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Publicado el 26 Abril, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

Vietnam: Loto abierto

Los grupos étnicos de la provincia de Yen Bai, cultivan el arroz a la manera tradicional. (foto www.elcomercio.pe)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Vietnam es de una belleza discreta que compite con el carácter de su pueblo, el cual, no obstante, se da pleno en todo lo que construye. Belleza llana, que encandila, no con fulgores de luminarias, sino por los colores y las formas de una naturaleza milenariamente modelada. Ante paisaje semejante es difícil escapar y por eso hay quien vuelve allí repetidas veces.

Cuando se piensa en destinos turísticos, nueve de cada diez personas dirán que si El Caribe, que si París, que si Nueva York, que si Roma, Atenas, e incluso Río de Janeiro o El Cairo. Pocos mencionan Hanoi.

En cambio, en el blog Vivir por el mundo, dedicado precisamente a promocionar el destino Asia, Vietnam es muy elogiado. Las cifras hablan por sí solas. La agencia noticiosa vietnamita VNA, indicó este 26 de septiembre, que en los primeros nueve meses del año, más de siete millones 265 000 turistas extranjeros visitaron la llamada tierra de los anamitas, con un incremento de 25.7 por ciento con respecto a igual lapso del año pasado.

Este crecimiento es muy beneficioso para la economía nacional, que apenas hace cuatro décadas atrás debía concentrarse en sanar las heridas de la guerra. Todavía siendo un país subdesarrollado, Vietnam incrementa sus renglones fundamentales entre los que sobresale la industria turística, que le aportó a las arcas en 2015 unos 13 500 millones de dólares.

Como en cada lugar de este mundo, frecuentado por visitantes internacionales, Vietnam corre el riesgo de “enfermar” de consumismo y depredación, de ahí que las autoridades de ese sector se pronuncien por fomentar un turismo responsable. En ese sentido está en marcha, desde 2013, un proyecto conocido como EU-ESRT, que no es más que un Programa de desarrollo de capacidades de viajeros con respecto al medioambiente y la sociedad, que se lleva a cabo de conjunto con la Unión Europea.

¿Cuáles son los sitios más visitados?

Cuando James, un turista estadounidense, leyó que en la promoción del paquete turístico hacia Vietnam había un espacio reservado para las Escaleras en el Cielo, inmediatamente pensó en algún grupo de rock local, émulo del británico Led Zeppelín. Pero para su gran sorpresa se trató de las terrazas de arroz más célebres de esa nación de Indochina; las Mu Cang Chai, en la provincia montañosa de Yen Bai, una maravilla creada por etnias del norte del país.

Unos casi infinitos arrozales, extendidos por unas 330 hectáreas al pie de la cordillera, ofrecen una vista panorámica de particular belleza. Sobresalen gamas de verde-amarillo-rojo, que hacen imaginar una gigantesca cascada de arroz esculpida sin ayuda de avances tecnológicos, pues depende de la naturaleza, que hace descender la lluvia por ranuras y surcos. Es que la laboriosidad de los campesinos es proverbial.

Abierto a las aguas

En esta bahía “navegan” unas formaciones cársticas de 500 millones de años. (foto happylunar-newyear.com).

Como país subtropical, Vietnam puede ufanarse de una diversidad que satisface al más quisquilloso de los gustos. Tiene de todo. Sin embargo, el turismo hacia allí no clasifica en el de clase alta, más bien atrae a la media. De manera que se sopesa precio, oferta y tiempo. Hay quienes opinan que si tuvieran una sola semana para viajar a Vietnam y no quisieran perderse sitios imprescindibles escogerían Hanoi, la bahía de Ha Long y la ciudad de Hué.

Pero hay otros. Los cubanos conocemos como Hai Phong a la ciudad vietnamita que hasta un trovador la intercaló entre sus versos para ensalzar la heroicidad de la madre. Es distinguida también por la exuberancia de las flores rojas, como resultado del renacer primaveral de los flamboyanes, tan comunes en nuestra geografía. Hai Phong es la tercera urbe más importante de ese país por su industria y sus puertos, adonde llegaba la ayuda solidaria en tiempos de guerra. Por eso es paso obligado en la ruta hacia Ha Long.

Esta constituye su mayor atracción turística. En medio de unas aguas por momento azul verdosas y en otros, color ámbar, unas dos mil rocas o islas parecieran que navegan al lado de las canoas. Sin duda es solo un espejismo, pues esas formaciones cársticas (de 500 millones de años), recubiertas de plantas están bien fijas a su elemento natural, como un paisaje detenido en la eternidad. Su valía le aseguró estar en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Reliquias de un señorío

Hué fue la capital del imperio de la dinastía Nguyen (1802- 1945) (foto Hiworld.com)

Quienes visitan Vietnam suelen quedar maravillados ante la más monumental de todas sus ciudades. Situada en el centro del país, en la provincia de Thua Thien-Hue, a 770 kilómetros al sur de Hanoi. Es Hué, que fuera la capital del imperio de la dinastía Nguyen (1802-1945), le dio mucha importancia a los muertos, de manera que para ellos levantó grandes mausoleos y tumbas ricamente talladas.

Hay además fortalezas, palacios y pagodas. La Thien Mu, es la más alta de toda la nación. Tiene en su núcleo otro tesoro vivo que es su cocina tradicional, factor que ayudó a otorgarle también la condición de Patrimonio de la Humanidad.

Por la libertad

Parecería que se trata de un pueblo siempre feliz, intacto. Sin embargo, se sabe que esa nación pacífica fue atacada por el mayor poder imperial del mundo moderno. Entonces a Vietnam no le quedó más remedio que atarse a una historia violenta y traumática para recordarle al planeta que esa barbarie no debe repetirse.

De esa etapa son los gloriosos túneles de Cu Chi, lugar de refugio y traspaso de avituallamiento de la resistencia vietnamita contra el invasor extranjero. En esos túneles de hasta 10 metros de profundidad llegaron a vivir más de 10 000 personas, distribuidas en sus tres niveles, con una longitud total de 220 kilómetros.

El enemigo pensó al principio, en 1964, que se enfrentaba a un pueblo manso, servil. Cuan equivocado estaba: Caro pagó su osadía con más de 58 000 estadounidenses muertos. Del lado vietnamita se perdieron al menos 1.1 millón de sus hijas e hijos. Hoy sus descendientes han combinado las bondades del entorno con el trabajo, para hacer de su patria un lugar prestigiado por su hermosura.

Un símbolo de perseverancia

Durante la guerra, en los túneles de Cu Chi llegaron a vivir más de 10 000 personas distribuidas en sus tres niveles. (foto cdn.getyourguide.com)

Poseedor de un clima cálido, de mucha humedad, la nación indochina está sujeta a los monzones, por lo que llueve profusamente en determinada época del año. Tras la cortina de agua reverdecen los pastos y asoma una floresta diversa en colores, tamaños y formas. Los ríos Rojo (Hong) y el Mekong son los más importantes, además, luce una gama amplia de lagos y hasta estanques creados por la mano del hombre, de los que emerge orgulloso un loto que despliega sus pétalos al sol.

Los vietnamitas lo prefieren rosado, y de este modo es flor nacional. No se distingue únicamente por su delicadeza, sino también por su utilidad, dado que sus semillas son usadas en la medicina y en la repostería. Planta sagrada del budismo y representación de la pureza. Al ascender desde el fondo de los lodos, el loto se dispone a la vida. Es hogar de insectos y fragua de leyendas, madre de una nacionalidad indómita.

 


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda