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Publicado el 5 Julio, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

PENÍNSULA COREANA

Verdad de dos caras

Algunos intentan que la situación estalle, otros por el contrario defienden la cordura política y militar. Pero lo cierto es que el panorama puede oscurecerse todavía más

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

La Península de Corea está dividida en lo político y lo geográfico por el conocido Paralelo 38. (Wikipedia.org)

La Península de Corea está dividida en lo político y lo geográfico por el conocido Paralelo 38. (Wikipedia.org)

La intranquilidad sigue presente en una Península dividida por el conocido Paralelo 38, a punto de cumplirse 64 años- este 17 de julio- de la firma del armisticio firmado entre la República Democrática de Corea, o la del Norte, y la República de Corea, o la del Sur. Esta herencia histórica del mundo que emergió luego de la  Segunda Guerra Mundial, a partir de la victoria sobre el nazi fascismo alemán y japonés, ha seguido una ruta crítica como una moneda de dos caras, con sus verdades divididas.

Lo principal es marcar la esencia: el 9 de septiembre de 1948, Corea del Norte declaraba su carácter socialista, sucediendo a Vietnam tres años después, pero antecediendo a China en 12 meses. De manera que en esa amplia zona de Asia habían triunfado las ideas comunistas para pavor del capitalismo mundial, occidental y estadounidense.

Como no se podía permitir un arraigo semejante, la Casa Blanca decide activar a sus marines para “apoyar” a los coreanos en desacuerdo con el marxismo. Ambos pueblos desde entonces están en una cuerda floja aun con varios intentos de entendimiento a lo largo de todo este tiempo. Sin embargo, las hostilidades contra Pyongyang nunca han cesado ya sea con bloqueos económicos o ejercicios militares en las aguas y el cielo que lo circundan.

Nuevamente es Washington uno de los actores principales. De ahí que las autoridades norcoreanas sostengan la necesidad de su armamento nuclear y sus pruebas balísticas, argumento no muy convincente para la comunidad internacional, incluidos Rusia y China, las que no obstante siempre abogan por las conversaciones y la solución diplomática a uno de los problemas más álgidos de esta contemporaneidad belicosa.

Las mitades de un panorama complicado

Este 4 julio, Moscú y Beijing, en las voces de sus respectivos presidentes, Vladimir Putin, y Xi Jinping expresaron su “profunda preocupación” por el lanzamiento de un misil balístico de parte de Corea del Norte. Según estas altas figuras, se requiere de la voluntariedad de Pyongyang de una moratoria en este tipo de pruebas, de forma que no existan subterfugios para nuevas provocaciones del otro lado del Paralelo.

El 30 de abril de 2017 concluyeron los ejercicios conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur en la Península coreana, lo cual puso en alerta a Pyongyang. (www.publimetro.com.mx)

El 30 de abril de 2017 concluyeron los ejercicios conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur en la Península coreana, lo cual puso en alerta a Pyongyang. (www.publimetro.com.mx)

A tenor con este lamentable ensayo no han faltado -como era de esperarse- los insidiosos textos de la prensa occidental. Por ejemplo la británica BBC se hacía la siguiente pregunta: ¿Puede llegar a Estados Unidos? ¿Y llevar cabezas nucleares? Y aunque no terminaba por dar respuesta, sí dejaba en el aire sembrada la ponzoña.

El actual presidente norcoreano Kim Jong-Un ha dicho en más de una ocasión que si su nación estuviera en peligro, no dudarían en asumir todas las consecuencias de un ataque serio.

El llamado de atención ruso y chino se expandió asimismo hacia el resto de los involucrados: “pedimos a Estados Unidos y Corea del Sur que se abstengan de realizar maniobras militares conjuntas a gran escala”.
El poderoso Thaad, también fue cuestionado por los dos mandatarios quienes insistieron en que el despliegue de este escudo antimisiles estadounidense en el sureste de Asia, representa más un peligro que una salvaguardia pues manda el mensaje de una beligerancia siempre en punta. Señala por tanto que este  “representa un grave perjuicio para los intereses de seguridad estratégica de los países de la región, incluidos Rusia y China”.
El comunicado difundido luego de la conferencia de prensa conjunta de Putin y Xi -este último de visita en la ciudad moscovita- habla con una claridad meridiana, colocando el tema en contexto, ya que por regla general la balanza internacional tiende a inclinarse hacia Corea del Sur y los Estados Unidos. El texto en uno de sus párrafos dice: “las preocupaciones de Corea del Norte deben ser respetadas. Otros países deben realizar esfuerzos para la reanudación de las negociaciones, crear conjuntamente una atmósfera de paz y de confianza mutua”.

La BBC, incluso especula con un eventual “fin del liderazgo de Kim Jong-Un, podría -en su opinión- significar la reunificación de la península coreana y su transición a una gran nación asiática amiga de Washington, lo cual no es bien visto por Pekín”.
Nada de cierto en esto. China al igual que Rusia han demostrado ser consecuentes con sus postulados de política exterior pacifista por lo cual siguen insistiendo en que la solución del problema en la península coreana con vistas a garantizar una paz y estabilidad sólidas en el noreste de Asia figura entre las prioridades de sus cancillerías.

El comunicado antes descrito concluye que “la escalada de la tensión político-militar en esa región, que está condenada a provocar un conflicto militar, exige de la comunidad internacional la adopción de medidas colectivas para el arreglo pacífico del conflicto a través del diálogo”.

Diferencias aguzadas

Al crecimiento económico de Corea del Sur le llaman el “Milagro del Río Han”. Pero este no surgió de la nada; además de la verdadera productividad nacida de la laboriosidad del pueblo, contó con financiamiento externo muy abundante. Impulsó su desarrollo en políticas económicas orientadas a la exportación, empezando con la industria ligera manufacturadas en los años sesenta. Hoy en día ostenta una sólida competitividad internacional en los campos de la construcción naval, siderurgia y química. Y en 1996 se convirtió en el 29º país signatario a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), organismo constituido ampliamente por países de economías avanzadas.
En el primer trimestre de 2017 su PIB ha crecido un 1,1 por ciento respecto al trimestre anterior; con 346 mil 009 millones de euros, y eso sitúa a Corea del Sur como la 10ª economía.

Corea del Norte en cambio ha debido sortear demasiadas hostilidades y obstáculos desde 1948, y peor aun desde 1953. El pasado año, la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos intensificó las presiones en su contra. Los legisladores estadounidenses aprobaron un proyecto denominado Ley de Interdicción y Modernización de las Sanciones contra Corea del Norte, que al ser aprobado por el Senado se convirtió en ley para limitar el comercio con Pyongyang y reducir de esta forma sus fuentes de ingresos.

El escudo antimisil es repudiado incluso por el propio pueblo de Corea del Sur. (actualidad.rt.com)

El escudo antimisil es repudiado incluso por el propio pueblo de Corea del Sur. (actualidad.rt.com)

Asimismo restringió las exportaciones de mano de obra de Corea del Norte, impidiendo la entrada de productos norcoreanos en el territorio estadounidense, aduciendo el uso de la mano de obra forzada, e impone sanciones a los extranjeros que empleen a norcoreanos. Autorizó asimismo a sancionar a los que provean a Corea del Norte de petróleo crudo y sus productos. De igual forma, prohíbe el atraque de barcos norcoreanos en los puertos de Estados Unidos y su navegación en las aguas del país norteamericano.

Sin embargo, “el tiro le ha salido por la culata”, la economía de Corea del Norte se reactiva desde hace varios años en un nuevo modelo de gestión donde los directores de las empresas tienen libertad de acción que les permite fijar salarios diferenciados para estimular la producción y despedir empleados. Por otro lado está en marcha una reforma que abarca también la producción agrícola. Aquí sobresale el que, después de entregar una cuota de producción al Estado, los campesinos pueden vender el resto de forma privada y reinvertir o disfrutar la ganancia. Bradley Babson, académico de la Universidad John Hopkins en Estados Unidos y miembro del Comité Nacional sobre Corea del Norte, ha señalado que “el cambio responde a una necesidad profunda emanada de la población, y del Gobierno que quiere alejar el recuerdo de las hambrunas de los 90. Se observa una creciente influencia china”.

El resultado de la nueva situación se caracteriza por un sistema dual en el que el Estado sigue manejando los resortes estratégicos de la economía (minería y armamento) pero ya el sector privado representa un 30 por ciento de la actividad económica. No obstante para que Corea del Norte avance se necesitará más inversión extranjera y esto es un foco de alta tensión, que preocupa tanto a la Casa Blanca como los ensayos de misiles. A los yankis no les hace ninguna gracia que China y Rusia sean vistos como amigos. Eso desajusta sus planes para el Lejano Oriente, y entonces la verdad ya deja de ser una moneda de dos caras.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda