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Publicado el 1 Febrero, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

¿Y qué será del futuro en Cataluña?

Después de las últimas elecciones convocadas por Mariano Rajoy, la región sigue en la incertidumbre
(sputniknews.com): Los catalanes esperan por la presunta investidura de Puigdemont en España o desde Bruselas.

Los catalanes esperan por la presunta investidura de Puigdemont en España o desde Bruselas. (Foto: sputniknews.com)

Por MARYAM CAMEJO

Cataluña no solo vive una crisis política, sino también la incertidumbre de qué pasará con su futuro. La invocación del artículo 155 aprobada por el Senado español dio vía libre al Gobierno de Mariano Rajoy para destituir al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a todo el gobierno autonómico. De paso disolvió el Parlamento catalán y convocó a nuevas elecciones regionales.

Un total de 5 554 394 de ciudadanos estaban llamados a votar para elegir a los 135 diputados del Parlament. Pero la jugada le salió mal a Rajoy, pues esperaba invertir la situación a su favor y se quedó con las ganas. Su conservador Partido Popular se convirtió en una fuerza marginal en el Parlamento catalán y, por si fuera poco, los independentistas quedaron fortalecidos.

Puigdemont se fue a Bruselas buscando rehuir de su encarcelación si seguía en “suelo español”, por sedición y otras acusaciones. Pero el nuevo presidente electo del Parlament, Roger Torrent, lo postuló a él para volver a ocupar el cargo de presidente de la Generalitat. Ahora debe resolverse el “cómo” de la investidura.

Mariano Rajoy ha dicho que para investirse tiene necesariamente que estar presente, pero claro que esta sería la oportunidad perfecta para aprehenderlo. Sin embargo, Puigdemont se ha referido a “muchas posibilidades” de llevarla a cabo, de lo que se interpreta que puede existir un intento de investidura telemática, pues no logra poner pie en España con garantías de libertad.

La situación catalana ha puesto sobre la mesa varios puntos de debate. La declaración de independencia, constitucional o no, según la calificación encontrada de unos cuantos, sin dudas fue muestra respetuosa de los principios de democracia y derecho a decidir, lo que se traduce en autonomía real.

Algunos politólogos apuntan que la situación allí creada ha condicionado una división importante entre los partidos tradicionales en España, los de Cataluña e incluso entre los mismos independentistas, porque hay sectores que no comparten la legitimidad de la manera en que se organizó el referéndum, y la declaración unilateral de independencia.

Ahora bien, vale preguntarse si es posible una Cataluña sin España. Se ha dicho que podría ser posible si la Unión Europea (UE) la reconociera, ya que contaría con el respaldo de una élite internacional que decide sobre los países miembros –España es uno de ellos–, no obstante, analistas creen que podrían encontrarse otras opciones de apoyo sustancial en el escenario geopolítico.

La evidencia de que Puigdemont no tendrá descanso si regresa a España, es su más reciente –y atrevido– viaje a Dinamarca, para participar en unas jornadas universitarias, que puso en alerta a la Justicia española. La Fiscalía General del Estado pidió al Tribunal Supremo la reactivación de la orden europea de prisión contra él. Finalmente, la sangre no llegó al mar. El juez del alto tribunal, Pablo Llarena, denegó la petición.

El catedrático de derecho Alfred De Zayas declaró en una entrevista a la revista rusa Sputnik que la UE enterró su cabeza en la arena cuando dijo que este era un problema interno español, lo cual es curioso si se compara con la injerencia del bloque en los asuntos internos de Polonia, Eslovaquia, Hungría y otros.

En el marco del Foro Económico Mundial, el rey Felipe VI dijo que la lección que hay que extraer de esta crisis es que debe preservarse el imperio de la Ley como una piedra angular de la democracia y del respeto al pluralismo político. Concepto que, paradójicamente, coincide con lo que están pidiendo los independistas catalanes: pluralismo político.


Maryam Camejo

 
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