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Publicado el 15 Noviembre, 2017 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Nicaragua optó por la paz

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) arrasa en elecciones municipales.
FSLN celebra cierre oficial de campaña en elecciones municipales de Nicaragua. (Foto: granma.cu)

FSLN celebra cierre oficial de campaña en elecciones municipales de Nicaragua. (Foto: granma.cu)

Por Alberto Corona

Especial de la PL para BOHEMIA

Nicaragua celebró elecciones municipales el pasado 5 de noviembre, en las cuales la alianza liderada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) obtuvo una contundente victoria.

De acuerdo con el Consejo Supremo Electoral, el FSLN ganó en 135 alcaldías de las 153 en disputa, tras alcanzar un millón 321 mil 67 votos, luego de escrutadas el 98,7 por ciento de las papeletas.

A primera vista parecen cifras frías, sin embargo, muestran y responden al avance que a lo largo de más de 10 años ha experimentado en todos los órdenes la sociedad, bajo el liderazgo y conducción del gobierno sandinista, que cuenta, además, con la mayor aprobación del hemisferio.

Transformación que convocó al pueblo nicaragüense a mantener la unidad, la reconciliación, la paz y, sobre todo, a sumar esfuerzos para lograr la erradicación de la pobreza y alcanzar un desarrollo sostenible, integral y equitativo.

Para algunos escépticos este último objetivo resulta inalcanzable. Nicaragua es un país pobre, del llamado Tercer Mundo, argumentan.

No obstante, amén de las estadísticas -que suelen nuevamente parecer frías- es una realidad que la nación centroamericana lleva varios años creciendo en torno al cinco por ciento de manera sostenida.

Y resulta que ese crecimiento sí se vierte en mejorar los niveles de vida de la ciudadanía, a través de diversos programas impulsados por el gobierno, de gran impacto y responsabilidad social.

Por otra parte, el civismo mostrado durante la jornada comicial expuso una vez al mundo que atrás quedaron años de confrontación electoral violenta y el pueblo optó por el camino de la paz, más allá de las diferencias políticas e ideológicas.

Ese día la ciudadanía se abocó a escoger a sus autoridades locales, en unas elecciones que se caracterizaron por su tranquilidad y transparencia, pese algunos incidentes aislados ocurridos un día después.

Incidentes escasos que ciertos medios de comunicación trataron de inflar bajo el guión prefabricado de algunos operadores políticos, dirigido a esbozar un inestable paisaje que no refleja a la Nicaragua de estos tiempos.

Distorsión que sigue la regla de la desinformación y la falacia, pero finalmente atajada por el riguroso acompañamiento de expertos internacionales, quienes avalaron y elogiaron el proceso, al tiempo que recomendaron mejoras.

El camino, afirmó el presidente Daniel Ortega, es la paz y la reconciliación construida sobre bases democráticas.

“Por eso es que hoy más que nunca tenemos que reivindicar las elecciones y las votaciones como la única ruta posible para producir cambios para elegir autoridades, y fortalecer la paz, la seguridad y la estabilidad de nuestra nación”, subrayó.

El mandatario también llamó a sus connacionales a convertirse en sembradores de amor allí donde el odio aún persista.

“Donde exista el odio, donde haya odio, convirtámonos todos en sembradores de amor, y tendremos paz, estabilidad y felicidad para todas las familias de Nicaragua”, puntualizó.

Bajo esa premisa el sandinismo se movilizó y salió a las calles a expresar su voluntad, la de una mayoría que opta por la paz social, la cual no solo comprende estabilidad política, sino también la seguridad ciudadana, temas considerados esenciales para el desarrollo del país.

Una voluntad política que esa mayoría entiende como suya, manifestada una vez más mediante el civismo en las urnas.


Prensa Latina

 
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