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Publicado el 24 Septiembre, 2017 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

CUBA-EEUU

Absurdos pretextos

Con algo tienen que justificar en la ONU el criminal bloqueo a la nación cubana
Embajada de EEUU en La Habana. (Foto: Sputnik Mundo)

El misterioso ataque acústico plantea numerosas hipótesis en contra de la lógica. Foto Autor no identificado. (Foto: Sputnik Mundo)

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Es evidente que la administración Trump tiene que originar pretextos para justificar su oposición a la resolución que denuncia en la ONU el criminal bloqueo económico y financiero contra Cuba. En el pasado, Gobiernos estadounidenses usaron la justificación de la Isla “como satélite de la Unión Soviética” y cuando desapareció la URSS se hizo incuestionable que la política cubana brillaba con luz propia; entonces se escudaron en el tema de los derechos humanos y más tarde nos incluyeron a la cañona en la lista de países terroristas. Ahora los “trumpianos” se escudan en el uso de “armas sónicas o acústica” y más reciente en la absurda y grotesca calificación de “gobierno corrupto” para denigrar a la nación cubana.

Parecía difícil superar a W. Bush con su “Plan para una Cuba Libre” y su “anexo secreto”, sus inventos de fabricación en la Isla de “armas biológicas” y su obsesión de vulnerar cualquier proceso de acercamiento entre ambas naciones vecinas mientras Cuba no acepte las reformas “democráticas” que Washington siempre ha querido imponer.

Sobre la misteriosa saga acústica, hay muchos indicios de lo que algunos expertos denominan “operación negra” de las fuerzas que desde hace más de medio siglo maniobran en Estados Unidos como una especie de “gobierno invisible”. No es casual que el hecho fuera usado de inmediato por la reacción anticubana en la búsqueda de un retroceso en los pasos dados para mejorar las relaciones bilaterales.

Varios análisis en estas semanas han llamado la atención sobre las grandes incongruencias de estos supuestos ataques. En primer lugar la falta de sentido de que hayan ocurrido en los instantes en que Cuba y Estados Unidos progresaban en la concreción de un grupo importante de acuerdos para beneficio de ambos países, pero también en la naturaleza del misterioso ataque que plantea numerosas hipótesis en contra de la lógica.

Como todos los elementos indican y así lo aseguran fuentes públicas estadounidenses, estos fenómenos se dieron en espacios delimitados, y con precisión tremenda, pues afectaron a una persona en específico y no al resto. Un reporte de la agencia estadounidense AP destacó que varios de los supuestos ataques habrían tenido lugar en las residencias de los diplomáticos e incluso en edificios públicos como el recién remodelado hotel Capri, donde no hay reportes de otros huéspedes afectados. El propio FBI viajó a La Habana, investigó algunas de las habitaciones y no encontró rastros de dispositivos sónicos, señaló el despacho cablegráfico.

El fenómeno es tan incoherente que un experto en temas internacionales subrayaba en un comentario que cualquier persona con un nivel mínimo de inteligencia sabe que un ataque de cualquier tipo de armamento no puede seleccionar a quien dañar y a quien no.

La posición cubana ha sido diáfana y reiterada en encuentros sostenidos en Washington con autoridades norteamericanas en este mes de septiembre. Durante la sexta reunión de la Comisión Bilateral con Estados Unidos. Cuba reiteró que “jamás ha perpetrado ni perpetrará acciones de esta naturaleza, ni ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con ese propósito”.

Durante el diálogo, Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, reiteró que Cuba tiene gran interés en esclarecer este asunto y concluir la investigación que está en curso y para ello considera esencial la cooperación de las autoridades estadounidenses.

Mientras Trump denostaba en la ONU, Cuba en Washington reiteraba la voluntad de continuar un diálogo respetuoso con el Gobierno estadounidense, y la disposición de implementar activamente los acuerdos bilaterales suscritos en los dos últimos años.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina