0
Publicado el 18 Mayo, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

PALESTINA

Juramento de resistencia

Llegadas desde Palestina, dos de sus luchadoras fueron entrevistadas en exclusiva por BOHEMIA, las que confirmaron la valentía de ese pueblo
Muna Nemura. y Amal Hamad, llamaron al mundo a mayor compromiso con la causa palestina. (Foto: YASSET LLERENA)

Muna Nemura. y Amal Hamad, llamaron al mundo a mayor compromiso con la causa palestina. (Foto: YASSET LLERENA)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Los acontecimientos relevantes se suceden a diario en la tierra palestina, a pesar del casi nulo tratamiento que le confiere la prensa mundial. Entonces, al conocer sobre las delegaciones amigas, presentes en la Isla por las celebraciones del 1o. de mayo, Bohemia contactó con Amal Hamad y Muna Nemura, miembros del Secretariado Nacional de la Unión General de Mujeres Palestinas.

En el ámbito de la historia, al momento de este intercambio, se conmemoraba un aniversario del exilio forzoso conocido como Nakba, del 15 de mayo de 1948, y se reflexiona sobre el centenario de la colonialista Declaración Balfour (fechada el 2 de noviembre de 1917). Y como episodio de la realidad contemporánea, en las cárceles de Israel, mil 500 presos políticos palestinos mantienen una huelga de hambre.

Como punto inicial del dialogo, quisieron sin embargo, enviar un cordial saludo a Cuba, a su pueblo y a su Partido Comunista, por considerar que esos ingredientes de la Revolución Cubana siguen siendo símbolos de la lucha mundial por la soberanía. Las dos coincidieron en señalar que los palestinos se identifican plenamente con el empeño cubano en contra del bloqueo estadounidense, ya que según ellas “el imperialismo es una moneda de dos caras. De un lado, el yanqui opresor, y del otro, el régimen sionista israelí. Por eso nuestros pueblos siempre serán hermanos”, indicaron.

Luego, se impuso una pregunta esencial: ¿Qué es ser palestino y palestina y carecer de un país propiamente dicho? Amal respondió sin meditarlo un segundo: “Es una voluntad de ser. Un constante superar las dificultades. Es resistir y luchar por la constitución de un Estado palestino soberano con su capital en Jerusalén”. Por su parte, Muna subrayó que la batalla es larga, querequiere de los esfuerzos de cada uno de nosotros pero también del acompañamiento de todos los justos y revolucionarios del mundo”.

Y en esa comunión de certezas, las entrevistadas manifestaron su decisión personal y la de su pueblo de no detenerse hasta que hayan alcanzado la libertad. “Estamos dispuestos a seguir a pesar del sacrificio. Hay asesinatos y arrestos diarios sin ningún motivo, pero resistiremos hasta poner fin a la ocupación de nuestro territorio para que nuestros hijos tengan una patria nueva. Lo haremos además para el retorno de todos los hermanos y sus descendientes, sacados de su tierra durante la Nakba”, reafirmaron.

De mutuo acuerdo condenaron la sistemática violación de Israel de todos sus derechos humanos; lo mismo en la Franja de Gaza (bajo autonomía palestina) como en la Cisjordania ocupada. Y esa trasgresión comienza por anular el mismo derecho a la vida. Amal informó que en Gaza, donde radica, ya se han vivido en los últimos años tres guerras seguidas. “Israel ha destruido con bombas decenas de miles de casas. Familias enteras fueron asesinadas; en 2004 la aviación israelí acabó con cada uno de los miembros de 110 familias; no quedó nadie vivo”, se lamentó.

Denunció que el régimen sionista les prohíbe a los gazaties la entrada de productos fundamentales como cemento, madera, gas, y hasta leche en polvo. Indicó que tienen luz eléctrica, solo cuatro horas al día. También señaló que el daño psicológico es muy severo, pues la gente está pendiente de una eventual agresión. “Vivimos en preocupación permanente sobre el futuro”, recalcó.

Muna abordó la desfachatez de los sionistas en Cisjordania a partir del permanente robo de las tierras palestinas, lo cual ha sido condenado por las Naciones Unidas. Se refirió asimismo a la restricción de movimiento. Denunció incluso que hay personas a las que se les prohíbe salir de sus casas por sus ideas políticas. “En general es muy trabajoso recibir permiso de traslado de una zona a otra, pues Palestina ha sido dividida por un muro del apartheid”. En Gaza, por ejemplo, al 90 por ciento de las personas se les impide viajar. Ellas mismas lo sufrieron en carne propia: para poder venir a Cuba tuvieron que solicitar los permisos con muchos meses de anticipación, y tuvieron serias dudas de recibirlos.

“Otra de las infracciones serias que comete Israel está relacionada con la atención médica. Nuestra gente muere de enfermedades serias pero prevenibles por falta de cuidados o de medicinas, ya que Israel le impide a nuestros hospitales la compra de medicamentos”, se lamentó Amal, quien continuó su relato con un episodio casi surrealista, esta vez relativo a la libertad de expresión: “¿Piensa usted que a nosotros se nos permite pronunciarnos? De eso nada. Incluso si uno coloca en Facebook o en Internet un comentario en contra de la ocupación, el régimen tiene derecho a acusarte y a arrestarte. Y eso lleva a otro delito de Israel: la vulneración de la tranquilidad y la seguridad ciudadana”.

Un mito conveniente al colonialismo

El 2 de noviembre de 1917, el mundo registró un peligroso antecedente de lo que hoy sigue siendo un caso de colonización pendiente: la Declaración Balfour. Finalizada la Primera Guerra Mundial, Occidente hizo un nuevo reparto geoestratégico. Y desde el Oriente Medio se empezó a fraguar un mito: el de otorgarle, en un supuesto acto de justicia, a un pueblo sin tierra, una tierra sin pueblo. Esta mentira ha sido reforzada a lo largo del tiempo haciéndose creer que Palestina carecía de población propia, por lo cual bien podía ser regalada a terceros.

El Gobierno británico se comprometió al establecimiento en Palestina de un hogar nacional judío. También manifestó que haría sus mejores esfuerzos para facilitar la consecución de dicho objetivo, lo cual hizo después de la Segunda Guerra Mundial. La corona británica triunfó gracias a su nuevo aliado: Estados Unidos. Las dos entrevistadas consideraron que con esa acción, se ofendió a su nación, cometiéndose una gran injusticia.

Amal y Muna se pronunciaron porque Gran Bretaña, “a propósito del centenario de esa mentira asuma su responsabilidad histórica. No solo disculpándose, también con un mayor activismo dentro de la comunidad internacional. Ellos dieron el respaldo supuestamente histórico, para que Israel tuviera el pretexto para la creación de su Estado. Y contribuyó, en 1948, al exilio forzoso de millones de palestinos, obligados a vivir en campamentos de refugiados en los países vecinos, situación aún vigente. Enorme injusticia, de la que es cómplice la Casa Blanca”, insistió Amal.

Hambre por la dignidad

El pueblo palestino se ha volcado a las calles en solidaridad con los mil 500 presos políticos en huelga de hambre. (WWW.MONITORDEMEDIORIENTE.ES)

El pueblo palestino se ha volcado a las calles en solidaridad con los mil 500 presos políticos en huelga de hambre. (WWW.MONITORDEMEDIORIENTE.ES)

La situación actual de los presos políticos palestinos en huelga de hambre fue pregunta obligada. Las dos luchadoras árabes dieron a conocer que su pueblo se mantiene solidariamente movilizado, porque está en juego la vida de sus mejores luchadores. “Por el derecho internacional cuando uno se declara en huelga de hambre, es obligatorio ofrecer agua y sal. Pero las autoridades israelíes le han retirado ese derecho a nuestros compañeros. Y eso es asesinato premeditado”, así llamó Muna las cosas por su nombre.

Por ellas supimos que sus exigencias son justas, asociadas a las necesidades básicas, empezando por el autocontrol de su alimentación, ya que existen informes que aseguran que las comidas han sido manipuladas con sustancias de laboratorios israelíes aún sin certificar, tratando a los presos como “conejillos de India”.

Madres-guerreras

“¿Qué madre le enseña a un hijo a combatir?” lanzó Amal esta pregunta al aire, después de escuchar el interés periodístico acerca del papel de la mujer palestina en la lucha nacional. “Pues bien, esas somos nosotras. No solo yo o Muna, sino cada palestina”. “Como madres amanecemos con la zozobra en el rostro pero con la entereza suficiente para afrontar con valor si alguno de nuestros hijos cayera como mártir. Nunca sabemos si después de ese beso de la mañana los volveremos a ver”, dijo emocionada pero firme.

“El asesinato de nuestros hijos es un hecho. Yo he visto niños abatidos a balazos por defender a su patria con piedras. La juventud palestina es valiente, no le teme al invasor. Y las madres no podemos ser menos. Por eso les enseñamos a pelear, seguras de que más temprano que tarde venceremos y viviremos en paz. Lo hemos jurado ante cada hijo caído”.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda