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Publicado el 21 Octubre, 2017 por Eduardo Montes de Oca en Mundo
 
 

 COLOMBIA

La paz no marcha en línea recta

La sociedad sufre los embates del sistema
La matanza de Tumaco o la paz escurridiza. (Diario del Sur)

La matanza de Tumaco o la paz escurridiza. (Diario del Sur)

Por EDUARDO MONTES DE OCA

 

Muestra de madurez jurídica, la Corte Constitucional de Colombia se acaba de pronunciar por lo que analistas y la opinión pública han calificado de blindaje del trato que alcanzaron en La Habana el gabinete de Juan Manuel Santos y las FARC-EP. Un despacho de Prensa Latina subraya lo proclamado por el tribunal: “Las instituciones y autoridades del Estado tienen la obligación de cumplir de buena fe con lo establecido en el Acuerdo Final”.

La buena nueva concitó el beneplácito de los que apuestan por el alejamiento de las explosiones y deploran la oposición de la ultraderecha en el poder legislativo  y otros ámbitos. Por su lado, el movimiento del exmandatario y reaccionario Uribe se regaló el lujo de rechazar el veredicto y amenazó con que buscará un referendo derogatorio, algo inviable, al decir de expertos y del jefe negociador del gabinete ejecutivo y hoy precandidato presidencial, Humberto de la Calle, quien comentó que, más allá de los elementos legales, lo concreto es el valor de la palabra empeñada.

En medio de una ríspida discusión política, lo cierto es que la resolución viene a suavizar las tensiones en días signados por el eco de la tragedia de la localidad de Tumaco, donde agentes antinarcótico de ese sitio suroccidental asesinaron a nueve campesinos e hirieron a más de 50 -poco más, poco menos, según la fuente consultada-, suceso que podría no quedar impune, gracias a que la Procuraduría General abrió una investigación formal contra cuatro presuntos responsables de la masacre.

A su vez, el Consejo Político Nacional de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (nuevo nombre como partido de las FARC) instó al cumplimiento del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito. Porque la erradicación forzada de las plantaciones de coca, sin tomar en cuenta las políticas sociales de reemplazo voluntario ha conducido a protestas pacíficas de diferentes sectores del campesinado.

Calificada por observadores de sabio criterio, la organización declaró lamentar profundamente “que haya policías involucrados en el execrable crimen, cuando es sabido que al interior de la fuerza pública existen miles de personas comprometidas con el proceso de paz”. Proceso que trasciende a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia para integrar al Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla del país, que también apostó por el diálogo, desde febrero pasado, y anunció en septiembre, en Quito, el cese el fuego bilateral y temporal con la administración de Santos, como vía expedita para concluir un conflicto de más de 50 años, el más dilatado de América Latina.

Pero, para muchos, la tregua no debe implicar solo el silencio de los gatillos, sino, asimismo, mejorar la situación humanitaria de la población, la más perjudicada por enfrentamientos que han ocasionado alrededor de 300 mil muertos, 46 mil desaparecidos y cerca de siete millones de desplazados.

Conforme recuerda PL, el adiós a la pólvora, aprobado 48 horas antes de la visita del papa Francisco a Bogotá (del 6 al 10 de septiembre), está  vigente por 102 días, desde el 1ro de octubre en curso hasta el 9 de enero de 2018. Activada la interrupción de las hostilidades, comenzará de manera simultánea un proceso de concertación y consulta con la ciudadanía, que partirá de audiencias, programadas para realizarse a inicios del cuarto ciclo de negociaciones, desde el 23 de octubre, en la capital ecuatoriana, y que cuenta con el acompañamiento de Cuba, Venezuela, Brasil, Noruega y Chile en calidad de garantes.

Sin embargo, no todo es aplauso en la nación sudamericana. A más de sonadas huelgas en importantes esferas, en el occidental departamento del Cauca un choque entre gendarmes y una comunidad indígena que reclamaba un predio prometido por el Gobierno acarreó más de 40 heridos y una periodista muerta. Lo cual corrobora que la raíz de los males se encuentra en la esencia del sistema imperante en Colombia, y en tanto este dure no se podrá aseverar que la paz marcha inapelablemente en línea recta.


Eduardo Montes de Oca

 
Eduardo Montes de Oca