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Publicado el 9 Junio, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

LIBIA: Drama cotidiano

La vida de los libios está pautada por una realidad cruenta de enfrentamientos armados, terrorismo y ausencia de poder centralizado

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Trípoli una de las ciudades más peculiares y cuidadas del norte africano, quedó destruida por los bombardeos de la OTAN. (Foto: RESUMENDEMEDIOORIENTE.COM)

Trípoli una de las ciudades más peculiares y cuidadas del norte africano, quedó destruida por los bombardeos de la OTAN. (Foto: RESUMENDEMEDIOORIENTE.COM)

El  médico y astrólogo francés, Nostradamus, ha llegado hasta nuestros días como el de las profecías más tremebundas. Incluso hoy hay quien insiste en hallar cualquier nexo de la realidad con aquellas predicciones. Tal vez sus visiones no se apliquen a la actualidad pues más que por un pensamiento mágico, estuvieran quizás guiadas por el sentido común propio de una época en específico.

Pero estos vaticinios  aterradores suelen ser muy mediáticos en todos los tiempos. Justo en este día de junio de 2017 está circulando por las redes sociales las “Profecías de Gaddafi” manifestadas ante una Libia atacada desde el aire por la OTAN de Occidente y de los Estados Unidos. Se trata de un recurso nemotécnico para llamar la atención del lector, sin embargo, las perspectivas avizoradas por el ex líder de la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista, estuvieron en lo cierto, tal cual ahora certifica un despacho noticioso de Russia Today.

“Libia se convertirá en otro Afganistán y los terroristas llenarán Europa”,  aseguran que dijo a RT. “Yo personalmente juego un papel estabilizador en la región de África. Si la situación en Libia es desestabilizada, Al Qaeda mandará aquí.” Pero para tener semejante certeza no era necesario ningún poder sobrenatural sino conocimiento de las relaciones internacionales y la geopolítica, la cual desgraciadamente, el propio Muammar al Gadafi, desestimó, pensando que si se abría comercialmente a Europa, empezando por Italia, la antigua potencia ocupante, este le iba a perdonar su confesado antimperialismo.

Y este tipo de errores se pagan muy caro; él pagó con la vida, su pueblo con el desmembramiento de una nación estructurada en paz y armonía, y la región con un mayor reforzamiento de las migraciones y el terrorismo. Pero no es objetivo de este texto abordar las fallas de su análisis previas a 2011. El acento recaerá en el delicado y complejo escenario libio de estos tiempos.

En caos total

Lo que antes fuera, a su aire y modo,  una de las plazas más prosperas del norte de África es ahora un total desastre. Así califican a Trípoli, capital libia,  quienes la han podido ver de cerca. Algunos reporteros se conduelen de la penosa vida diaria de sus habitantes: “es a día de hoy una ciudad herida, depauperada e inhabitable en la que los cortes diarios de electricidad se prolongan por espacio de más de 18 horas en algunos barrios; el agua corriente es un lujo, los alimentos frescos escasean y la inseguridad es un problema sistémico. La mayor parte de las escuelas están cerradas; los niños y las mujeres apenas salen a las calles por miedo a los secuestros. Y en los hospitales faltan medicinas. Los bancos apenas tienen dinero efectivo y moverse por la ciudad, salteada de puestos de control, es una tortura. El sonido de las armas es habitual y el poder efectivo está en manos de milicias rivales bajo el mando de políticos, religiosos y señores de la guerra que compiten por el territorio, los recursos económicos y la influencia política”, describe Javier Martínez en el sitio digital español esglobal.

Si bien la ex candidata presidencial y ex Secretaria de estado Estadounidense, Hillary Clinton, se regocijó por el linchamiento de Gadafi y el “decisivo apoyo de nuestra diplomacia para restaurar la democracia”, lo único verdadero es que Libia, tras 6 años de aquella “gesta liberadora” sigue sin tener ningún acuerdo de reunificación nacional, ni de parte de los líderes del Parlamento de Trípoli ni del de Tobruk. A eso se le suma el asedio constante de las huestes del Grupo terrorista Estado Islámico (EI), que intenta extenderse a lo largo y ancho de Oriente Medio y parte del continente africano. Abatida en Sirte, esta agrupación terrorista se reagrupó en zonas desérticas del sur libio cercanas a la ciudad de Sebha, próxima a las fronteras de Argelia y Níger.

A pesar del caos interno el llamado Ejército Nacional Libio hace esfuerzos por contener a los grupos terroristas yihadistas (CDN.ESGLOBAL.ORG)

El llamado Ejército Nacional Libio se enfrenta a los grupos terroristas yihadistas (CDN.ESGLOBAL.ORG)

Por otra parte, despachos de Prensa Latina, confirmaron a principio de este año que en otras localidades, conocidas como “media luna petrolera”, zona costera donde se encuentran las principales ciudades y terminales de hidrocarburos del país, fuerzas del Ejército Nacional Libio (LNA), partidarias del gobierno de Tobruk y lideradas por el mariscal Jalifa Hafter, han tratado en varias ocasiones de controlar por completo la ciudad de Benghazi, los puertos de Sidra y Ras Lanuf.

Hafter es un ex miembro de la cúpula militar que en 1969 planeó el golpe de Estado contra el rey Idriss II y apoyó la ascensión de Gadafi, pero después lo traicionó al aceptar un puesto en la nómina de la CIA en 1988. Algunos medios lo llaman “el anciano”, frente lo cual él se pavonea orgulloso en sus 73 años como un experto militar. Regresó a Libia en marzo de 2011, luego de más de dos décadas de exilio en Estados Unidos, tal vez con alguna esperanza de que sus relaciones y vínculos con los norteños le podrían abrir el camino a la cúspide de la nación. No obstante, en el terreno se encontró con otra realidad.

Y para completar este cuadro que da escalofríos, también se mueven dentro de Libia diferentes grupos tribales, milicias partidarias de varias agrupaciones políticas, así como numerosos extremistas musulmanes foráneos que penetraron en el país para combatir al Gobierno de Gadafi, comenzaron a repartirse zonas de influencia.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Desde finales de 2016 Libia enfrenta una puja de poderes repartidos entre el Gobierno de Unidad Nacional (GUN), instalado en Trípoli y auspiciado por Naciones Unidas, la Cámara de Representantes de la ciudad de Tobruk, en desacato contra el GUN, y las fuerzas islamistas, remanentes del anterior Congreso Nacional General, que también desconoce al GUN en la capital.

La ONU se ha empeñado, a través de consultas y negociaciones, impulsadas por su enviado especial, Martin Kobler, de darle forma aparente a un problema verdaderamente de fondo. Por ello el 19 de enero anunció la creación del GUN, con vistas a unificar poderes. La historia de lo que ha venido después es harto conocida, no así ejemplarmente divulgada pues la prensa occidental está haciendo como la ama de casa que no quiere limpiar un día: “guarda el polvo debajo de la alfombra”.
La exactitud de la vida política libia es una sola: A raíz de 2011 nación una “nueva” Libia, sí una profundamente fragmentada, en la cual ninguna parte quiere ceder su pedazo de poder, y donde además se han concentrado miles de extremistas islámicos cada uno por su cuenta y reacios a renunciar a sus proyectos propios.

Petróleo, botín pirata

Las reservas de petróleo en Libia son las más grandes de África y las novenas más grandes del mundo, con 41.5 millones de barriles, a partir de 2007, proporcionando a Libia 63 años de reservas. Esta contundente prueba sobre el atractivo de esa nación africana se encuentra en la Enciclopedia Libre Wikipedia. O sea, cualquiera interesado puede, de golpe y porrazo, tener ante sí la documentación de ese tesoro. Se dice más: Libia está considerada una zona de petróleo altamente atractiva, debido a su bajo costo de producción (tan bajo como un dólar por barril en algunos campos).

Verdad de Perogrullo (HISTORIADORESHISTERICOS.FILES. WORDPRESS.COM)

Verdad de Perogrullo (HISTORIADORESHISTERICOS.FILES. WORDPRESS.COM)

Este maná energético atrae a aventureros bélicos- díganse terroristas- y a los propios militares libios. Algunos expertos consideran que ese petróleo sirve también para financiar las actividades bélicas del controvertido general Jalifa Hafter, jefe de Ejército regular afín al gobierno de Tobruk.

La Compañía Nacional del Petróleo (CNP), insiste en verificar estas sospechas pero asimismo se mantiene firme en cuanto a rectorar en el país toda la actividad extractiva y comercializadora del crudo. En ese sentido, la Casa Blanca de Obama, en abril del 2016,  a través del portavoz del departamento de Estado, John Kirby consideró que “todas las ventas de petróleo libio deben hacerse a través de la CNP con base en Trípoli para mantener la estabilidad y la credibilidad de Libia en los mercados internacionales”.

Estados Unidos es la primera potencia motivada porque el petróleo libio alcance sus extraordinarios niveles de producción, anterior a 2011. Con los estragos de la guerra, la producción llegó a descender desde los 1,6 millones barriles diarios a cerca de 300 mil, en 2016, aunque este año se vaticina que esta situación pudiera mejorar. Hasta esta fecha hay una producción de 870 mil barriles por día.

De cualquier manera, hay quien especula que el reciente viaje de Donald Trump a Oriente Medio y en particular a Arabia Saudita para renovar los nexos petroleros habituales entre esas dos naciones, dada las complicaciones permanentes en Libia: un día todo amanece en calma, y al otro alguno de los tantos grupos beligerantes, bombardea los pozos, captura barcos petroleros o cierra una zona extractiva. Otros en cambio aducen que el viaje tuvo un fin mercantil de otro perfil; el de las armas, pero eso sería ya “tela para cortar” en otro comentario.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda