0
Publicado el 1 Febrero, 2018 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

PALESTINA

Una nueva historia contra el colonialismo

Israel se ampara en su terrorismo de Estado, mientras una valiente niña los acusa
¿Qué peligro real puede representar Tamimi frente a estos soldados armados hasta los dientes? (estaticos.elperiodico.com)

¿Qué peligro real puede representar Tamimi frente a estos soldados armados hasta los dientes? (estaticos.elperiodico.com)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

“La verdad se alcanza sopesando con rigor todos los aspectos de una cuestión”. Esta idea de Pedro Abelardo, filósofo galo del siglo XII, se aplica por entero al llamado conflicto israelo-palestino. Sobre este particular no debe soslayarse el por qué esencial de cada “pequeña” historia de intransigencia árabe. En días recientes ocurría un tema candente: la comparecencia ante un tribunal militar de Israel de la joven palestina Ahed Tamimi, por haber abofeteado a un soldado quien groseramente entró en el patio de la casa de la adolescente, asustándola a ella y a sus primos.

El lector habituado a estos escenarios entenderá que la acción del militar es un ejemplo de prepotencia de parte de Tel Aviv, sin embargo, es preciso recalcar que el problema meridiano pasa por la ideología de la Doctrina de la Seguridad Nacional, la cual sustenta al terrorismo de Estado de parte de Israel contra el pueblo palestino. De ese modo, y apoyándonos en su definición, se trata de “aquella violencia reaccionaria ejercida por los aparatos militares, paramilitares, policiales e ideológico-culturales de las clases dominantes y de los gobiernos”. También utilizando ideas del analista argentino Miguel Bonasso, quien entiende este fenómeno como vergonzante y atrapado en una increíble contradicción, “el terrorismo de Estado debe difundir sus prácticas más crueles y aberrantes para asegurar la dominación pero debe, al mismo tiempo, negar su autoría para no transgredir las normas jurídicas internas e internacionales que aseguran –en teoría– el respeto a los derechos humanos”.

Con el propósito de enmascarar sus crímenes ante la comunidad internacional, el sionismo califica a los luchadores palestinos de terroristas, de vándalos e incluso de desquiciados. Como soporte a sus justificaciones, Israel ha creado una serie de normas jurídicas que amparan sus violentas acometidas mientras condena la firmeza árabe. Incluso, el pasado año, el gobierno de Benjamín Netanyahu propuso instaurar la pena de muerte también para actos de resistencia a la ocupación.

La joven Tamimi está siendo acusada de asalto con el agravante de insultos a un militar. El suceso le ha dado la vuelta al mundo como un acto de rebeldía juvenil sin remitir a la verdad histórica de que la Cisjordania palestina está ocupada desde 1967, luego de una guerra de rapiña protagonizada por Israel. Hay más, hace nueve años atrás, un 15 de enero la ONU emitió una declaración de emergencia sobre las medidas ilegales israelíes del territorio Palestino ocupado. En ese momento se confirmaba que seguía siendo la potencia ocupante, incluida la Franja de Gaza, por lo que, en virtud de los Convenios de Ginebra, tiene la obligación de proteger a la población que vive bajo su ocupación. ¿Y qué hace el sionismo? Encarcela a cientos de niños palestinos por lanzar piedras frente a sus crímenes y abusos.

Esencias

La lucha del pueblo palestino estalló justo con la constitución del Estado de Israel debido a la aplicación a medias y parcializada de la Resolución 181 de las Naciones Unidas, del 29 de noviembre de 1947. Se acordó que pronto se constituiría otro Estado árabe y que ambos compartirían fronteras muy bien delimitadas, pero ese tema ha quedado para las calendas griegas, donde las de perder la tiene Palestina, imposibilitada de su constitución con todos sus atributos y derechos nacionales. Israel pudo hacerse realidad en parte gracias a sus comandos, que masacraron a pueblos enteros, forzando a cientos de miles de palestinos al exilio. De esa época terrible existen documentos y fotografías.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el planeta había quedado traumatizado especialmente por el exterminio de los diferentes grupos judíos en Europa, naciendo de este modo la idea de crear un Estado para los sobrevivientes, en parte con el apoyo de la enorme y rica masa de judíos en Estados Unidos. De manera oportunista se sembró la idea en el imaginario del mundo de que Palestina era “una tierra sin pueblo”. En el fondo ya el Imperio se estaba planteando la idea de un rediseño del Oriente Medio. Y hoy en día, Donald Trump estrecha aún más los vínculos con el sionismo, al extremo que ha nombrado a Jerusalén como capital de Israel, por lo que acciones como las de Tamimi se multiplicaran porque ella no es la terrorista, y sí una corajuda patriota.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda