0
Publicado el 4 Diciembre, 2017 por Victor Manuel González en Mundo
 
 

CUBA-EEUU

Cuba debe mantenerse abierta como destino

Aprecian principales jefes de líneas de crucero voluntad cubana de favorecer los intercambios

 

Doce compañías que estuvieron presentes en el encuentro. FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS

Doce compañías que estuvieron presentes en el encuentro. FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

El hecho de que la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) se haya reunido en La Habana con la participación de sus principales directivos es una expresión de que estas compañías están interesadas en mantener operativas las líneas con destino a Cuba a pesar de las tensiones existentes entre la isla caribeña y Estados Unidos, como afirmó a la prensa uno de los de los líderes de este sector. Según comentó también una funcionaria, la importancia de este encuentro adquiere mayor trascendencia si se tiene en cuenta que rara vez la Asociación se reúne fuera de territorio estadounidense e igualmente rara vez asisten los principales CEO (jefes de compañías).

La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros está conformada por las líneas de cruceros más importantes de Norteamérica, y se formó frente a la necesidad de promover los beneficios especiales de este tipo de viajes, mientras que en el caso cubano aprecian las oportunidades para ampliar las operaciones.

Los asistentes al encuentro de CLIA recibieron una amplia información sobre el momento actual de la economía cubana por parte de Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior, quien estuvo acompañado de Manuel Marrero, ministro del Turismo, y otros funcionarios, donde se reseñó el programa de desarrollo que Cuba prevé implementar en la infraestructura portuaria destinada a la actividad de cruceros en diferentes puertos del país, así como incrementar la potencialidad de sus capacidades hoteleras. También los visitantes tuvieron sesiones de intercambios y negociaciones bilaterales con diferentes contrapartes, donde pudieron apreciar la voluntad de las autoridades de la isla por favorecer los intercambios de manera respetuosa.

El investigador y profesor de turismo de la Universidad de La Habana José Luis Perelló en una entrevista reciente publicada en el boletín electrónico Caribbean News Digital (CND), calificó de exitoso el desempeño de los viajes de cruceros hacia nuestro país, que estuvo excluido de los itinerarios de las mayores líneas de cruceros del Caribe, pero cuya modalidad con destino a puertos cubanos aumentó, y aseguró que de los cuatro millones de turistas que han llegado a Cuba, 477 000 arribaron a bordo de buques cruceros, con el puerto de La Habana como principal punto de atraque pues hasta octubre de 2017 había recibido 28 cruceros, con más de 270 escalas portuarias.

Durante uno de los recesos de la reunión del CLIA, Frank Del Río, consejero delegado de la estadounidense Norwegian Cruise Line, aseguró a periodistas que “la industria de los cruceros apoya que Cuba se mantenga abierta como destino” y añadió: “De los 500 destinos de nuestra compañía, La Habana es el número uno en satisfacción de los clientes, creo que es una muestra de lo que Cuba tiene para ofrecer”. Igualmente Arnold Donald, presidente y CEO de Carnival, dijo a Juventud Rebelde que lo más importante para él es haberse reunido, estar juntos en La Habana, y constituye un orgullo para Carnival ser la primera línea en establecer operaciones por lo que pueden mostrar sus experiencias”.

Según ha trascendido, se prevé que al concluir el año, Cuba recibirá poco más de 4.7 millones de visitantes, mientras que

“Beber un mojito tendrá consecuencias”

Visita del crucero Amadea a Santiago de Cuba, 15 de marzo de2016.

Los cruceros seguirán viajando a Cuba. Foto AP

La administración de Donald Trump retrocedió hacia la era cavernícola con amenazas y prohibiciones para cambiar ostensiblemente el panorama de las relaciones entre ambos países. Sus decisiones retornan al deseo de dificultar los viajes de estadounidenses a la isla y prohibir a compañías de ese país hacer negocios con empresas cubanas que son gestionadas por militares, cuya mayoría son del sector turístico.

La punitiva política de Trump fue explicada recientemente por uno de sus principales asesores, el académico Carlos E. Díaz-Rosillo, político norteamericano hijo de padres cubanos (él nació en Caracas) de más alto rango en la Casa Blanca: “No los intercambios individuales, pero los intercambios de grupos religiosos, culturales y educativos van a continuar, queremos que el pueblo cubano esté en contacto con el pueblo americano, con unos intercambios que les permita ver los beneficios del sistema norteamericano, de la democracia, de la libertad, del capitalismo bien llevado”.

Pero a la pregunta de cómo van a controlar a los ciudadanos norteamericanos en sus viajes a Cuba, Díaz-Rosillo se explayó. Aclaró que no van a mandar a nadie de la CIA o del Departamento del Tesoro a asegurarse de que los norteamericanos estén cumpliendo con la Ley, “pero si nos enteramos de que un norteamericano se quedó en un hotel controlado por los militares va a haber sanciones, de la misma manera que esperamos que la gente llene correctamente su planilla con su declaración de impuestos y si nos enteramos de que no es así, hay penalizaciones. Vamos a contar con los medios de prensa, con la gente que diga, Fulano de Tal se quedó en este hotel, investiguen y lo vamos a investigar… Aquel que no cumpla las leyes tiene que saber que va a haber consecuencias”.

A partir de ahora, recalcó Díaz-Rosillo, los ciudadanos norteamericanos que vayan a Cuba de turismo a beber mojito y su viaje no sea con un fin educativo o religioso, de los que están permitidos, recibirán sanciones: “Habrá consecuencias. Eso va a cambiar”.

Un buen año para las aerolíneas

Un año después de comenzados los vuelos regulares de las aerolíneas estadounidenses a Cuba están presentes los ajustes de mercados, aunque según los expertos ha sido un buen período pese al freno de las avalanchas de viajes que significó las medidas de Trump, el huracán Irma y la campaña desvirtuada de la “saga acústica” para desmotivar a los norteamericanos con los supuestos peligros de venir a territorio cubano.

Comentarios de la prensa en Estados Unidos señalan, por ejemplo, que American Airlines ha decidido eliminar el 8 de enero su vuelo diario de Miami a Cienfuegos, que fue la primera ciudad cubana a la que voló cuando inauguró su servicio comercial regular a la isla el 7 de septiembre de 2016, pero la aerolínea mantendrá 63 vuelos semanales a otras cinco ciudades cubanas: Holguín, Camagüey, Santa Clara, Varadero y La Habana. Además, ha solicitado 10 vuelos semanales adicionales de Miami a La Habana.

Algunas aerolíneas también han solicitado permiso para volar desde otros aeropuertos estadounidenses o aumentar la frecuencia de sus vuelos. JetBlue, es el caso, quiere seis vuelos semanales adicionales de Fort Lauderdale a La Habana y también quiere ofrecer servicio sin escalas entre Boston y La Habana los sábados. JetBlue ya tiene un servicio diario sin escalas entre Nueva York y La Habana, entre Orlando y La Habana y opera vuelos diarios de Fort Lauderdale a La Habana.

Southwest también ha solicitado un tercer vuelo diario directo entre Fort Lauderdale y La Habana, mientras que Delta ha pedido volar con frecuencia diaria de Miami a La Habana, y United y Mesa Airlines proponen seis vuelos semanales de Houston a La Habana, con aviones de cualquiera de las dos aerolíneas.

Como era de esperar, no todas las aerolíneas están sacando provecho a sus vuelos a Cuba, como es el caso Alaska Airlines que interrumpirá su el servicio a la Isla, tras su vuelo entre Los Angeles y La Habana el 22 de enero próximo, pues el 80 por ciento de sus viajeros a Cuba están en la categoría de los viajes individuales y con las prohibiciones de Trump ya no podrán hacerlo.

Esa política ha levantado fuertes críticas dentro de sectores políticos, empresariales y diversas organizaciones estadounidenses que las califican de “fallidas, obsoletas y aislacionistas” con la molesta ironía de que, en nombre de la “libertad” para los cubanos, Trump restringirá la libertad de los estadounidenses.


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González