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Publicado el 10 Mayo, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

COREA DEL SUR

En busca de la prosperidad perdida

El milagro económico surcoreano llegó a su fin pero el electorado privilegió a alguien que pudiera revivirlo
Moon Jae-In del Partido Democrático (PD), de centro izquierda, ganó este 9 de mayo la presidencia de Co-rea del Sur.

Moon Jae-In del Partido Democrático (PD), de centro izquierda, ganó este 9 de mayo la presidencia de Corea del Sur.

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

En unas muy esperadas elecciones presidenciales anticipadas en Corea del Sur, ganó con 41, 4 por ciento de los votos, el candidato del Partido Democrático (PD), de centro izquierda, Moon Jae-In, un luchador por los derechos humanos y también simpatizante a una mejoría de relaciones con sus vecinos norcoreanos, y por lo tanto contrario a la escalada de tensiones en la Península coreana.

Este proceso eleccionario tuvo la característica de desarrollarse en un ambiente de alta expectativa popular de cara a una mayor transparencia y honestidad de la gestión gubernamental, teniendo en cuenta que en marzo de este año, la anterior mandataria desde 2012, Park Geun-Hye, debió ser destituida tras un escándalo de corrupción relacionado con la empresa Samsumg.

En la remoción de este alto cargo, Moon jugó un papel destacado, lo cual influyó positivamente en la percepción de sus posibilidades en una buena parte de los más de 11 millones de electores, que esperan un comportamiento honorable de los políticos de su país. En las sociedades de Asia, en general, y en la coreana en particular, se le da mucho valor a la palabra empeñada. De manera que cuando un presidente es acusado de manejos inescrupulosos recibe una gran repulsa. En ese sentido Kim Kyung, joven de 24 años, declaró a la agencia francesa AFP que “estaba tan decepcionada con Park y con la clase dirigente que por eso voté por el PD”.

Moon tiene que demostrar con hechos que velará por las preocupaciones de la población con respecto a la economía, el empleo y el estancamiento de los salarios, en la todavía cuarta economía asiática. El desempleo juvenil alcanza el 10 por ciento, mientras se acelera el envejecimiento poblacional; la desigualdad es un problema grave, donde el 10 por ciento más acomodado controla el 50 por ciento de los ingresos nacionales.

Sin embargo, existe otra razón menos obvia para preferir a Moon. Se trata del viejo anhelo de reunificación familiar con sus propios coterráneos pero del otro lado del Paralelo. Algunas fuentes consultadas señalaron que Moon tuvo una gran implicación en un anterior gobierno de centro izquierda, que tejió lazos estrechos con Pyongyang. De cualquier manera es poco probable que establezca conversaciones directas con su homologo norcoreano pero podría querer un papel fuerte e igualitario en la definición de una política hacia sus vecinos inmediatos, según opinan expertos.

Su antecesora Park Geun-hye cerró un complejo industrial dentro de Corea del Norte en el que empresas surcoreanas empleaban a trabajadores locales. Siendo presidente, Moon podría reabrirlo. Heredará además un país acosado por el fantasma de la guerra de 1950, la cual solo mantiene un alto el fuego pues jamás se ha firmado ningún acuerdo de paz.

Otro de los problemas de su futura gestión mucho tiene que ver con el deterioro de las relaciones con China, afectadas por el despliegue, en Corea del Sur, del polémico sistema antimisiles yanki THAAD. Sobre este particular Moon ha manifestado ciertas reservas aunque siempre dando a entender que pudiera haber un diálogo con la actual Casa Blanca y hallar una solución favorable.

No obstante, analistas consultados por Russia Today pronostican que el candidato progresista tendrá serias dificultades a la hora de implementar sus planes. Yevgueni Kim, investigador principal del Centro de Estudios Coreanos de Rusia, no cree que el nuevo presidente pueda cancelar el acuerdo con Washington sobre el despliegue o no del sistema estadounidense de defensa área. “Es casi imposible detener ese ejercicio, porque el proceso ha sido puesto en marcha”, recalcó. Así, la desnuclearización de la península coreana sigue siendo un objetivo a largo plazo.

Entonces, Moon deberá centrarse por lo pronto, tal como declaró al conocer su victoria, en redoblar sus esfuerzos en su programa económico, destinado a erradicar la corrupción, a apoyar a la pequeña y mediana empresa y a introducir restricciones antimonopolio contra las grandes corporaciones, que bajo el Gobierno anterior fueron fuentes de prebendas de algunos líderes políticos.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda