a capa y espada su modelo. Pero en este siglo XXI China y Rusia no están dispuestas a doblegarse por lo que se viene dando una batalla en las canastas de las divisas con el yuan y el rublo como monedas de cambio reconocidas internacionalmente.

Otros usos frecuentes

Son muy conocidas las máscaras de la cultura Lambayeque, del Perú prehispánico. Evidencian cómo el oro se utilizaba para las honras funerarias. (foto www.cultura.gob.pe)

Son muy conocidas las máscaras de la cultura Lambayeque, del Perú prehispánico. Evidencian cómo el oro se utilizaba para las honras funerarias. (foto www.cultura.gob.pe)

Aunque no siempre son agradables a la vista los dientes de oro, lo cierto es que en no pocas dentaduras han sido sustitutos de la pieza mala, para una mejor masticación, e incluso ha llegado a ser símbolo de status social. Lo que pocos saben es que el oro sirve, en amalgama con el mercurio, para empastes dentales. La medicina por tanto también ha reverenciado al precioso metal: en el siglo pasado se trató con oro la tuberculosis, enfermedad que persistía aun con el baño dorado. Por ese camino no ha estado su cura, en cambio ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la artritis reumatoide, en una modalidad a base de sales de oro, conocida como la crisoterapia.

Sin embargo, donde se ganan las palmas, literalmente de oro, es en el deporte. ¿Qué atleta no sueña con escalar a lo más alto del podio para ser laureado, ya sea con una corona, con una copa o una medalla de este valor? El oro, y su significado, se prestan para nombrar leyes en matemáticas, física cuántica o economía.

También el lenguaje se ha vestido con el traje largo de su prestigio, pues ha servido para denominar un valor moral o ético común a todos y de mucha valía o para designar etapas florecientes de la creación; El Siglo de Oro de la Literatura española; La Edad de Oro del Cine Alemán, y así sucesivamente hasta dar con ese libro que a todos nos sobrecoge: La Edad de Oro, de José Martí, donde niñas y niños, y también adultos nos acercamos, mediante una narración inmejorable, a lo más altruista y bello del género humano y sus actividades. Luce asimismo sus propiedades en las comunicaciones, en las naves espaciales (como el oro refleja la luz infrarroja con mayor eficacia se utiliza como recubrimiento protector en los satélites), en los motores de aviones de reacción. Su alta conductividad eléctrica y resistencia a la oxidación ha permitido un amplio uso para asegurar una conexión buena, de baja resistencia.

También se le emplea como pintura dorada para cerámicas. Y más de un concierto de Mozart, o de Jazz ha tenido una soberbia interpretación precisamente por contener aleaciones con oro algunas de las diminutas piezas de las flautas.

Productores de puntera

Australia y Estados Unidos son la tercera y la cuarta, respectivamente, potencias productoras de oro. Pero ¿por qué empezamos las referencias por el final? Simple: en este asunto de la cantidad de oro que se posea como reserva natural, pudiera estar uno de los eslabones de la cadena que precisa un nuevo orden económico mundial: China es la primera potencia mundial, con 465.7 toneladas al año. Por su parte, Rusia es el segundo productor mundial de este metal precioso. Y eso pudiera constituirse en instrumento “disuasivo” muy eficaz en la batalla que libran Moscú y Pekín por reducir su dependencia de la deuda de Estados Unidos.

Con esto sería posible llegar a neutralizar o menguar la peligrosa habilidad de Washington –y sus magnates de las finanzas y el complejo militar industrial– que hace lo indecible para presionar financieramente al resto de los mortales, donde la vida en el planeta cuesta muy cara. Para salvarla sería descabellado pedir lo mismo que el rey Midas, pero en dosis adecuadas, su uso monetario pudiera ser un buen antídoto ante la actual crisis del mundo. Siempre recordando que no todo lo que brilla es oro.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda