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Publicado el 3 Febrero, 2018 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

SUDAFRICA.

Calentando los motores

A este país austral solo le queda un año para elegir un nuevo presidente, desde ya se perfilan propuestas y hasta se sacan trapos sucios
La oposición acusa al mandatario sudafricano Jacob Zuma de corrupción y daño a la economía nacional. (Foto: (TeleSurtv.net)

La oposición acusa al mandatario sudafricano Jacob Zuma de corrupción y daño a la economía nacional. (Foto: (TeleSurtv.net)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

No fueron precisamente sus fabulosos diamantes los que colocaron a Sudáfrica en el centro de atención mundial en el Siglo XX. El oprobioso régimen racista y segregacionista se fue quedando solo, e incluso Estados Unidos, su aliado histórico, debió darle la espalda si no quería que lo tildaran de cómplice de asesinatos. Y en eso había que ser muy cuidadoso porque cómo se autoproclamarían los reyes de los derechos humanos.

Entonces, el 17 de julio de 1991, el Parlamento tricameral sudafricano, de mayoría blanca, puso fin formalmente al apartheid al derogar las últimas leyes discriminatorias sobre las que se sustentaba el régimen. Luego vendría el ascenso al poder de Nelson Mandela (del 10 de mayo de 1994 – al 14 de junio de 1999) con una apabullante victoria al contar con el voto de su gente, antes sufrida y marginada de procesos semejantes. El también conocido como Madiba supo con su sabiduría hacerle comprender al pueblo negro lo nocivo que es el odio hacia el otro.

Superada esa etapa la agenda mediática no suele ser muy prolija en noticias sobre ese país africano, que algunos expertos consideran un peso pesado, lo cual se confirma siendo uno de los miembros del BRICS.

Numeritos hablan

En una búsqueda exhaustiva, esta reportera encontró un despacho de Europa Press donde se anunciaba que si se tomaba como referencia el primer trimestre de 2017, Sudáfrica había entrado en recesión por primera vez en ocho años, según datos publicados por Stats, la agencia de estadística sudafricana.

La misma fuente añadía que tanto el sector secundario como el terciario registraron tasas de crecimiento negativas pero, concretamente, los segmentos que de mayor manera ralentizaron la economía fueron el comercio y la manufactura, al caer en los últimos tres meses un 5,9 por ciento y un 3,7 por ciento respectivamente. Y a pesar de que el sector agrícola y el minero contribuyeron de manera positiva al PIB no lograron ser lo suficientemente sostenibles como para contrarrestar la caída de las otras actividades.

Con ese telón de fondo, el 27 de noviembre pasado, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, instruyó al Ministerio de Finanzas, identificar junto con el Comité Fiscal de la Presidencia los pasos a seguir en pos de solucionar la brecha de unos dos mil 900 millones de dólares, a través de reducción de gastos y medidas para ampliar la recaudación de impuestos. Asimismo, la oficina presidencial, exhortó encontrar propuestas para reducir los gastos en unos mil 780 millones de dólares pero sin que ello implicara afectaciones en áreas importantes para las perspectivas de crecimiento económico.

Al margen de esas dificultades, Sudáfrica logró cerrar 2017 con ciertos progresos en la lucha contra la pobreza, la inequidad y el desempleo, ese conjunto de males que se arrastran a cuenta del colonialismo. Sin embargo, es preciso admitir lucimiento en la administración estatal: y lo que parecía un imposible sucedió. El país logró salir de la recesión, su agricultura se expandió 44,2 por ciento, la minería y la industria vinculada a las canteras aumentó 6,6 por ciento mientras que la industria manufacturera creció en 4,3 por ciento. Por sus indicadores económicos Sudáfrica ocupa el lugar 39 en relación al volumen del PIB.

Trasfondo político

Justo en esas batallas domésticas es que Zuma enfrenta una moción de desconfianza a discutirse en el Parlamento nacional este 22 de febrero. La presidenta de ese órgano legislativo, que sesiona en Ciudad del Cabo, Baleke Mbete, indicó que esta fecha responde a la necesidad de que el mandatario sudafricano pueda pronunciar su Discurso a la Nación, como despedidas de su cargo.

Todo indica que esta iniciativa ha sido encauzada por la oposición política empeñada en asumir las riendas. Además carga con la frustración por el fracaso de las acusaciones en contra de Zuma por corrupción, cuando la Procuraduría Nacional anuló un dictamen de la Alta Corte de Justicia que los había rechazado.

El opositor partido Luchadores por la Independencia Económica (EFF) y el partido gobernante de Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (ANC) llevan años de tensiones difíciles de dirimir

El opositor partido Luchadores por la Independencia Económica (EFF) y el partido gobernante de Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (ANC) llevan años de tensiones difíciles de dirimir, ante todo porque el EFF acusa al presidente de corrupción y de haber debilitado gravemente la economía del país para beneficiar a empresarios de su círculo. Además, denuncia la reestructuración del Gabinete presidencial.

El ANC tiene muchos méritos, al margen de una actuación individual de uno de sus miembros. Basta recordar que lideró la lucha contra el racismo de los blancos, obteniendo, visto desde una mirada superficial, una concordia envidiable. Pero el ANC no ha podido sacudirse de escándalos por mal manejo del poder e incluso enriquecimiento indebido. No obstante, esta situación, es este el partido que sigue defendiendo la paz, la armonía interracial, y el que representa a la nación en el concierto de voces internacionales.

Todos estos elementos indican que se está preparando el terreno de cara a las próximas elecciones presidenciales en 2019. Y el ANC ha ganado los cinco llamados a las urnas, con el respaldo del pueblo, el cual ha respondido a ese legado histórico por la independencia y dignidad humana. Mandela en esto sigue siendo bandera aun muerto.

En reunión efectuada el 19 de diciembre, el vicepresidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, fue seleccionado como el nuevo líder del partido gobernante del país, el Congreso Nacional Africano por 446 votos. En esa senda también estuvo Nkosazana Dlamini-Zuma, expresidenta de la comisión de la Unión Africana y ex esposa del actual mandatario, quien ha asegurado que Sudáfrica está más que preparada para ser comandada por una mujer.

Por tanto, el encono no es solo contra Zuma -todavía está por comprobarse la objetividad de los delitos que se le imputan- también va dirigido contra el ANC. Por ejemplo Dlamini-Zuma, de 68 años, es defensora de una mayor redistribución de la riqueza. El sentido es otorgarles más poder a los sudafricanos, excluidos de la economía actual y privados de sus derechos durante el apartheid. Como bien afirma el rotativo español ABC esta sería una medida muy popular entre los votantes más pobres del ANC que le ha valido el apoyo en las provincias más grandes del país.

Colonialismo
Gran Bretaña invadiría la región en 1797, que quedaría oficialmente anexionada al Imperio en 1815, cuando el Congreso de Viena aprueba formalmente que Gran Bretaña posea la colonia del Cabo de Buena Esperanza, regiones del interior quedarían en manos de descendientes de los holandeses, los bóeres o afrikáners. El descubrimiento de oro y diamantes en esa zona montañosa interior precipitaron las conocidas como guerras de los bóeres a finales del s. XIX. Los conflictos finalizarán en 1902 con la victoria británica tras un enorme costo de vidas. Con el control de todo el sur de África, en 1910 se funda la Unión Sudafricana. Estas fueron las raíces del apartheid.

María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda