0
Publicado el 19 Agosto, 2017 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

ECUADOR

Debate interno

Un complejo proceso político se inició por una decisión presidencial que afecta al vicepresidente Jorge Glas
Los más humildes de Ecuador se lanzaron de inmediato a las calles para apoyar al movimiento Alianza País. (Foto : La nación)

Los más humildes de Ecuador se lanzaron de inmediato a las calles para apoyar al movimiento Alianza País. (Foto : La nación)

Por ARSENIO RODRÍGUEZ

Agosto de 2017 será recordado por los ecuatorianos como el momento en que, por primera vez, se hacían públicas las contradicciones entre las dos principales figuras gubernamentales y de la organización Alianza País, creada por Rafael Correa, y que inició la Revolución Ciudadana en esa nación con evidentes logros provocados por los cambios a favor de los más desfavorecidos en la última década. Desencuentro que al cierre de esta edición se mantenía en pleno desarrollo y provocando preocupación a toda la sociedad ecuatoriana.

Bajo la sombra del escándalo que ha sacudido a América Latina y el Caribe provocado por la corrupción de la empresa brasileña Odebrecht, que penetró sectores políticos y económicos en diferentes países de la región, la crisis creada en la actualidad en Ecuador permite a unos y a otros especular sobre lo que sucede realmente luego que el presidente Lenín Moreno retirara de todas las funciones asignadas al vicepresidente Jorge Glas, ambos elegidos como la fórmula presentada por Alianza País en las recientes elecciones.

En su argumentación, Moreno señaló que “tanto la lealtad como el compromiso asumido por el proyecto político de la Revolución Ciudadana, implican servir a la patria en unidad de esfuerzos, lo cual no ha sido debidamente entendido por el vicepresidente de la República”. Según un despacho de Prensa Latina desde Quito, la disposición no implica la destitución del vice, quien se había distanciado horas antes del jefe de Estado, al difundir un comunicado en el que criticó las alianzas del nuevo gobierno con sectores de la derecha.

En otro despacho de Prensa Latina, Glas señaló que “jamás traicionaré los principios políticos de Alianza País. Con o sin funciones, seguiré trabajando con la misma pasión”. Por su parte, el expresidente Rafael Correa criticó que el “diálogo” de la actual administración sea solo con quienes “odian a la Revolución” y agregó: “Adelante, Jorge (Glas), tómalo como una condecoración, añadió en su cuenta de Twiter en solidaridad con el vicepresidente.

La secretaria ejecutiva de Alianza País, Gabriela Rivadeneira, de inmediato hizo una llamado para mantenerse en “estado de alerta y movilización” y·cerrar filas con el fin “de preservar la unidad real” de la Revolución Ciudadana”. Jorge Glas acudió a una sesión de la directiva del Movimiento para exponer su versión sobre la crisis interna, y precisó que en su “contra, hay una persecución política”, que tiene como actores a funcionarios de la Contraloría.

El funcionario, a quien le acusan sectores de la oposición de estar vinculado al escándalo de la empresa brasileña Odebrecht, ha insistido en su inocencia, y ha reiterado que no tiene nada que ocultar, y manifestado su disposición a cooperar para la aclaración del asunto.

Días después el bloque legislativo del movimiento Alianza País emitió un comunicado donde se pide no poner en riesgo el proyecto político del que son parte. En el documento celebran el llamado al diálogo del primer mandatario, pero solicitan al presidente que “todo funcionario público que se integre al equipo de su gobierno haya demostrado compromiso con los postulados ideológicos de la Revolución Ciudadana”. Finalmente lamentan la situación entre Lenín Moreno y Jorge Glas y manifiestan su apoyo a ambos líderes.

Esta era la situación existente en el momento del cierre, agravada por la prensa opositora y los enemigos del proceso de cambios que cada día avivan el fuego de la discordia entre los miembros de la dirección de movimiento. Queda por ver el derrotero que tomen las negociaciones que puedan darse entre los dos principales protagonista de un enfrentamiento que solo beneficia a la derecha, en momento cuando un nuevo gobierno debería estar preocupado fundamentalmente por la continuación de la política iniciada por Correa.


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez