0
Publicado el 5 Mayo, 2017 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

FRANCIA

A 48 horas de la decisión francesa

Con el Elíseo en el centro del juego, la lucha está reñida entre Le Pen y Macron

 

Los dos candidatos entre los que se disputa la presidencia de Francia.

Los dos candidatos entre los que se disputa la presidencia de Francia. (Foto: hsbnoticias.com

Por MARYAM CAMEJO

Tic Tac. Suena el reloj, el tiempo corre de prisa y Francia aguarda inquieta la llegada del domingo, un día que decidirá rupturas, futuros y millones de vidas, no solo francesas.

El 7 de mayo se batirán en las urnas la ultraderechista Marine Le Pen y el centrista Emmanuel Macron para alcanzar la presidencia. La tensión que suscitan las circunstancias actuales aumenta por segundo, elegir entre los candidatos determina qué tipo de camino tomará el país europeo en los próximos años.

Tan cerca del final, los dos aspirantes se han sumergido de lleno en la ardua tarea de destruir la imagen del contrincante. El independiente Macron, apoyado por el partido ¡En Marcha!, calificó a Le Pen, la candidata del Frente Nacional (FN) como una extremista, y ella dijo que el centrista era un clon del impopular presidente actual, el socialista François Hollande, quien busca quedarse y está aferrado al poder como un percebe.

Como es de esperar, las estrategias discursivas que utilizan traspasan cualquier límite en aras de ganar votos. Macron aprovechó una triste historia del pasado del FN, rindiendo tributo a un joven marroquí que se ahogó en el río Sena hace 22 años tras ser arrojado a las aguas por “cabezas rapadas” en el marco de un acto por el 1 de mayo del FN, entonces encabezado por Jean-Marie Le Pen, padre de Marine.

Le Pen recordó el discurso electoral de Hollande de 2012 en Le Bourget, cerca de Villepinte. Allí el entonces candidato dijo que el verdadero enemigo de Francia era la finanza, pero era un enemigo sin rostro. “Hoy tiene un rostro”, dijo la candidata. “Se llama Emmanuel Macron”. La palabra clave que utilizó para atacar a su enemigo y que repitió hasta tres veces fue “casta” y frases como “los de arriba y los de abajo”, lo cual es muy irónico porque la ultraderechista no es precisamente una mujer nacida en una familia de clase media. Al contrario. Creció muy acomodada y bien cerca de la política.

Pero lo que sí le salió muy mal a Le Pen como estrategia, fue utilizar en el 1 de mayo, párrafos completos de un discurso del excandidato François Fillon, sin mencionar que estaba citando palabras ajenas. El caso es que ahora tiene encima la acusación de plagio, aunque su jefe de campaña haya intentado minimizar el efecto, con la justificación de que Marine buscaba demostrar que está uniendo propuestas y personas, y que citó a Fillon con esa intención.

Macron, según Le Pen es un títere movido por oscuros intereses, el hombre del establishment político, económico y mediático. Mientras, el centrista intenta arrinconar a Le Pen recordando el ADN ultra y el pasado del FN.

Según reflejan los medios, las encuestas de intención de voto muestran una ventaja cómoda para Macron, un exbanquero y exministro de Economía con el presidente socialista Hollande. Macron sacaría un 59% de votos y Le Pen un 41%, cifras de dos sondeos recientes de los institutos Odoxa y Kantar Sofres-OnePoint para Le Point y Le Figaro. En ambos casos la distancia se reduce levemente, pero no lo suficiente para quitarle al candidato de ¡En Marcha! la condición de “claro favorito”, como escribe el conservador Le Figaro.

Le Pen y Macron captaron apenas un 45 por ciento de los votos en la primera ronda del 23 de abril, en la que los otros nueve candidatos quedaron eliminados. Algunos especulan que en los comicios de este domingo, una alta abstención podría jugar a favor de Le Pen, cuyos votantes normalmente dicen en las encuestas que están firmemente comprometidos con su candidata.

El tema de la inmigración, refugiados, musulmanes, empleo, y vínculo con la Unión Europea, son ejes fundamentales sobre los que giran los discursos sobre el porvenir francés. Estas elecciones pueden definir un cambio en el mapa de la integración europea. El país está sumido en la espera al ritmo de un tic tac casi espeluznante, así suena el reloj a 48 horas antes de la decisión francesa.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo