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Publicado el 16 Junio, 2017 por Redacción Digital en Mundo
 
 

Trump habla en Miami sobre Cuba

A las 13:30 de este viernes el presidente Donald Trump comienza su discurso en Miami sobre Cuba. Agradece al vicepresidente Mike Pence y a la ciudad de Miami. «Amamos Miami». Pero a continuación se refiere al atentado que sufrió el legislador republicano  Steve Scalise durante una práctica de béisbol en Alexandria, Virginia.

Trump agradece al senador Marco Rubio y recuerda que fue su competidor en las primarias republicanas. También se refiere al representante Mario Díaz-Balart. Ambos son las mentes maestras detrás de los retrocesos en la política que se apresta a anunciar el presidente.  Tiene un espacio de agradecimiento para el gobernador republicano de la Florida, Rick Scott. Y dice que espera que Scott se postule para el Senado.

Recuerda su visita a Florida durante las elecciones del año pasado. Lo recibieron los mercenarios de la Brigada 2506, quienes invadieron Cuba por Playa Girón en 1961, fueron derrotados y luego intercambiados por compotas y otras necesidades del pueblo cubano.

Trump habla de los niños de la Operación Peter Pan, hoy adultos. Sin embargo, no menciona que a comienzos de la Revolución, una operación de la CIA separó a más de 48 000 pequeños de sus padres bajo el supuesto argumento de que la Revolución quitaría la patria potestad. Muchos de ellos han regresado a Cuba y mantienen contacto con su país.

Miembros de la contrarrevolución cubana, asalariados de Washington, están presentes en el teatro Manuel Artime para acompañar al presidente norteamericano mientras anuncia medidas que afectan a la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país. Son los mismos que el jefe de la entonces Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba, Jonathan Farrar, calificó como una oposición desconectada de las personas, sin influencia, y más preocupada por el dinero de Washington que por cualquier otra cosa.

Trump dice que está en Miami para cumplir con su promesa de campaña. Sin embargo, durante el proceso hacia las elecciones el presidente cambió de opinión en varias ocasiones sobre Cuba. Al principio de su candidatura dijo que el acuerdo establecido entre Cuba y Estados Unidos bajo el mandato del expresidente Barack Obama estaba «bien», pero el habría logrado «uno mejor». Sin embargo, a medida que se fue acercando a los sectores de la ultraderecha miamense, sus posturas más pragmáticas se fueron transformando…

Dice que Cuba es una «dominación comunista» durante las últimas décadas y recuerda el impacto de la Crisis de Octubre en la historia de los Estados Unidos. No menciona las causas que llevaron a ese escenario ni las operaciones encubiertas para destruir la Revolución desde el mismo triunfo de enero de 1959.

«Sabemos lo que está pasando y recordamos lo que pasó», dice Trump sobre Cuba.

Trump refiere que durante su reciente viaje por Oriente Medio habló de la importancia de que los países adquieran responsabilidad para crear estabilidad en su propia región. Y critica el acuerdo alcanzado entre Cuba y Estados Unidos bajo la administración de Obama. Lo califica de «terrible ». Sin embargo, los principales especialistas estadounidenses concuerdan en que lo pactado entre La Habana y Washington favorece la seguridad nacional de ambos países que ahora pueden enfrentar juntos amenazas como el terrorismo, los derrames de petróleo y el ciberdelito.

Anuncia su nueva política y dice que comienza por reforzar las leyes estadounidenses. Y añade que el principal objetivo es que no fluya dinero a las arcas del Estado cubano.

El presidente Trump enumera una serie de imposiciones injerencistas sobre la forma de organizar la sociedad y el Estado cubano como condiciones para mejorar la relación. Es un regreso a la retórica de la Guerra Fría que parecía que se había superado. «Reforzaremos el bloqueo, para que las inversiones lleguen a las personas de Cuba», afirma el mandatario en una contradictoria lógica, pues es precisamente el bloqueo la principal causa de las limitaciones de los ciudadanos comunes en la Isla.

Llama a Cuba a poner «sobre la mesa» un «mejor acuerdo», pero remata con nuevas exigencias injerencistas, que no corresponden a un mandatario de una potencia extranjera, si no a los propios ciudadanos cubanos.

Se confirma que el presidente Trump ha sido mal asesorado y que está anclado a una política fracasada que ha causado mucho daño al pueblo cubano y que ha dejado aislado a los Estados Unidos, como muestran las continuas votaciones de las Naciones Unidas para rechazar el bloqueo impuesto a nuestro país.

«Cualquier cambio en las relaciones dependerá del progreso real» en las exigencias injerencistas que enumeró, que tienen que ver con la soberanía y la independencia de Cuba. El 17 de diciembre del 2014 fue posible gracias a que Estados Unidos reconoció, al menos formalmente, la autodeterminación del pueblo cubano y que el futuro del país pertenecía a sus ciudadanos. También que cualquier negociación se tendría que dar en igualdad de condiciones y con respeto a la soberanía cubana.

Pero las declaraciones de Trump retoman la retórica imperial y las demandas unilaterales, enviando al congelador las relaciones entre La Habana y Washington.

El presidente continúa refiriéndose al pueblo cubano y a los cubanoamericanos, pero ignora las encuestas que indican que un 75 % de los estadunidenses apoyan el acercamiento entre La Habana y Washington o que la inmensa mayoría de los cubanos de la Isla  rechazan la política de agresión que ha marcado las relaciones entre los dos países durante las últimas décadas.

Trump firma la orden para implementar su cambio de política hacia Cuba. Según se ha adelantado, Trump planea restringir las categorías por las que los estadounidenses tienen permitido visitar Cuba con licencia general –sin necesitar un permiso específico del Departamento del Tesoro.

Encargó también efectuar revisiones oficiales a los viajeros para determinar si se mantuvieron en los marcos del permiso otorgado. La medida supone el riesgo de ser sancionados y una carga para quienes se decidan a conocer Cuba pues tendrían que guardar registro de sus actividades por cinco años. Más de 284 000 estadounidenses visitaron Cuba durante el 2016, para un crecimiento del 74 % en relación con el año anterior, según cifras oficiales. La tendencia al crecimiento se mantuvo en el 2017 y ya para el mes de mayo pasado habían arribado a nuestro país tantos viajeros norteamericanos como en el 2016.

Las medidas de Trump limitarían, por otro lado, las posibilidades de negocios de los estadounidenses con ciertas empresas públicas cubanas, donde labora la mayor parte de la fuerza de trabajo del país y que produce bienes y servicios de mayor valor agregado que el sector cuentapropista.

Estados Unidos mantendría, no obstante, las relaciones diplomáticas restablecidas en el 2015 y su embajada en La Habana. Tampoco serían afectados los viajes familiares y las remesas que envían los cubanos residentes en ese país.

Las reacciones al discurso de Trump son inmediatas en las redes sociales. Algunos lo califican de incoherente y otros señalan que el presidente ha echado por tierra los avances entre La Habana y Washington sin proponer nada lógico en su lugar.  Coinciden en que su discurso de hoy fue un regreso a las dinámicas de la Guerra Fría, que habían comenzado a cambiar el 17 de diciembre del 2014.

«Trump, tu retroceso con Cuba no hace para ayudar al pueblo cubano, solamente dañará a Estados Unidos y los estadounidenses», refiere el congresista Jim McGovern, tras compartir el dato de que cerrar los nexos con la isla costaría 6,6 mil millones de dólares a la economía estadounidense.

 

(Noticia en construcción, con información minuto a minuto de Granma.cu))

 


Redacción Digital

 
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