0
Publicado el 28 Agosto, 2017 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

EUROPA

El terrorismo es en rojo como la sangre de sus muertos

Lo cierto es que el Daesh, casi cerca de la extinción, prefiere seguir acumulando sangre inocente. Ya en el ocaso de vida, han iniciado una forma de terrorismo más difícil de prever o evitar. Ahora Europa es un blanco. Está en peligro de teñirse de rojo
Solo el sonido de las palomas en la plaza de Cataluña llena de miles que lloran por las víctimas. (Foto: (cubadebate.cu)

Solo el sonido de las palomas en la plaza de Cataluña llena de miles que lloran por las víctimas. (Foto: (cubadebate.cu)

Por MARYAM CAMEJO

Llueve dolor sobre Europa. Provoca el silencio de su gente y sollozos por los perdidos. No se sabe ya cómo estar a salvo… o dónde. Puede alcanzarte en cualquier plaza, cualquier esquina. Niño, joven o anciano sirve de víctima. Es el odio de los ignorantes. Buscadores de caos, califatos y sinsentidos. Es terrorismo su nombre. Rojo el color de sus muertos. Europa, el lugar escogido para convertir a centenares de inocentes en heridos salvados de la tragedia, o en recuerdos, fotos, historias de vidas en los medios.

Esa es la sensación de los días después de los atentados en España, Finlandia y Rusia. Ataques que demuestran que el terrorismo ha tomado otra forma, una de agresiones de bajo costo en dinero, pero alto en sufrimiento.

En Barcelona, la célula invisible de 12 jóvenes totalmente fuera de los radares policiales, al margen de ser posibles sospechosos de simpatizar con grupos extremistas, provocó la muerte de 15 personas, cifra que se manejaba al cierre de esta edición, y cientos de heridos, entre graves y leves. Esas son las salpicaduras fuera de las fronteras árabes del autodenominado Estado Islámico (Daesh, por sus siglas en árabe), desesperado por aumentar el número de sus víctimas.

El presidente de los consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz, envió un mensaje de condolencias a los familiares de las víctimas del atentado y al Rey Felipe VI, quien junto a su esposa visitó a los sobrevivientes en el Hospital del Mar.

Los ataques con cuchillos perpetrados en Finlandia y Rusia fueron también reivindicados, como expresiones de triunfo, por el Daesh. Del triste caso español se conoce que el objetivo primordial de los terroristas no era precisamente un atropello masivo en la Rambla de Barcelona, y el ataque en Cambrils que cobró la vida de una mujer, acuchillada, sino que esto fue una acción improvisada tras la explosión imprevista de una casa en Alcanar donde se encontraron trazas de TATP, explosivo casero usado por Daesh y conocido como “madre de Satán”.

El plan era provocar la mayor cadena de atentados yihadistas de la historia reciente europea. El rey Felipe VI, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se sumaron a las miles de personas que se reunieron en la plaza de Cataluña, entre rosas rojas y palomas, lágrimas y rachas de aplausos, para un minuto de silencio en honor a las víctimas.

Los musulmanes protagonizaron también una marcha en rechazo a los atentados. Las redes sociales se han inundado de consignas como “no en mi nombre” en un intento de decirle al mundo que el Islam y sus practicantes son inocentes de actos terroristas y condenan las acciones del Estado Islámico.

Ahora bien, varios factores hacen sonar las alarmas de seguridad tras los terribles sucesos. En el ataque de Bruselas en marzo del 2016 participaron cuatro terroristas. En Niza y Berlín, uno. En los de Londres, uno y tres. Este fue el mayor comando terrorista que ha actuado en Europa desde los atentados de noviembre de 2015 en París, pero, además, integrado por jóvenes radicalizados de forma autónoma, profesional y en un muy corto tiempo.

Un par de años atrás, esos muchachos, posiblemente, habrían viajado a Siria o Irak para integrar las filas del Estado Islámico, pero en la actualidad, con la pérdida de importantes territorios como Mosul, el fanatismo se queda en casa, con lo cual, el atentado en Barcelona fue el primero que sirvió para hacer la propaganda del nuevo lema del Daesh “Al Daula Al Islamiya Baqiya”, lo que significa El Estado Islámico permanece.

El “No tinc por” escuchado en la plaza de Cataluña es un claro mensaje de repuesta. Ese “no tengo miedo” en catalán sonó de un extremo a otro. Lo cierto es que el Daesh, casi cerca de la extinción, prefiere seguir acumulando sangre inocente. Ya en el ocaso de vida, han iniciado una forma de terrorismo más difícil de prever o evitar. Ahora Europa es un blanco. Está en peligro de teñirse de rojo.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo