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Publicado el 17 Junio, 2017 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

VENEZUELA

La MUD se pasó al terrorismo

Para reasumir el poder a toda costa y a cualquier costo

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Para estimular a los violentos a emprender ataques no se esconde Freddy Guevara, diputado considerado por la oposición como el vicepresidente del Parlamento, aunque el Tribunal Supremo de Justicia lo declaró en desacato desde mediados del año pasado.  Foto: aporrea.org

Para estimular a los violentos a emprender ataques no se esconde Freddy Guevara, diputado considerado por la oposición como el vicepresidente del Parlamento, aunque el Tribunal Supremo de Justicia lo declaró en desacato desde mediados del año pasado. (Foto: aporrea.org)

Tras los acuerdos de la mesa de negociación de noviembre último, Jorge Rodríguez y Carlos Ocariz, representantes del Gobierno y de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), respectivamente, leyeron una declaración conjunta en la que se destacó el compromiso de ambas partes por sostener bases de convivencia, respeto y rechazo a la violencia:  “Expresamos nuestro firme compromiso con una convivencia pacífica, respetuosa y consultiva porque no hay política ni convivencia en la violencia, ni en la fuerza, porque no hay política ni convivencia en el odio, ni en la amenaza, ni en el insulto. Nos comprometemos a promover una acción política respetuosa que condene y erradique de nuestra sociedad el odio”.

Seis meses después es evidente que la dirección de la MUD nunca tuvo voluntad política de cumplir sus compromisos y aquello fue como una especie de cortina de humo para disfrazar la verdadera intención que siempre han tenido en estas casi dos décadas: reasumir el poder en Venezuela a toda costa y a cualquier costo.

Para ello han agudizado la estrategia de desestabilización diseñada desde Washington. Primero las protestas pacíficas, luego las protestas violentas y ahora han tomado plenamente la fase terrorista para justificar las acciones de la derecha internacional, empezando por la OEA (y su abyecto secretario general), y abonar el camino de la intervención extranjera. Y en consonancia, no aceptar ninguna rama de olivo por parte del chavismo: ni diálogo, así lo pida el mismísimo papa Francisco, ni participar en la Comisión de la Verdad para puntualizar a la luz pública los hechos, y mucho menos admitir la Asamblea Nacional Constituyente.

La dirección de la MUD se ha pasado al terrorismo, aunque se victimiza para responsabilizar a otros de sus delitos. “Siento que la MUD ha sido copada, devorada, ocupada por el extremismo…”, expresó hace unos días en un programa de televisión un avezado político venezolano contrario al chavismo, Enrique Ochoa Antich.

En la espiral de frustraciones y ambiciones los promotores de las actuales formas de la violencia/terror en el país han llegado al atentado contra personas, incendiar edificios públicos y privados, maternidades, guarderías infantiles, preescolares, escuelas, universidades; quemas a cientos de vehículos de transporte público de alta calidad; incendio en la red de metro de su entorno y de la gran Caracas.

En sus desmanes utilizan a niños y jóvenes, a los que contratan por dinero y les entregan drogas. Se han presentado pruebas de que algunos de los manifestantes violentos detenidos durante las operaciones para el restablecimiento del orden público en diferentes sectores del país, tienen trazas de anfetaminas, lo que hace presumir que han consumido alguna droga similar a la usada por los combatientes del Estado Islámico y que es distribuida entre los grupos violentos que participan en los disturbios promovidos por la oposición en varias ciudades de Venezuela.

Aparecen encapuchados y aterrorizan con incursiones de grupos armados en barriadas; asaltan cuarteles y estaciones de Policía, medios de prensa, además de realizar sabotajes a sectores de servicios, mientras asesinan a personas que luego presentan como víctimas del Gobierno.

Un analista denunciaba recientemente que en esta fase “el acceso a las movilizaciones de la derecha ha sido cerrado para los periodistas que no respondan a su estrategia. Lo han hecho saber de manera indirecta –con linchamientos a quienes sean sospechosos de chavistas dentro de sus movilizaciones– como de manera directa, con el ataque mediante armas de fuego a periodistas. Así sucedió a inicios de junio, al recibir un disparo una reportera de Telesur. El mensaje es claro: quien cubra las actividades de la derecha y no sea afín a su política corre riesgo de muerte.

Para que haya paz en Venezuela tiene que haber justicia, respeto a la ley, a la Constitución. Nada de eso quiere la MUD.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina