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Publicado el 24 Septiembre, 2017 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

Agresión y mediocridad opositora

Se han sostenido más de 100 reuniones privadas entre la oposición y representantes de la Revolución bolivariana para encontrar caminos de entendimiento.

Se han sostenido más de 100 reuniones privadas entre la oposición y representantes de la Revolución bolivariana para encontrar caminos de entendimiento.

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

La Revolución bolivariana entra de lleno en otro momento crucial cuando el domingo 15 de octubre se realicen las elecciones regionales para gobernadores en 23 entidades federales a excepción del distrito capital, porque todo el empeño de la derecha internacional es consensuar una estrategia  destinada a quebrar el poder de las fuerzas revolucionarias y allanar el camino de una oposición que se ha debilitado ante la opinión pública interna tras las practicas violentas y desestabilizadoras de las guarimbas, donde varios de los principales dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tienen una alta cuota de responsabilidad.

La alta participación ciudadana  en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente el pasado 30 de julio en condiciones tan adversas, probó  la elevada aprobación popular de la política planteada por Nicolás Maduro contra la violencia y por la paz, de ahí que todas las medidas contrarrevolucionarias y la presión que encabeza Estados Unidos estén dirigidas a incrementar la guerra económica, agudizar la carestía de la vida y poner a un sector importante de la población en contra del Gobierno para  desalojarlo del poder.

El cínico comentario de Donald Trump en Nueva York durante la cena con un grupo de acólitos: “Venezuela está colapsando y el pueblo venezolano está muriendo de hambre”, expresa la nueva táctica de Washington para lograr ese propósito, tras imponer varias sanciones económicas contra ese hermano país, mientras una y otra vez ha reiterado  que Estados Unidos contempla un abanico de nuevas acciones contra Caracas, “incluida una posible opción militar si fuese necesario”.

Hasta ahora todos los planes para defenestrar a Maduro han fracasado. Siempre los enemigos fijaron distintos plazos para su caída, sin que las sombrías predicciones se cumplieran y por eso se avizora un recrudecimiento de la agresión económica para tratar de menguar el apoyo popular en la ruta electoral trazada, porque además de las elecciones de octubre, vendrán después las de abril del año próximo para elegir a alcaldes y unos meses después las presidenciales,  aunque como señalan los expertos la oposición a lo interno está en condiciones precarias  hasta dentro de sus propios adeptos por la  división ante las aspiraciones individuales de sus personeros.

Esta llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que llegó a extremos de declarar la guerra al Gobierno nacional al apoyar las medidas del presidente Donald Trump, es la que mantiene un discurso ambiguo con respecto al diálogo nacional dirigido a consolidar la paz y la estabilidad del país. Tal es la ambivalencia apreciada tras los primeros contactos en República Dominicana entre el 13 y 14 de septiembre, donde se acordaron seis temas fundamentales para la paz en Venezuela, así como una nueva fecha para la próxima reunión que se va a llevar a cabo en ese país caribeño, hechos exaltados por varios representantes de los países acompañantes y en particular por el anfitrión, el presidente Danilo Medina.

Sin embargo, inmediatamente después salieron diciendo donde “digo dije, digo diego”: “Son encuentros exploratorios, la exploración no es un proceso como tal ni de diálogo ni de negociación”…”hasta que no estén acordadas las condiciones, las garantías y la agenda clara nosotros no vamos a avanzar hacia el proceso de negociación”…“cualquier diálogo será para cambiar el gobierno”.

Como recordó el presidente Maduro se han sostenido “más de 100 reuniones privadas” entre la oposición y representantes de la Revolución bolivariana para encontrar caminos de entendimiento, pero los escuálidos se han envalentonado con los “trumpones” que piensan podrán liquidar la Revolución. Subestiman con increíble torpeza el sentir nacional de un pueblo patriota que ha dado pruebas de ser consecuente con aquella sentencia del destacado luchador estadounidense Martin Luther King: Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina