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Publicado el 17 marzo, 2017 por DPA en Mundo
 
 

Perú, ante uno de los peores diluvios del siglo

Al menos 62 personas muertas, 11 desaparecidos, 553.000 afectados, 63.000 damnificados que lo perdieron todo, 8.000 casas destruidas y 116.000 con daños serios, 1.200 kilómetros de carreteras inutilizables y otros 3.300 kilómetros dañados, 117 puentes caídos, 19 colegios derribados y 900 semidestruidos
Afectaciones por inundanciones en Perú

elchaco.info

Por Gonzalo Ruiz Tovar

Lima, 17 mar (dpa) – Al menos 62 personas murieron desde diciembre por las intensas lluvias y las derivadas inundaciones desatadas por un ‘fenómeno del niño costero’ focalizado en el Perú, según una actualización hecha hoy por las autoridades.

Las cifras son impactantes: Once desaparecidos, 553.000 afectados, 63.000 damnificados que lo perdieron todo, 8.000 casas destruidas y 116.000 con daños serios, 1.200 kilómetros de carreteras inutilizables y otros 3.300 kilómetros dañados, 117 puentes caídos, 19 colegios derribados y 900 semidestruidos.

‘Es un diluvio que se presenta cada 50 años’, afirmó el presidente Pedro Pablo Kuczynski como para salirle al paso a posibles críticas por alguna falta de reacción. En realidad, los expertos consideran que hubo daños similares en 1983 y 1998.

El ‘fenómeno del niño costero’, como lo llaman científicos locales, es distinto al fenómeno El Niño que cada cierto tiempo afecta al Pacífico. Esta vez, el problema se focaliza en el mar peruano y responde a factores nuevos que son objeto de estudio, incluido el cambio climático, según el experto Nelson Quispe.

En pleno verano, la temperatura del mar peruano subió cuatro grados en promedio en relación con la que tiene siempre en la época. Esto genera lluvias en los Andes y los ríos se desbordan y bajan a borbotones buscando el océano y destruyendo cuanto encuentran a su paso.

Las primeras víctimas, como siempre, son personas de muy humilde condición que, necesitadas de un sitio donde vivir, levantan sus pseudocasas de esteras y plásticos en las orillas de los ríos, a pesar de las advertencias sobre el peligro.

Pero la fuerza con que desciende el agua mezclada con lodo y con la basura que los pobladores echan en los ríos amplía el radio de la tragedia y afecta incluso a distritos con zonas con alguna clase media, como Chosica o Chaclacayo, en Lima.

Veinte de los 25 departamentos peruanos sufren daños. En los últimos días, el fenómeno se concentra con especial fuerza en la costa, desde Lima hasta la frontera con Ecuador. Departamentos como Piura, Lambayeque, Tumbes y parte de la Áncash y La Libertad conviven literalmente con las aguas sucias.

Foto: Jorge Cerdán/La República

Lima, ciudad de nueve millones de habitantes construida sobre un desierto en el que en general no llueve, también ha sido afectada por las lluvias andinas, que hacen que se desborden los ríos Rímac, Huaycoloro, Lurín y Chillón y quebradas menores. Pero además este fenómeno ha tenido tal magnitud que en la capital ha habido lloviznas fuertes.

La gente tiene miedo. ‘Es el apocalipsis’, grita por la calle una mujer que habla con el celular e informa a un interlocutor de peligros que existen solo en su imaginación, como la desaparición de Trujillo, una de las tres mayores ciudades del país.

La Policía ha tenido que usar las redes sociales para pedirle a la gente que no haga casos de mentiras que se propagan por Facebook, Twitter o similares, mientras grupos religiosos difunden memes que presentan lo que ocurre como consecuencia de la ‘promoción de la homosexualidad’ que, según afirman sin prueba alguna, promueve el Gobierno liberal de Kuczynski.

Voces más prudentes llaman a la calma y a escuchar la voz de los verdaderos expertos.

Para Quispe, del Servicio Nacional de Hidrología y Meteorología, el problema no cesará antes de mediados de abril. Es más, los expertos no descartan que en los próximos días aumente el caos.

Foto: Lino Chipana/El Comercio

Mientras tanto, Lima, con récords de hasta 34 grados de sensación térmica, subsiste sin agua en casas y oficinas, pues las bocatomas de la represa principal son cerradas 21 horas por día para evitar la entrada de lodo. La peregrinación en busca de agua embotellada empezó y los comerciantes aprovechan para aumentar precios.

No es el apocalipsis de los fanáticos, pero sí es una de las más severas crisis humanitarias sufridas por el Perú, país que tiene una amplia experiencia en este asunto. Colombia, Venezuela y Chile fueron los primeros en ofrecer ayuda, pero, opinan analistas locales, lo que debería ocurrir antes es que la clase política nacional deponga intereses subalternos y sume esfuerzos en común.


DPA

 
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