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Publicado el 5 Mayo, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

SIRIA

Un nuevo escalón para un acuerdo

Poco a poco se puede alcanzar la paz para el pueblo sirio, pero sin descuidar la necesaria lucha contra el terrorismo
La cuarta ronda de Astaná permite proteger a la población civil y abre un nuevo capítulo en la definición de la oposición pacífica. (SPUTNIKNEWS.RU)

La cuarta ronda de Astaná permite proteger a la población civil y abre un nuevo capítulo en la definición de la oposición pacífica. Foto:
(SPUTNIKNEWS.RU)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

La cuarta ronda de negociaciones sobre Siria que acaba de concluir en Astaná, Kazajstán, operó con un principio básico, el de establecer mecanismos efectivos que pudieran en un futuro, tal vez no muy lejano, acabar con la devastación de una de las naciones otrora más prosperas del Oriente Medio.

Si en las otras tres anteriores rondas (entre enero, febrero y marzo) concluyeron con un acuerdo para crear un grupo de vigilancia del alto el fuego establecido en Siria el 30 de diciembre de 2016, ahora se crearon cuatro corredores o zonas de seguridad dentro de Siria.

Pero es preciso recalcar que en ningún momento, ni los sirios, ni los iraníes, rusos y turcos (como países involucrados) declararon el cese de la lucha contra los grupos terroristas, lo cual sigue siendo esencial y punto central de todo el panorama desestabilizador de Siria, la región y el mundo.

Sin embargo, siendo incluso las zonas de seguridad (vigente por seis meses con posibilidad de prolongar el término) el plato fuerte del encuentro, tampoco es posible obviar la importancia que tiene la pretensión de lanzar negociaciones entre el Gobierno y la oposición. Pero en un gesto de tozudez inaudito los grupos opositores se desvincularon, este 4 de mayo, de lo acordado porque su petición sigue siendo el cambio de régimen.

Tal vez esto tenga algo que ver con el supuesto respaldo que piensan pudieran tener cuando el actual presidente estadounidense viaje a Israel, donde puede pronunciarse al respecto. Conocida es la insistencia de la Casa Blanca en que Bashar al Asad sea sustituído en “elecciones democráticas”.

La exigencia yanki pretende desconocer que ya el pueblo sirio en mayoría dio el visto bueno para que el presidente de Siria siguiera al frente del país. Esta posición popular se validada constantemente a partir de los logros militares de Damasco en contra del terrorismo, por cierto aupado y financiado por Estados Unidos.

Pero Damasco no se amedrenta por una postura poco inteligente de la oposición en Astaná y mantiene el optimismo, calificando los diálogos como un éxito.

Y no puede ser visto de otra forma porque se trata de proteger a la población siria además de ir delimitando quien es la verdadera oposición política y cual la beligerante y por ende enemiga de la paz regional y mundial.

El secretario general de la ONU, António Guterres , saludó el acuerdo tomado en Astaná sobre zonas de seguridad en Siria. “El secretario general de la ONU saluda los compromisos de cesar el uso de todos los tipos de armas, en particular de la aviación, así como los relacionados con un rápido y seguro suministro de la ayuda humanitaria”, indicó el portavoz de ese organismo, Stéphane Dujarric.

Las cuatro zonas de seguridad en el país árabe estarán en la provincia de Idlib, partes de las vecinas Latakia, Alepo y Hama, parte del norte de la provincia de Homs, el arrabal damasceno Guta Oriental, y en determinadas zonas de las provincias de Deraa y Al Quneitra en el sur.

En esta nueva ronda se destacó la delegación iraní, la cual fue firme e intransigente, mientras Rusia se comprometió a que sus aviones dejarán de volar en las zonas de seguridad en Siria si no hay ataques contra el Ejército y la población.

La participación de Turquía ha sorprendido a muchos pues es mundialmente conocida la antipatía que siente Ankara por Al Assad, por los persas así como por las tensiones con Rusia. No obstante debió ser objetiva y reconocer que el terrorismo también se cuela en su suelo con consecuencias imprevisibles para su estabilidad política, la que necesita como el oxígeno si quiere demostrar la justeza del referendo que acaba de realizar para validar un sistema presidencialista.

De cualquier manera es una contradicción su postura favorable al acuerdo teniendo en cuenta que en Siria rige un Parlamento que apoya al presidente de la nación, quien no puede gobernar solo. Quizás las claves para entender esta posición descansen en sus intereses por sacar a los kurdos de Turquía y pasarle el problema a Siria dada la población kurdo-siria. Pero eso puede ser objeto de otro comentario.

Ahora lo cierto es que ha primado la cordura y el entendimiento, en espera de que la llamada oposición pacífica entre en razones en los próximos meses. De cualquier manera el memorando sobre las zonas de seguridad en Siria abre la puerta para una solución política a la mal calificada crisis, pues lo que sucede en este país es una verdadera guerra.

En lo inmediato también hay que trabajar en otra dirección decisiva: lograr que Estados Unidos coopere eficazmente con Rusia para una definitiva solución en Siria.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda