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Publicado el 9 Octubre, 2017 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

¿Sorprende realmente la ultraderecha alemana?

La dama de hierro reelegida para un cuarto mandato enfrenta el ascenso del partido neonazi AfD

 

Peligrooso ascenso de la ultraderecha en alemania. (Foto: prensa-latina.cu)

Peligrooso ascenso de la ultraderecha en Alemania. (Foto: prensa-latina.cu)

Por MARYAM CAMEJO

Ángela Merkel vuelve a la carga, pero esta vez con menos suerte. Por un lado obtuvo la victoria de ser reelegida para un cuarto mandato pero el bloque conservador formado por la Unión Cristiano Demócrata (CDU, por sus siglas en alemán), partido de centro-derecha de la canciller, y la Unión Social Cristiana (CSU, por sus siglas en alemán), registró su peor resultado en casi 70 años, a pesar de que seguirá siendo mayoría en el parlamento. Para rematar, su actual socio de la coalición, el socialdemócrata SPD, liderado por Martin Schulz anunció que se convertirá en oposición después de sufrir una derrota histórica.

La noticia casi trágica de las elecciones es que el partido nacionalista Alternativa para Alemania (AfD) ganó sus primeros escaños en el Parlamento por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Merkel aseguró que atenderá “las preocupaciones y ansiedades” de los que votaron por AfD para ganar su apoyo nuevamente, y afirmó que en este mandato deberá ocuparse de cuestiones económicas y de seguridad, así como abordar las causas profundas de la migración, una de las principales razones detrás del resultado de AfD.

La gran pregunta de la comunidad internacional frente al ascenso del AfD es ¿dónde quedó la tan famosa racionalidad alemana? La realidad social del país responde la pregunta. Es cierto que bajo el gobierno de Ángela Merkel a Alemania le ha ido bien como la cuarta economía más poderosa del mundo y el motor de la Unión Europea. Tampoco puede negarse que la tasa de desempleo bajó de 11.7 por ciento en el 2005 a 4.4 por ciento en 2016. Sin embargo, no toda la población disfruta de los mismos niveles de bienestar, en la última década se ha incrementado el número de trabajadores en riesgo de pobreza y ha repuntado la cifra de pluriempleados.

Además, el AfD tomó más fuerza frente al debate de los refugiados. Un malestar de varios sectores de la sociedad que ellos detectaron y aprovecharon para fomentar el miedo a la pérdida de la identidad debido a una invasión desmedida de islam. Dibujan una imagen de los refugiados como si se tratara de personas que consumen los recursos públicos que deberían destinarse a los nacionales, además de constituir un peligro para la seguridad ciudadana.

En Sajonia el partido logró el 27 por ciento de los votantes y ahora aspiran a convocar un referéndum para decidir si el país debe salir de la zona euro, prohibir los burkas y los minaretes, y procesar a Merkel por su decisión de permitir la entrada de refugiados. O sea, que la canciller tiene por delante un cuarto mandato lleno de baches. Deberá controlar a la formación ultraderechista que se ha vendido como la única oposición real a los partidos tradicionales.

“Hoy podemos decir que tenemos un mandato para asumir la responsabilidad y vamos a asumir esta responsabilidad con calma, hablando con nuestros socios, por supuesto”, afirmó Merkel. La realidad es interpretada por los medios como un gran castigo a la canciller, a su gestión y a la coalición que ha dirigido el país los últimos tres mandatos, por recibir a casi 900 000 inmigrantes y refugiados indocumentados.

Con 63 años y una buena experiencia acumulada, a Merkel no le queda más remedio que ajustarse dentro de las estrechas posibilidades que tiene. Muchos se preguntan incluso, cómo se verá afectada la Unión Europea con el ascenso de AfD, algo que no puede deslindarse de fenómenos como Trump en Estados Unidos y Marine Le Pen en Francia, que por muy poco no llegó al Elíseo.

Esto evidencia que existe cierto descontento en toda Europa. Un descontento preocupante. Mientras viva ese sentimiento entre los ciudadanos, habrá materia prima para el auge de partidos de derecha.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo