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Publicado el 15 Septiembre, 2017 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

COLOMBIA

Construir la paz es muchas veces más difícil que hacer la guerra

La FARC-EP, ahora como partido político, continuará su lucha en otro escenario
Timoleón Jiménez encabeza la dirección del nuevo partido en la difícil etapa que comenzó este setiembre. (Foto PL)

Timoleón Jiménez encabeza la dirección del nuevo partido en la difícil etapa que comenzó este setiembre. (Foto PL)

Por ARSENIO RODRÍGUEZ

De la lucha armada en las selvas colombianas, y luego de un largo y complejo proceso donde finalmente se logró un acuerdo de paz que daba por terminada la guerra, los combatientes de las FARC-EP reunidos en Congreso en plena ciudad capital aprobaron a finales de agosto la creación de un partido que, desde setiembre, forma parte del escenario político de la sociedad colombiana con las miras puestas en las próximas elecciones legislativas y seguir a favor del pueblo de esa nación.

En la cita cimera se creó lo que según declaraciones de miembros del Estado Mayor Central de la organización, es un amplio movimiento político, abierto, que luchará por la igualdad social, con una clara línea marxista-leninista. La nueva agrupación política está conformada por combatientes que proceden de las guerrillas que existían en una parte del país y del Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3), organización que era la expresión política de las FARC en áreas urbanas.

Después de cinco días de intenso trabajo en comisiones, Ernesto Samper, expresidente de Colombia y ex secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas dio la bienvenida a la política al ex grupo guerrillero, con un discurso que según Prensa Latina apostó “por un socialismo, en el que se impulse la economía campesina y el reparto de la tierra”.

En cuanto a la orientación político-ideológica del nuevo partido, el último día de debates se aprobó por votación mantener los principios y elaboraciones teóricas derivadas del “pensamiento crítico y libertario, así como de las experiencias que a partir de ellas se han elaborado tanto a escala mundial como de América Latina, especialmente las formuladas por los fundadores de las FARC-EP, Manuel Marulanda y Jacobo Arenas”, todo ello con una clara posición destinada a superar el orden social capitalista.

Al discutirse cómo debería llamarse y cuál sería el logotipo del nuevo partido, se decidió por mayoría el de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), sigla histórica que pretende, según analistas, mantener la cohesión interna de la hasta ahora organización político-militar. El logo, por su parte, simboliza una rosa moderna, con una estrella roja en su interior, aunque ambas cuestiones motivaron críticas, pero lo más importante del Congreso fue cuando los 1 100 delegados votaron por la dirección del nuevo partido, que estará conformado por 111 militantes, entre los que se destacan los principales cuadros políticos del Secretariado de las FARC-EP. Entre ellos, Rodrigo Londoño (conocido por los alias Timoleón Jiménez y Timochenko), Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Joaquín Gómez y Pastor Alape, entre otros.

Nuevas batallas esperan a los ahora militantes del Partido, con diferentes armas en una sociedad donde los métodos se caracterizan por la politiquería reinante, a la que no están acostumbrados y donde las “emboscadas” serán casi a diario, con una población envenenada durante décadas por la prensa burguesa.

En breves palabras de una exguerrillera, identificada por Prensa Latina como Isabela, se resume la realidad que ahora afrontan los militantes del nuevo partido: “construir la paz es muchas veces más difícil que hacer la guerra”. En esta nueva etapa, el partido tiene asegurados, por los acuerdos de La Habana, cinco senadores y cinco diputados en la Cámara de Representantes para la legislatura 2018-2022.

Timoleón resultó elegido presidente del Consejo Político Nacional del partido, integrado por 15 miembros. Iván Márquez, consejero político y Pablo Catatumbo, como consejero de organización. En el encuentro quedó ratificado el espíritu de unidad y la necesidad de avanzar hacia un gobierno de transición y reconciliación nacional y se ratificó que “tenemos que tomar conciencia real de la amplitud con que debemos dirigirnos a la nación, sin dogmas ni sectarismos, ajenos a toda ostentación ideológica, con propuestas claras y sencillas”, tal y como señalara en su momento el ahora presidente del Consejo.

 


Arsenio Rodríguez

 
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