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Publicado el 17 Diciembre, 2017 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

HONDURAS

En las calles contra otro golpe

Tras los comicios para elegir presidente, el país entra en una crisis política debido a las evidencias de fraude en el proceso
Aumentan las protestas debido al resultado de las elecciones. (radiogalileo.com)

Aumentan las protestas debido al resultado de las elecciones. (radiogalileo.com)

Por MARYAM CAMEJO

De un golpe de Estado a otro. Así califican algunos lo que ha pasado en Honduras. No en vano las personas han salido a las calles a pronunciarse contra el proceso que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) debía regir con transparencia. Pero el resultado fue contrario a lo que se esperaba. La respuesta final de quién sería el próximo presidente demoró más de lo normal desde que el sistema se cayó cuando Alianza de oposición, iba delante en el conteo.

Tras varios días de espera, el TSE anuncia como vencedor al actual mandatario Juan Orlando Hernández, y el pueblo inunda las calles en protesta. Toques de queda, muertos, heridos por la violencia y la represión, un nuevo conteo de actas y ningún cambio. Así vive esta nación: otro golpe, otra injusticia.

El candidato de Alianza de oposición, Salvador Nasralla, aseguró que el ente electoral continúa el fraude tras el escrutinio especial de 5 753 actas y afirmó que era necesario revisar las 18 128 actas, incluyendo los cuadernillos. También denunció la posibilidad de que las autoridades del TSE hayan quemado los cuadernillos o los hayan hecho desaparecer.

El coordinador de Alianza de oposición, Manuel Zelaya, indicó que en dicho escrutinio especial se le restaron votos a su partido y se los sumaron al Liberal (cuyo candidato quedó de tercero en los comicios y reconoció la victoria de Nasralla), para que los números cuadraran y el presidente Hernández obtuviera la ventaja.

La hipócrita respuesta del presidente del TSE, David Matamoros, es que tras la revisión extraordinaria de las actas exigida por la oposición, no se registró ningún cambio en los resultados, por lo que no existe evidencia de algún tipo de fraude y, más bien, los resultados ofrecidos constatan la voluntad del pueblo hondureño; lo cual es irrisorio o causa de llanto, porque entonces cómo se explica que las autoridades hayan acudido a un toque de queda para controlar las calles.

La crisis política ha sumido al país mesoamericano, y las fuerzas conservadoras pretenden resolverla con la continuidad de Hernández en la presidencia. Las manifestaciones son la viva muestra de que el TSE está dando un resultado diferente al esperado por el pueblo. Los mismos intereses que movieron tras bambalinas el golpe de Estado a Manuel Zelaya, vuelven a luchar para no ser enterrados.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que Honduras es estratégica geopolíticamente debido a la presencia de bases militares desde las que Estados Unidos intenta ejercer control sobre Centroamérica y el Caribe. Además, fue el país que alojó a los mercenarios que invadieron a Guatemala en los años 50, con apoyo expreso del Departamento de Estado y la CIA; y fue también el territorio que albergó a la Contra y sus escuadrones de la muerte a inicios de los 80 para acabar con el Sandinismo.

Ya el mismo Nasralla denunció que la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Embajada norteamericana “nos han engañado” y “son cómplices del fraude”. Mientras el izquierdista llama a ocupar las calles en rechazo a la declaración del TSE, los grandes medios de derecha en el mundo se hacen eco de mentiras y publican en titulares que la campaña de Nasralla no tiene seguidores.

Tal como analiza la televisora Telesur, la continuidad de la presencia de intereses estadounidenses tiene como eje la promoción de la democracia liberal de mercado, obturando cualquier tipo de proyecto político que “insinúe” desviarse de este trayecto. Existen al menos tres ámbitos donde el sector público-privado norteamericano se mueve con total libertad, y que en su momento parecieron ser “amenazados” por algunas de las propuestas de Zelaya, temores que probablemente vuelve a revivir el (negado) triunfo de Nasralla.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo