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Publicado el 12 Marzo, 2017 por Marta Sojo en Mundo
 
 

ESTADOS UNIDOS

Trump y el Congreso

Un discurso nacionalista y conservador en política doméstica y económica
Mismos mensajes, distinto tono.(foto Ruiz-Healy Times)

Mismos mensajes, distinto tono.(foto Ruiz-Healy Times)

Por MARTA G. SOJO

Pensar que Donald Trump ha dado un cambio en los programas que tiene delineados para Estados Unidos, sería irreal. Solo cambió el tono, no el contenido, por lo menos así lo visualizaron gran parte de los analistas que esperaron sus pronunciamientos durante el ritual anual ante una sesión conjunta del Congreso, denominado Informe del Estado de la Unión, en el primer año del período presidencial, aunque no lleva específicamente ese título.

Por esta ocasión, el mandatario fue menos brusco y abrupto en su lenguaje, y algo más conciliador al pedir un esfuerzo de unidad bipartidista a los congresistas. Pero la realidad es que no expuso novedades referentes a las ideas mantenidas en su vertiginosa carrera a la Casa Blanca. Conservó su enfoque nacionalista y conservador, tanto en política doméstica como económica.

A propósito, el presidente cubano Raúl Castro, cuando habló en la recién concluida Cumbre Extraordinaria del ALBA, celebrada en Venezuela, decía que esta nueva administración intenta desatar un proteccionismo comercial extremo y egoísta que impactará la competitividad de nuestro comercio exterior, vulnerará acuerdos ambientales para favorecer los ingresos de las transnacionales… Sabia reflexión.

En definitiva, el ambiente estadounidense mantiene las pugnas entre ambos partidos, permanece la crisis sistémica que es el foco central de muchos de los problemas actuales de esa nación. Pero hablando en plata, como dijera un especialista, ninguno de los partidos expresa el ciento por ciento de la realidad estadounidense presente, como tampoco las soluciones que plantean están orientadas a la raíz de los problemas, sino que responden a los intereses de las facciones rivales.

Como era de esperar también, Trump repasó uno de los temas estrella de su agenda, el de la emigración. Volvió a insistir en la posibilidad de una reforma migratoria y estableció en trazos generales las condiciones que deben incluir en la práctica. El problema migratorio ha sido concebido por el Presidente casi exclusivamente desde la perspectiva de la seguridad interna, desconociendo los factores económicos, sociales y de política externa que en realidad determinan este fenómeno.

Trump parece olvidar que la raíz del fenómeno migratorio es “la desigual distribución de la riqueza y el crecimiento de la pobreza que provoca el orden internacional impuesto”, como argumentara Raúl.

Siguiendo la cuerda del pensamiento antinmigrante, Trump insistió en la construcción del resto de los kilómetros de muro en la frontera con México. Una tapia que a todas luces fue y sigue siendo irracional y atenta contra todos los países al sur del río Bravo.

Su olvido imperdonable sigue siendo que la penuria, las calamidades que provoca este fluir de personas no se puede dominar con murallas, sino con colaboración, entendimiento y paz, algo que el propio Raúl también puntualizara en Caracas.

Sin embargo, días después de sus palabras en el Capitolio, Trump lanzó un nuevo veto migratorio, que modifica el anterior, frenado por los tribunales. El texto prohíbe por 90 días la entrada de inmigrantes de varios países musulmanes y niega la entrada por 120 días a refugiados de todo el mundo, aunque retiró de la lista a Irak.

La política exterior la soslayó un poco, salvo para decir que gracias a su mandato los Estados Unidos estarían listos para liderar el mundo, aunque se desconoce cuál será su proceder para lograrlo. Y como todo presidente norteamericano, reafirmó su apoyo a Israel, un aliado imprescindible para el imperio.

De este discurso de Donald Trump, por lo menos en principio se reafirma su camino nacionalista y conservador, tanto en lo interno de Norteamérica, como en lo económico; asimismo mantiene sus posiciones aislacionistas. En definitiva, nada nuevo en el tapete. La incógnita es ¿podrá llevar adelante todas sus ideas? Por lo pronto solo queda pensar en la frase bíblica de ver para creer.


Marta Sojo

 
Marta Sojo