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Publicado el 11 Marzo, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

ITALIA

Reporte inconcluso para un día de elecciones

Incertidumbre sobre quién será el próximo primer ministro
Principales líderes actuales de los partidos. (latercera.com)

Principales líderes actuales de los partidos. (latercera.com)

Por MARYAM CAMEJO

Los aires pre-votación fueron calentándose con crisis xenófobas y una tragedia que conmocionó al país, cuando en febrero un joven filofascista abrió fuego contra un grupo de ciudadanos nigerianos en Macerata, inmediatamente se anudó una bandera italiana al cuello y realizó el saludo fascista.

Bueno o malo el resultado, el mundo esperaba una respuesta más concreta sobre la formación de gobierno en Italia, tras celebrar las elecciones. Y sucedió todo lo contrario.

Los comicios representaban el estreno de la reforma electoral introducida en octubre por el actual primer ministro socialdemócrata Paolo Gentiloni. En ese clima, los ciudadanos fueron a las urnas para evidenciar que en el país dos cosas marcan actualmente la política: una gran crisis de gobernabilidad y un giro a la derecha que también significa cierto descontento con los años de gestión del Partido Demócrata.

Los ganadores, con un 37.0 por ciento de los votos fueron los integrantes de la coalición derechista integrada por formaciones como Forza Italia, de Silvio Berlusconi, y la Liga Norte, de Matteo Salvini, entre otras. El Movimiento Cinco Estrellas (M5S), partido más votado en solitario alcanzó un 32.67 por ciento de los sufragios. Pero frente a este panorama ¿quién asumirá el cargo de primer ministro?

Las burlas al gastado, acusado y escandalizado Berlusconi han tenido espacio ancho en los medios de prensa, porque con 81 años y una larga carrera política llena de baches y dinero, fue vencido por Matteo Salvini, su compañero de coalición. Tal vez los italianos aspiren a la derecha, sí, pero todo parece indicar que la quieren un tanto renovada. Después de un corto silencio sobre el tema –duró solo dos días–, al cierre de esta edición Berlusconi se autoproclamó “el director de centroderecha y el garante de la unión de la coalición”.

Además de aprovechar la oportunidad para venderse como líder, arremetió contra el M5S y su propuesta de otorgar una renta mensual a los ciudadanos con dificultades, en contraposición a su promesa de establecer un impuesto único para todas las rentas, como medida de incentivo al crecimiento y creación de empleo.

Sin embargo, los castigos mediáticos no han sido solo para Berlusconi. Matteo Renzi, del Partido Demócrata (PD), ha captado la atención por su derrota sin precedentes, donde obtuvo cerca del 18.8 por ciento de los votos. De esa forma, Renzi se sumó a la debacle socialdemócarata de la Unión Europea (UE), y acto seguido, declaró públicamente su renuncia como secretario general, lo que entrará en vigor luego de la formación del nuevo parlamento y el gobierno de Italia.

Con este horizonte, los analistas vaticinan varios posibles escenarios. Por un lado, el juego podría cambiar si el M5S, el partido más votado, logra conseguir el apoyo de otra fuerza para formar gobierno. Por otra parte, la coalición Salvini-Berlusconi, que aún no alcanza mayoría absoluta –en la cámara tienen 266 escaños, lejos de la mayoría de 316 necesaria– podría buscar el soporte de parlamentarios de otras formaciones.

Algunos consideran que la opción más realista es que el presidente actual Sergio Matarella proponga a una figura central, que dirija un gobierno temporal con el mandato de reformar la ley electoral e ir a elecciones nuevamente, una propuesta un tanto utópica.

Italia ha estado muy afectada por el discurso xenófobo, de odio y antinmigrante como ya es usual decir sobre cualquier país de la región. Las estadísticas indican que un 36 por ciento de los italianos considera la cuestión migratoria su mayor preocupación, por encima incluso de otros asuntos, como la mala situación económica.

Esta crisis de gobernabilidad no puede verse aislada, sino como parte del clima que se vive hoy en el continente, cuyo rumbo depende de los caminos políticos de sus gobiernos, y el de Italia es uno de ellos.


Maryam Camejo

 
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