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Publicado el 9 Agosto, 2017 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

España: Repartir la independencia

El gobierno de Cataluña se ha cansado de esperar y ha iniciado un proceso para decidir su separación
España: Repartir la independencia.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, anunciando la convocatoria al referéndum. (Foto: larazon.com)

Por MARYAM CAMEJO

Es perturbador pensar que alguien pudiera dedicar su vida a tejer y destejer como Penélope ¿Qué pasa si Odiseo nunca llega, si el empeño se pierde en el tiempo, y el tiempo se traga a la vida? Así se han ido los años para los catalanes que anhelan la independencia. Como era de esperarse alguien siempre aparece, llegado el momento, para decir “ya basta” y condenar la espera.

“Claro, es un acto de desobediencia, porque nos han dicho por activa y por pasiva que si esto se hacía, nos castigarían”, palabras exactas de Gabriela Serra, diputada del partido independentista Candidatura de Unidad Popular (CUP), cuando se anunció la nueva Ley de Autodeterminación de Cataluña, cuyo objetivo es dar cobertura legal al referéndum planeado para el primero de octubre, donde debe decidirse si hay divorcio o no, de España.

El texto, firmado por todos los diputados de los partidos Junts Pel Sí (JxSÍ) y CUP, quedó registrado y en espera del próximo paso, la admisión a trámite por parte de la Mesa, el 16 de agosto, cuando se retome la actividad parlamentaria.

Sobre la base de que el pueblo de Cataluña es un sujeto político soberano y, como tal, ejerce el derecho a decidir libre y democráticamente su condición política, la ley detalla las condiciones en que debe celebrarse el referéndum, y de ganar el sí, se establecen 48 horas para declarar la independencia y redactar una constitución.

Por supuesto que la decisión del Govern desafía a Mariano Rajoy, presidente de España, pero esta vez, como nunca antes, porque de ganar el sí, la acción será inmediata, poniendo en práctica la nueva también Ley de Transitoriedad.

La pregunta que más rápido nos viene encima es ¿y qué pasará después? ¿Cuál será la acción del gobierno central? Difícil decirlo, pero la Ley de Autodeterminación, que previó su suspensión por parte del Tribunal Constitucional (TC), afirma que prevalece jerárquicamente sobre todas aquellas normas que puedan entrar en conflicto, puesto que regula el ejercicio de un derecho fundamental inalienable del pueblo de Cataluña, y hasta asegura que ante posibles querellas u otras acciones judiciales, la ley ampara a todas las autoridades, personas y empresas que participen directa o indirectamente en la preparación y celebración del referéndum.

JxSí y la CUP han dejado claro el carácter vinculante de la consulta, y en caso de ganar el no, se convocará a nuevas elecciones. El TC advirtió al presidente Carles Puigdemont y demás miembros del Consejo de Gobierno de la Generalitat, su deber de impedir o paralizar cualquier iniciativa que suponga ignorar o eludir la suspensión acordada y les avisa de las eventuales responsabilidades, incluida la penal, en las que pudieran incurrir.

Así, ambos lados han dejado en claro sus intenciones, y hasta el momento nadie parece ceder, pero sin dudas el Govern no lo tendrá fácil, aún más, cuando Rajoy sentenció que no habrá referéndum el primero de octubre.

La creación de la Sindicatura Electoral, prevista en el texto, ha sido calificada por sus detractores como “otro juguete secesionista”, en aras de deslegitimar la anunciada consulta. Estará integrado por cinco personas, juristas o politólogos, nombrados por el Parlament, y le tributarán cuatro Sindicaturas de demarcación territorial, repartidas por secciones electorales y por mesas.

Todo parece indicar que Puigdemont no ha dejado margen para que se imposibilite la consulta, sin embargo, queda por ver si de verdad podrá llevarla a cabo. Si de algo se puede tener certeza es de que Rajoy moverá los hilos para impedirlo y cuenta con el sistema legal para ello, además, porque en la Constitución española se establece que para decidir sobre la soberanía de una región debe contarse con todos los españoles. Al final hay que reconocer que llamar a un referéndum con carácter vinculante para dar paso a la llamada “desconexión de Cataluña”, es algo que Rajoy combatirá siempre. La bondad no es tan alta en el gobierno europeo como para repartir entre los catalanes su justa independencia.


Maryam Camejo

 
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